Según se publica en un artículo de The Economist del 3 de septiembre (para verlo completo pincha aquí), cuando no recordamos algo, nuestro cerebro hace todo lo posible por organizar la información fragmentada de forma que tenga un hilo creíble. Se trata de un ya conocido fenómeno psicológico, natural y normal, pero molesto para las investigaciones policiales a la hora de tomar declaración a los testigos. Por esto, en muchos países como Australia, Nueva Zelanda, Noruega, España o Suecia, optan por pedir a los testigos que cuenten lo sucedido en orden inverso.

Una investigación de Coral Dando de la Universidad de Lancaster, de Gran Bretaña, ha querido poner a prueba la eficacia de este método de entrevista, y ha encontrado que en vez de mejorar la memoria, empeora los resultados. En el estudio se mostraron unas imágenes sobre el robo de un teléfono móvil a 54 voluntarios que se dividieron en 3 grupos. Dos días más tarde, se les pidió que describieran dos veces lo que habían visto, sin esperar entre ambos recuerdos. Al primer grupo se le pidió que primero recordara el robo libremente y luego se especificó que lo hiciera en orden inverso. Al segundo grupo se le dijo que recordara el robo de forma inversa primero, y luego libremente. El tercer grupo fue un grupo control al que se le pidió que recordase libremente en ambos casos. Las grabaciones de las entrevistas fueron codificadas señalando los recuerdos correctos, los inexactos (por ejemplo, hablar de perro marrón y era negro) y los recuerdos inventados con elementos que no aparecían en las imágenes.

Los resultados muestran que el hecho de recordar en orden inverso la secuencia, hizo que de forma significativa se recordasen menos elementos correctos. El grupo control tuvo un promedio de 48,7 recuerdos correctos, el grupo que comenzó con el recuerdo inverso tuvo una media de 42,2 y el que comenzó por un recuerdo libre obtuvo una puntuación de 38,7 recuerdos acertados. Respecto a los elementos inventados, el grupo control es el que menos tuvo (0,2) y el grupo que comenzó con el recuerdo inverso, es el que más elementos inventó (1,4).

Aunque aún se desconocen los fenómenos psicológicos a la base de estos datos, este tipo de estudios nos recuerdan la importancia de hacer experimentos y no dar por supuestos fenómenos no comprobados empíricamente.

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