Próximamente la ciudad de Pontevedra acogerá la celebración del I Congreso Iberoamericano de Justicia Terapéutica, en el Palacio de Congresos de dicha ciudad, organizado por la Asociación Iberoamericana de Justicia Terapéutica y por los Grupos de Investigación DLI y PSI de la Universidad de Vigo. Este congreso va a ser un punto de encuentro de académicos, profesionales e investigadores de gran prestigio, donde pondrán en común los nuevos avances científicos y profesionales que se han dado en este campo en los últimos años.

Dada la relevancia de este congreso, Infocop ha querido entrevistar a Francisca Fariña, catedrática de Psicología Jurídica del Menor de la Universidad de Vigo y copresidenta del comité organizador del evento, también presidido por Esther González Pillado, catedrática de Derecho Procesal y vicepresidenta de la Asociación Iberoamericana de Justicia Terapéutica.

Los próximos días 3, 4 y 5 de octubre, tendrá lugar el I Congreso Iberoamericano de Justicia Terapéutica, ¿podría explicarnos qué se entiende por Justicia Terapéutica y en qué grado se está aplicando en nuestro país?

La Therapeutic Jurisprudence (TJ), traducida al español como Justicia Terapéutica, estudia las reglas y procedimientos legales, así como la actuación de todos los agentes legales y la conducta de todos los actores que intervienen en los distintos procedimientos. La Jurisprudencia Terapéutica se manifiesta fundamentalmente en los diferentes métodos de solución de conflictos interpersonales y sociales, y se nutre, principalmente, de los conocimientos de la Psicología Clínica, de la Psicología Jurídica y la Psiquiatría y el Derecho. El objetivo primordial es fomentar el desarrollo de leyes, procedimientos y roles legales que contribuyan al bienestar emocional y psicológico de los actores implicados. Es decir, que la Ley y la aplicación de la misma sean una oportunidad para la ciudadanía, pero especialmente para los usuarios de la Justicia, tanto para los demandados como para quienes demandan; tanto para las víctimas como para los agresores.

Aunque diferentes leyes de nuestro país se encuadran dentro de la Justicia Terapéutica, léase la reciente ley de Mediación (Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles), la ley reguladora de responsabilidad penal del menor (la LO 5/2000), la ley por la que se regula el permiso y la licencia de conducción por puntos (Ley 17/2005), todavía queda un gran camino para que la Justicia sea plenamente Terapéutica. Así, no sólo es importante que existan normas legales que busquen, en general, el crecimiento personal y el bienestar de la ciudadanía y, en particular, de los usuarios de la justicia, sino que también su aplicación lo posibiliten.

Específicamente, ¿cuál es el papel del psicólogo en este ámbito?

El papel de la psicología es verdaderamente relevante; como he dicho antes, los conocimientos de la psicología clínica y de la psicología jurídica son altamente importantes en la elaboración de normas legales basadas en Justicia Terapéutica, y los profesionales de la Psicología en la aplicación de las mismas. Así, y a modo de ejemplo, pensemos en los tratamientos psicológicos y reeducativos llevados a cabo con penados, los programas de mediación penal juvenil, y la mediación familiar intrajudicial.

Puedo añadir, para que no quede ni el menor atisbo de duda, que si el papel de la Psicología no fuese realmente significativo en la Justicia Terapéutica, de ninguna manera la presidencia de la Asociación Iberoamericana de Justicia Terapéutica recaería en una psicóloga.

Como una de las presidentas del comité organizador de este congreso, ¿podría contarnos cuáles son los objetivos de este evento?

El objetivo principal es propiciar un punto de encuentro a investigadores y profesionales de España e Iberoamérica, de múltiples disciplinas relacionados con la Ley y la Justicia, para poder intercambiar experiencias y conocimientos en la búsqueda de leyes y procedimientos legales más humanos y eficaces, centrados en el bienestar emocional y psicológico. Realmente, en estos momentos, más que nunca, esto debería ser también una prioridad para diferentes administraciones, porque los principios de TJ son altamente compatibles con políticas que combinen la eficacia con la austeridad; y en honor a la verdad, considerando las colaboraciones con las que se cuenta para la organización del congreso, así ha sido.

Igualmente, tiene el objetivo de visibilizar la Asociación Iberoamericana de Justicia Terapéutica, y los fines de la misma, logrando, a su vez, promocionar la Justicia Terapéutica.

Para lograr estos fines se cuenta con el apoyo de David Wexler, padre de la Justicia Terapéutica y director del International Network on Therapeutic Jurisprudence; quien preside el comité científico del congreso e impartirá la conferencia inaugural; además diferentes académicos y profesionales de España e Iberoamérica, todos de un alto prestigio reconocido, impartirán conferencias y ponencias. Entre ellos, varios vocales del Consejo General del Poder Judicial, y el vicepresidente, Fernando de Rosa; Vicente Guzmán Fluja (rector de la universidad Pablo de Olavide), el secretario General de la Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Iberoamericanos, Víctor Moreno Catena, o la presidenta de la Corte de Arbitraje y Mediación de Valencia, Silvia Barona Vilar, entre otros.