Julio Menor de Gaspar Pinilla y José Antonio Labra Pérez

Universidad de Oviedo y Universidad de Cantabria

Diariamente realizamos diferentes tareas que nos permiten vivir de manera independiente, sin la ayuda de otras personas. Algunas de estas tareas están relacionadas con el autocuidado como vestirse, alimentarse o asearse, y se denominan actividades básicas de la vida diaria. Sin embargo, otras tareas son más complejas, tienen un carácter instrumental y están estrechamente relacionadas con el funcionamiento cognitivo. Tareas como preparar la comida, realizar la compra en el supermercado, recordar una cita médica, comprender un informe médico o usar el transporte público, nos permiten vivir de manera independiente en la comunidad.

La mayoría de las veces, el deterioro de las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) pasa desapercibido, hasta que dejamos de relacionarnos con los demás o no participamos en actividades sociales. Por lo tanto, detectar las situaciones de dependencia en las AIVD se ha convertido en un objetivo primordial en la práctica socio-sanitaria.

La prueba para la evaluación de la cognición cotidiana (PECC) es el resultado de un trabajo de investigación que analiza los efectos del envejecimiento cognitivo sobre las AIVD en una muestra de personas mayores de 60 años sin deterioro cognitivo. El PECC permite discernir si la persona evaluada tiene deteriorada su capacidad para realizar tareas cotidianas cognitivamente demandantes.

A lo largo de la prueba, la persona tiene que resolver diferentes situaciones-problema utilizando un material que le proporciona el evaluador. Dichas situaciones-problema se corresponden con 12 tareas cotidianas agrupadas en 6 áreas: uso de medicación y gestiones sanitarias, gestiones administrativas, gestiones financieras, preparación de la comida, uso del transporte y compras. De este modo, la capacidad de las personas mayores para vivir de manera independiente podría estar seriamente comprometida si tuviesen problemas o no fuesen capaces de gestionar su propia medicación, rellenar un impreso de solicitud, comprender una factura o la libreta del banco, seguir las instrucciones para hacer una receta de cocina, comprender un horario de autobuses o trenes para desplazarse a otro lugar, o recordar los ingredientes que tienen que comprar para hacer la comida.

Una característica sobresaliente y novedosa del PECC es que se pide a las personas mayores que realicen las diferentes tareas utilizando un material muy similar al utilizado en la vida diaria, frente a otras escalas de evaluación en las que prima únicamente la apreciación que tienen las personas sobre su propio rendimiento. Además, las tareas que componen el PECC están relacionadas entre sí, de tal forma que para resolver una tarea es necesario utilizar la información y los materiales de tareas anteriores.

Por otro lado, las tareas forman parte de un relato sobre dos personas que tienen que realizar diferentes actividades (ir al médico, prepararse la medicación, rellenar un impreso de solicitud, etc.).

Otra característica importante de la prueba es que incorpora dos tareas de memoria prospectiva. Su introducción viene motivada por el hecho de que este tipo de memoria está muy presente en nuestra vida diaria dado que son muchas las situaciones en las que tenemos que posponer una acción que no podemos realizar de forma inmediata o planificar una acción para realizarla pasado cierto tiempo (ir al médico, quedar con un amigo, hacer una gestión, etc.).

La muestra de validación está compuesta por 164 personas mayores de 60 años sin deterioro cognitivo, procedentes tanto del medio rural como urbano. El análisis de la validez de constructo mediante técnicas de regresión múltiple y de análisis factorial confirmatorio, revelan que las tareas que forman el PECC se pueden clasificar en tres grupos en función de los procesos cognitivos implicados, a saber, procesos fluidos (planificación, flexibilidad cognitiva, razonamiento, memoria de trabajo), cristalizados (vocabulario y comprensión verbal) y de memoria episódica. Además, el PECC permite discriminar entre personas con deterioro cognitivo ligero y sin deterioro, así como entre personas mayores que viven en la comunidad y personas mayores que viven en un centro residencial. El PECC tiene una alta consistencia interna (Alfa de Cronbach = 0,82) así como una alta fiabilidad interjueces (0,99) y test-retest (0,75).

El estudio original en el que se basa este artículo está publicado en la editorial EOS:

Prueba para la evaluación de la cognición cotidiana (PECC). Autores: Julio Menor de Gaspar Pinilla y José Antonio Labra Pérez.

Esta investigación ha sido financiada por la Beca Primitivo de Vega-2008 de investigación en el campo de la atención a las personas mayores concedida por la Fundación MAPFRE, y por el proyecto de investigación SEJ2007-61596 del Ministerio de Educación y Ciencia.

 

Julio Menor de Gaspar Pinilla es doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y profesor titular del departamento de Psicología (Área de Psicología Básica) de la Universidad de Oviedo. Su actividad investigadora se ha dirigido al estudio de la memoria humana tanto en población normal como en trastornos neurodegenerativos, utilizando medias conductuales y registros electrofisiológicos (potenciales evocados). Actualmente su investigación está centrada en la relación entre el proceso de envejecimiento y la realización de tareas cotidianas cognitivamente demandantes. 

José Antonio Labra es doctor en Psicología por la Universidad de Oviedo, Profesor de Psicología Evolutiva en la Facultad de Educación de la Universidad de Cantabria. Coordinador del programa de atención a personas mayores “Rompiendo Distancias” de la Consejería de Vivienda y Bienestar Social del Principado de Asturias en la Mancomunidad Comarca de la Sidra desde el año 2001. Impulsor y responsable de los Servicios de Proximidad en la Atención a Personas Mayores Dependientes en la Mancomunidad la Comarca de la Sidra. Director del proyecto RETEMANCOSI (Red de Teleasistencia de la Mancomunidad de la Comarca de la Sidra). Director del proyecto “Personas mayores, nuevas tecnologías y voluntariado en el medio rural” (2009 – 2012) en el marco de la Red Rural Nacional. Miembro del equipo de participación del proyecto europeo de innovación y desarrollo SILHOUETTE (INTERREG IV-C. Coordinador de varios proyectos premiados: “Rompiendo Distancias” (Premio al Compromiso Social de la Fundación PFIZER, Barcelona 2004), “Consumo Responsable de Medicamentos” (Premio REINA SOFÍA, Madrid 2005) "Servicio de Comidas a Domicilio para Personas Mayores en la Mancomunidad Comarca de la Sidra" (Premio Luis Noé Fernández, Oviedo 2011).

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