David Cantón y Fernando Justicia
Universidad de Granada

El abuso sexual infantil puede ser definido como los contactos e interacciones sexuales entre un menor de edad y un adulto o entre menores de edad si existe una diferencia de cinco años entre ellos, o bien si el niño/adolescente agresor se encuentra en una posición de poder o control sobre la víctima, aunque no haya dicha diferencia de edad. En las dos últimas décadas, los abusos sexuales a menores han suscitado un gran interés, tanto entre la comunidad científica como en la sociedad en general, debido tanto a su prevalencia como a sus consecuencias a corto y a largo plazo.

La mayoría de los estudios que han examinado las secuelas a largo plazo del abuso sexual en la infancia enumeran numerosas dificultades psicológicas, conductuales y sociales en la edad adulta, que varían desde la depresión y baja autoestima hasta el abuso de sustancias y los trastornos de personalidad; sin embargo no tenemos evidencia de la existencia de un grupo consistente de síntomas que se puedan considerar como un "síndrome post-abuso", y ciertamente no todas las víctimas de abuso infantil muestran un daño significativo posterior. Debido a esta variabilidad, es necesaria la investigación acerca de los factores intervinientes en el proceso de ajuste de las víctimas, que permitan obtener datos útiles para evitar la aparición de secuelas psicológicas.

El objeto del presente trabajo se centra en el estudio de los efectos positivos o negativos que las estrategias de afrontamiento utilizadas por las víctimas para enfrentarse a la experiencia de abuso sexual sufrida en la infancia tienen sobre el ajuste psicológico posterior. Las estrategias de afrontamiento se pueden definir como esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes para hacer frente a demandas internas o externas. El modelo predominante a la hora de clasificar las estrategias empleadas al hacer frente a la experiencia de abuso es el de "aproximación-evitación". Según este modelo, los pensamientos y/o acciones pueden estar dirigidos bien hacia la amenaza (afrontamiento de aproximación; por ejemplo, tratar de ver la situación desde un punto de vista diferente o la búsqueda de apoyo social) o bien a alejarse de ella (afrontamiento de evitación; es decir, estrategias como la negación, el distanciamiento, o el aislamiento social).

De este modo, en este estudio se analizan los efectos a largo plazo que la experiencia de abuso sexual en la infancia puede tener sobre los niveles de depresión y autoestima de las víctimas; así como, el papel que los dos tipos de estrategias de afrontamiento (aproximación vs. Evitación) tienen sobre dichos niveles.

La muestra de participantes utilizada en el presente estudio la integraron un total de 1162 estudiantes universitarios (993 mujeres y 169 hombres), con edades comprendidas entre los 18 y 50 años. Del total de participantes, el 9,4% (n = 110) de los participantes había sufrido algún tipo de abuso sexual antes de los 13 años; lo que se correspondería con el 9,9% de las mujeres y el 6,5% de los hombres.

En relación al primero de los objetivos del presente trabajo, los resultados obtenidos confirmarían que el grupo de participantes que ha sufrido abuso sexual infantil presenta un peor ajuste psicológico posterior, puesto que se ha encontrado un mayor nivel de depresión y una autoestima menor frente al grupo de participantes que no habían sufrido abuso. En concreto, los resultados indican que el haber sufrido abuso sexual durante la infancia supone un incremento del 10% y 21% en la probabilidad de sufrir problemas de depresión y autoestima respectivamente en adultos jóvenes.

Respecto al papel de las estrategias de afrontamiento, los datos mostraron que los adultos jóvenes con historia de abuso sexual infantil que habían utilizado estrategias de afrontamiento por evitación presentan un mayor riesgo de desarrollar problemas depresivos o de autoestima.

Sin embargo, no se halló una relación significativa entre el empleo de las estrategias de afrontamiento aproximativo y el ajuste psicológico a largo plazo de las víctimas, puesto que no se ha encontrado relación significativa alguna entre dicho estilo de afrontamiento y el nivel de depresión o autoestima, lo que es coherente con algunas investigaciones realizadas fuera de España.

 

En definitiva, el presente estudio confirmaría la idea de que el abuso sexual infantil supone una experiencia de riesgo que, en función de la estrategia de afrontamiento utilizada, puede afectar en mayor o menor medida a los niveles de depresión y de autoestima de las víctimas. De este modo, en términos de intervención, la reducción del empleo de estrategias de evitación podría ser beneficiosa, mientras que la promoción del uso de estrategias de afrontamiento por aproximación no guardaría relación con un mejor ajuste psicológico.

El trabajo original en el que se basa este artículo puede encontrarse en la revista Psicothema:

Cantón, D. y Justicia, F. (2008). Afrontamiento del abuso sexual infantil y ajuste psicológico a largo plazo. Psicothema, vol. 20, 509-515.

Sobre los autores:

David Cantón Cortés es becario predoctoral del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada. Máster en Psicología Jurídica y Máster en Psicología de la Intervención Social. Sus intereses de investigación se centran en el estudio sobre las consecuencias a largo plazo del abuso sexual infantil y los factores mediadores en dichas consecuencias.

Fernando Justicia Justicia es catedrático del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada.

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