Es altamente probable que cuando los lectores de Infocop estén leyendo estas líneas, ya se encuentre publicada la Orden que regula el Máster de Psicología General Sanitaria. El Secretario General de Universidades aseguró públicamente que a principios de junio ya estaría la norma en el BOE y esperamos que así sea. Lo que no podemos saber es si saldrá tal y como la conocemos ahora. El Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos ha estado hasta el último minuto, y así lo ha hecho constar en las alegaciones presentadas, reclamando algunas modificaciones de menor calado, que mejorarían sustancialmente el texto legal. Una de ellas es especialmente importante para nosotros. Nos referimos a la petición de que los psicólogos habilitados para el ejercicio de la profesión en el ámbito sanitario, al amparo de la disposición adicional séptima de la Ley de Economía Social, tengan reconocidos los créditos de prácticas si deciden matricularse en el máster. Es una petición razonable, máxime cuando la propia norma establece que esos mismos psicólogos pueden ser tutores de esas prácticas. Tendría poco sentido que pudieran enseñar unas competencias que no se les reconocen. Si al final la Orden sale sin esa previsión, nos sentiremos especialmente frustrados una vez más, al constatar que las buenas razones no sirven para modificar normas que nos afectan directamente.

Francisco Santolaya

Dicho lo anterior, hay que reconocer que la publicación de la Orden supone el comienzo de un ingente trabajo en las Universidades para dar satisfacción a una demanda previsiblemente muy alta con cada vez más menguados recursos y unos requisitos para la realización de prácticas claramente extraordinarios. Estoy seguro de que muchas de las exigencias que plantea la norma serán de difícil cumplimiento por las Universidades, que sin embargo están mostrando un gran interés y decisión a la hora de poner en marcha estos estudios de postgrado. Es de agradecer que, en un momento como el presente, en el que los recortes de profesorado y la escasez de recursos son la norma, la inmensa mayoría de las Facultades de Psicología arrimen el hombro para sacar adelante la nueva profesión de Psicólogo General Sanitario.

La Psicología General Sanitaria viene a consolidar a la psicología generalista en el ámbito sanitario. Casi 10 años después de la LOPS, los psicólogos no especialistas vuelven a tener un encaje legal en la asistencia sanitaria de nuestro país. Sin embargo, tal y como se ha resuelto este problema, quedan cientos de profesionales que, aunque llevan ejerciendo muchos años en centros con registro sanitario (públicos y privados), se volverán a encontrar a finales de 2014 en una situación alegal. Tal y como nos ha prometido el Ministerio de Sanidad, se está estudiando una solución para todos estos profesionales. El COP está urgiendo soluciones que pongan punto final a este largo episodio de interinidad e incertidumbre que empezó con la LOPS. La petición formulada por nuestra organización colegial ha encontrado receptividad en la Administración, tal y como puede verse en la carta que nos ha remitido el Director General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, D. José Javier Castrodeza, de la que Infocop dió cumplida noticia (http://www.infocop.es/view_article.asp?id=4541). Estamos esperando la concreción de las medidas y su calendario.

En la misma ocasión en la que el Secretario General de Universidades, D. Federico Morán, daba noticia de la pronta publicación de la normativa sobre el máster de Psicólogo General Sanitario, también confirmó la posición favorable del Ministerio a que el futuro Máster de Psicología Educativa pudiera servir para acceder a la función de orientador. De esta forma, cursar el nuevo máster de Psicología Educativa sería equivalente a cursar el Máster de formación del profesorado, en la especialidad de Orientación. Esta es una buena noticia, aunque se queda corta en relación con las demandas de la profesión y de la propia comunidad educativa. No sabemos cuándo se concretará esta medida, pero esperamos que sea pronto y que, después de ella, se siga avanzando en la instauración y consolidación de la figura del psicólogo dentro de la educación en España.

No querría cerrar esta vez mis comentarios, sin dejar constancia de la importancia que le concedemos en esta organización colegial al debate que se ha abierto en Estados Unidos y el Reino Unido con respecto al futuro de las clasificaciones psicopatológicas. Infocop ha venido dando noticia puntual de la polémica que se ha levantado con la posición beligerante que ha adoptado el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) de Estados Unidos con respecto al DSM V, que acaba de aparecer. A pesar de los desmentidos, la situación creada tiene todo el aroma de confusión que suele ser la antesala de las revoluciones científicas. Me refiero a esos momentos en que nos damos cuenta de que lo viejo no sirve y empiezan a apuntarse nuevas formas de abordar antiguos problemas. La necesidad de impulsar un profundo cambio en la investigación y en la clínica de los llamados trastornos mentales, está llevando a un replanteamiento radical de las actuales clasificaciones psicopatológicas. Tanto desde la neurociencia como desde la psicología experimental, se están buscando nuevas formas de entender la conducta anormal, que no caben en la horma creada por las distintas clasificaciones de los trastornos mentales al uso. Estamos frente a una revolución en marcha impulsada tanto por la necesidad de encontrar nuevos caminos que hagan avanzar el conocimiento, como por la profunda insatisfacción por los resultados obtenidos en los últimos decenios. Los psicólogos se van a sentir mayoritariamente cómodos en este nuevo camino que comienza ahora. La psicología siempre ha convivido con las categorías diagnósticas de forma crítica, resaltando y tratando de reducir sus limitaciones. Hoy se encuentra ante un reto y una oportunidad. El reto es el de contribuir de forma efectiva en la superación de una forma de entender los trastornos mentales que ha mantenido su vigencia prácticamente desde finales del siglo XIX. La oportunidad es la de ser una parte imprescindible y relevante de esa empresa. Esperemos que la psicología española entienda la importancia del momento, y sume todo su potencial a esta revolución.

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