El domingo 7 de abril se celebró el Día Mundial de la Salud. Desde el año 1948, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedica este día para aumentar la concienciación pública sobre los principales problemas que afectan a la salud en el mundo.

Precisamente el último número de la prestigiosa revista The Lancet(publicado a finales de marzo de 2013), realiza una revisión del estado de la salud en Europa, concluyendo que las carencias provocadas por los recortes en los servicios de salud debido a la crisis financiera, la falta de adaptación de los sistemas de salud a los nuevos desafíos sanitarios y la ausencia de voluntad política de implementar estrategias de salud pública están situando la salud de los ciudadanos europeos en una situación crítica.

La serie de 7 artículos publicados en The Lancet, bajo el título Health in Europe, reflexiona sobre una amplia gama de temáticas, como el impacto de la crisis económica en la salud o la adecuación entre las demandas sanitarias de niños y jóvenes y la atención sanitaria que reciben. Tal y como se afirma en el editorial, los bruscos cambios políticos producidos en los últimos años, en los 53 países que conforman la Región Europea, están pasando factura a la salud de los europeos.

Entre otros aspectos –como la ausencia de acciones en materia de prevención o las desigualdades en el acceso a los servicios de salud entre la población-, los expertos critican duramente algunos fallos detectados en toda la Región Europea, especialmente la falta de compromiso político en materia de regulación de alimentos, tabaco y alcohol, en donde aún prevalecen los intereses económicos frente a la salud de los ciudadanos.

Asimismo, los autores señalan con preocupación el desfase existente entre las necesidades sanitarias de niños y adolescentes y la carencia de servicios acordes a estas necesidades. A este respecto, los expertos advierten que los servicios de salud infanto-juvenil deben adaptarse a los nuevos retos a los que se enfrentan, y entre los que cabe resaltar el aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas, como el asma, los trastornos musculoesqueléticos y los trastornos mentales (en particular la depresión), que suponen cada vez una causa más frecuente de discapacidad y de muerte prematura en este rango de edad.

Las dificultades al acceso a la atención sanitaria por parte de poblaciones excluidas, como los inmigrantes, es otra de las preocupaciones que apuntan los expertos en la serie The Lancet. “Los problemas que enfrentan los solicitantes de asilo y los inmigrantes indocumentados son particularmente graves”. En 2010, sólo cinco estados de la Unión Europea ofrecían acceso sanitario más allá de los servicios de emergencia, y nueve países prohibían cualquier tipo de atención sanitaria a este grupo. El texto habla del caso de España, donde si bien “anteriormente se habían adoptado políticas progresistas e inclusivas para proporcionar asistencia sanitaria a los inmigrantes, estos servicios se han retirado recientemente, bajo la premisa de la presión financiera generada por la crisis económica en curso”.

En relación con los recortes sociales, los expertos censuran el hecho de que se hayan utilizado los mensajes “alarmistas” sobre el envejecimiento de la población europea para justificar estos recortes. “Una sociedad que envejece no representa una amenaza grave para el Estado europeo, y no debe formar parte de la agenda política para argumentar nuevos recortes en el estado de bienestar”, dicen los autores. El incremento del gasto sanitario asociado al envejecimiento de la población “se ha exagerado”, frente a otros factores que tienen un impacto mucho mayor en este gasto, tales como el desarrollo tecnológico. El envejecimiento de la población europea requiere, ahora más que nunca, fortalecer los mecanismos de protección social para mitigar los efectos negativos de la actual crisis financiera sobre la salud pública, añaden los expertos.

Según el profesor M. McKee, coordinador de este monográfico, “los líderes políticos deben actuar ya, antes de que los niños, los inmigrantes o las personas mayores se encuentren en una situación de crisis de salud pública”. Las decisiones políticas erróneas, las oportunidades desperdiciadas o la indiferencia profesional constituyen los verdaderos obstáculos para el progreso de la salud en Europa.

Fuente:

London School of Higiene and Tropical Medicine

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