Con el objeto de eliminar los obstáculos que impiden el adecuado régimen de visitas, velar por los intereses del niño durante los encuentros y tratar de mejorar las relaciones paternofiliales se han creado en nuestro país los Puntos de Encuentro Familiar (PEF). Desde que se abriera el primero hace ya más de 10 años en Valladolid, a manos de la Asociación para la Protección del Menor en los Procesos de Separación de sus Progenitores (APROME), estos espacios, subvencionados por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, han proliferado de manera significativa en nuestro país.

Infocop Online ha querido conocer más de cerca los Puntos de Encuentro Familiar (PEF), y entrevistar a Marisa Sacristán, presidenta de la Federación Nacional de Puntos de Encuentro y de la Asociación para la Protección del Menor en los Procesos de Separación de sus Progenitores.

ENTREVISTA

En un momento como el actual, en el que el número de divorcios está experimentado un continuo incremento, los Puntos de Encuentro Familiar constituyen un recurso altamente valioso para las familias con hijos inmersas en un proceso conflictivo de separación. En este sentido le queremos preguntar cuáles son los objetivos de los PEF y qué tipo de casos se atienden en este servicio.

El objetivo fundamental que se pretende lograr con la intervención del Punto de Encuentro es favorecer el derecho fundamental de cada niño o niña a mantener la relación con sus progenitores después de la separación; siempre que con ello se contribuya a establecer los vínculos necesarios para su buen desarrollo psíquico, afectivo y emocional.

Con este fin se facilita un lugar adecuado en el que llevar a cabo las visitas y apoyar a los progenitores para remover los obstáculos que impiden el desarrollo adecuado y normalizado de la relación paterno filial; por tanto, nuestra tarea se dirige a facilitar y favorecer los acuerdos en la atención, régimen de visitas, contactos de ambos padres con sus hijos, devolviendo a ambos progenitores la responsabilidad sobre sus problemas y su vida familiar y personal, y mejorando su capacidad para resolver los conflictos que dificultan el ejercicio de la coparentalidad.

La familias que acuden al Punto de Encuentro presentan diferentes dificultades, que podríamos agrupar en:

▪ Dificultades importantes para llegar a acuerdos con respecto a la atención y cumplimiento del régimen de visitas de los hijos. Existencia de violencia hacia alguna de las partes (con o sin orden de protección).

▪ Falta de habilidad para la atención de los menores durante las visitas o para establecer una adecuada relación en casos en los que, por algún motivo, ésta se ha interrumpido durante un tiempo.

Existencia de enfermedad (o toxicomanía) que exige supervisión profesional.

Posible riesgo para el menor (por sospecha de abuso, de maltrato físico o psicológico, falta de vinculación o motivación para mantener las visitas, ausencia de vinculación afectiva, etc.), que precisa una supervisión de los encuentros para llegar a un conocimiento más cercano de la situación.

Oposición o fuerte rechazo de uno de los progenitores para que el niño mantenga contacto o relación con el otro.

Oposición o fuerte rechazo del niño a mantener encuentros con uno de sus padres.

Necesidad de un lugar adecuado para llevar a cabo el régimen de visitas (por residencia en otro municipio, inadecuación de la vivienda etc.).

Dificultades para que el niño mantenga relación con su familia extensa (abuelos, tíos, etc.), siempre y cuando sean consideradas como figuras de apego importantes para el menor.

También se interviene en situaciones en las que un menor se encuentra en acogimiento con familia extensa o con familia ajena y se considera beneficioso para él mantener los contactos o relación con su familia biológica, dándose alguna de las situaciones anteriores.

Nos podría especificar cuál es el criterio de derivación a un punto de encuentro familiar. ¿Desde que instituciones son derivadas a un PEF las familias en situación de ruptura familiar?

La derivación se puede llevar a cabo desde distintas entidades, siendo las más habituales:

  • Juzgados de 1ª Instancia, de Instrucción y/o de Familia y Violencia de Género.

  • Secciones de Protección a la Infancia de las Gerencias Territoriales de Servicios Sociales (Consejería de Familia).

  • Centros de Acción Social de la red de Servicios Sociales Básicos.

 

Aunque no en todos, en algunos Puntos de Encuentro la intervención puede iniciarse a petición de los dos progenitores. En este caso, se requiere el acuerdo de ambos en los horarios y días de visita.

En cuanto al funcionamiento del punto de encuentro, ¿cómo se llevan a cabo las visitas e intercambios en este espacio? En aquellos casos en los que el padre tiene una orden de alojamiento por violencia contra la que fue su mujer, ¿cuál es el procedimiento para realizar los intercambios?

Cuando el Juzgado de Violencia establece cumplimiento del régimen de visitas en el Punto de Encuentro se contacta con ambos progenitores y se realiza una entrevista previa a cada uno de ellos y a los menores. Es la primera toma de contacto con todos los miembros de la familia y de éstos con el Punto de Encuentro, que se lleva realiza en momentos diferentes para evitar que los progenitores coincidan. En esta entrevista se da a conocer el servicio, sus objetivos, el método de intervención, las normas de funcionamiento, etc. y se recoge la primera información sobre la familia. Es fundamental tener conocimiento sobre el proceso de separación, identificar el conflicto y los sentimientos que genera y valorar la situación familiar para poder elaborar el programa familiar, en el que se determinan los objetivos y actuaciones previstas. También es muy importante la coordinación con otros servicios sociales, sanitarios o escolares que estén interviniendo con la familia.

Para llevar a cabo el cumplimiento cotidiano del régimen de visitas, la persona que tiene la orden de alejamiento debe acudir al Punto de Encuentro 15 minutos antes de la hora de visita. Una vez allí se avisará telefónicamente a la persona que tiene la orden de protección para que acuda al PEF, y una vez que haya dejado al menor se alejará del mismo. La persona que tiene la orden de alejamiento no podrá salir del PEF hasta que hayan transcurrido 15 minutos desde que se fue la otra parte. Si esta norma no se cumple, se comunica al Juzgado que derivó el caso, indicando expresamente la imposibilidad de garantizar la seguridad de los miembros de la familia durante el régimen de visitas.

La separación de la convivencia familiar supone un importe impacto psicológico para los menores. A este respecto le queremos preguntar, ¿qué problemas psicológicos presentan con mayor frecuencia los menores que sufren la separación de sus padres? Y en el caso de los padres, ¿cuentan los Puntos de Encuentro con recursos para los progenitores en proceso de divorcio, como servicio de orientación, o mediación, que les ayuden a poner fin a sus dificultades?

La separación de los cónyuges supone un cambio en la estructura familiar que afecta a todos y cada uno de los miembros. Es un proceso altamente estresante, especialmente para los menores, por las características de la situación en sí, por su nivel de desarrollo y por los cambios que conlleva en su vida escolar y familiar.

En los procesos de ruptura, todos los menores sufren, pero su reacción ante la nueva situación puede ser diferente en función de la edad, el nivel de desarrollo, el apoyo que reciban de los padres, etc. En los niños más pequeños son frecuentes las actitudes regresivas, la ansiedad ante la separación, la presencia de indefensión e inseguridad, los sentimientos de incomprensión, los síntomas depresivos, dificultades de concentración. Así mismo son más vulnerables para emitir conductas inapropiadas (promiscuidad sexual, agresividad, etc.). Ayudar a estos niños a elaborar la nueva situación y a entender estas reacciones es fundamental para facilitar su adaptación posterior.

Los Puntos de Encuentro Familiar disponen de equipos multidisciplinares formados en mediación familiar, para asesorar y orientar a los padres y sus hijos sobre estas situaciones de separaciones conflictivas.

A menudo, los padres se sienten sobrecargados y tienen una importante falta de información para afrontar la situación y grandes conflictos para el ejercicio de la coparentalidad. De hecho muy frecuentemente demandan orientación para la crianza de sus hijos. Por lo tanto resulta absolutamente imprescindible realizar una intervención que les proporcione las habilidades necesarias tanto para ejercer su función parental como para superar ellos mismos esta situación de crisis de una forma positiva. El objetivo es que los progenitores modifiquen la forma de percibir la nueva situación, dejando atrás connotaciones negativas, y desarrollen recursos que les permitan enfrentar situaciones problemáticas con éxito.

Partiendo de esta realidad se trata de cambiar las actitudes que existen actualmente ante las separaciones, y esto supone una actuación educativa.

La intervención con los padres se basa en tres pilares fundamentales: la asunción de la separación como un momento evolutivo de crisis sin necesidad de buscar culpables, la resolución de las crisis de manera amistosa y el apoyo a la coparentalidad.

Por otra parte, se trata también de prevenir cualquier tipo de problema futuro en los menores. El entorno familiar es el primer espacio socializador del hijo, donde aprende a convivir con los demás y donde se fomenta la creación de hábitos, por lo que debe ser un contexto adecuado para ello. Es aquí donde hay que intervenir en primera instancia y trabajar en la adquisición de habilidades de comunicación e interacción entre padres e hijos, en el aprendizaje de pautas de educación con los hijos, además de intentar que los padres entiendan la importancia que tiene para los menores el que abandonen el conflicto.

En la actualidad se habla mucho del síndrome de alineación parental, que se refiere a la manipulación que uno de los progenitores lleva a cabo sobre los hijos para ponerlos en contra del otro, sin justificación alguna. A este respecto nos gustaría saber si es muy frecuente encontrar en los Puntos de Encuentro Familiar menores víctimas de este tipo de manipulaciones.

Las situaciones de ruptura familiar hay que comprenderlas desde un punto de vista extenso, entendiendo que las consecuencias que en ellas se producen son causadas por una multitud de factores; reducir las consecuencias de la situación de crisis personal y familiar a unas determinadas causas es poco adecuado y práctico, desde la perspectiva de los Puntos de Encuentro. Las reacciones que tienen los padres y sus efectos en los niños son consecuencia de una situación altamente estresante y compleja, que por sí misma generan reacciones en la conducta y actitud de las personas.

Los Puntos de Encuentro Familiar atienden y observan situaciones en las que los niños son obligados a ejercer un papel que por su edad y responsabilidad no les corresponden. Estas realidades tienen una difícil intervención, ya que cuando acuden a los PEF se suelen encontrar enquistadas, con los padres inmersos en una escalada de conflictividad judicial, de evitación de responsabilidad y de desconocimiento de las consecuencias que este tipo de aprendizaje tiene en los más pequeños

Respecto al equipo técnico, ¿qué profesionales trabajan en el Punto de Encuentro Familiar? ¿Cuál es el papel del psicólogo en estos centros?

Los PEF cuentan con equipos de profesionales multidisciplinares, generalmente provenientes de disciplinas relacionadas con las actividades sociales (psicólogos, trabajadores sociales y pedagogos) y el área del derecho, todos ellos con formación en mediación familiar.

El psicólogo como integrante de estos equipos multiprofesionales, además de participar en todas las actuaciones que se llevan a cabo en los Puntos de Encuentro, evalúa el estado emocional por el que están pasando los padres y sus hijos (en relación con los miedos, las preocupaciones, el nivel de conflictividad, las alteraciones de comportamiento, etc.) y llevan a cabo una labor de orientación para ayudar a la familia a superar la situación de crisis por la que atraviesa.

Además, es fundamental la figura del psicólogo para ayudar a los padres a manejar situaciones difíciles con sus hijos, estableciendo pautas de actuación en función del nivel evolutivo y de desarrollo de los menores.

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