En una reciente entrevista aparecida en diariovasco.com, el psicólogo Jesús Jiménez Jarauta, responsable de elaborar, junto con su equipo, los informes psicosociales necesarios para aprobar o no una adopción por parte de la Diputación de Guipuzkoa, comentaba "el interés del niño debe prevalecer sobre los deseos o expectativas del adulto". Desde esta perspectiva, la Diputación organiza cursos para preparar a "futuros padres". Según el entrevistado, aquellas parejas que optan por la adopción tras haber intentado la fertilización asistida, en muchas ocasiones arrastran unos sentimientos y frustraciones asociadas a dicha infertilidad que lo único que hace es dificultar una preparación adecuada para tramitar una adopción.

En cuanto a si educar a un niño adoptado entraña mayores dificultades o no, el psicólogo contesta "no admitir las diferencias es tan peligroso como considerarlas en exceso". Además comenta que la adopción es un proceso complejo, a lo que añade "el menor puede sentir desarraigo de su ambiente de origen y desvinculación de alguna persona de apego. Las conductas asociadas al síndrome de separación, como negarse a comer, trastornos en el sueño o rechazo temporal al padre o madre adoptivos, no son extrañas".

Está seguro de que no basta con darle mucho amor al niño sino que los padres deben estar preparados para superar momentos difíciles. Según sus palabras "se les exige a estas parejas un plus de madurez", a lo que concreta "una familia sin la autoestima, fortaleza y preparación necesarias manifestará una mayor proclividad a sentir culpa o fracaso".

A la idea generalizada de si los niños estarán siempre mejor en una familia que en un orfanato no duda en contestar que la realidad es otra bien distinta ya que "se olvida que en dichos centros hay muy pocos niños adoptables según las expectativas de los solicitantes". Teniendo en cuenta los perfiles solicitados por las familias, "en los orfanatos quedan los niños mayores de cinco años o los que poseen enfermedad grave".

Cuando se le pregunta por la actitud de las familias ante dicho estudio de idoneidad comenta que al principio existe cierto recelo y ansiedad pero que posteriormente se tranquilizan "cuando comprenden que el procedimiento entra dentro de lo razonable".