Con la finalización del curso escolar y el inicio de las vacaciones, muchos padres optan por apuntar a los niños a un campamento de verano. Esta situación puede ser emocionalmente difícil para algunos padres, aun cuando no es la primera vez que sus hijos acuden a uno.

Así lo reconoce la APA (American Psychological Association-Asociación Americana de Psicología), y, por este motivo, ha publicado en su página Web un artículo titulado “¿Enviar a tus hijos a un campamento? Controla tus preocupaciones (Sending your child to camp? Manage your worries), a través del cual ofrece una serie de recomendaciones para ayudar a los padres a controlar toda suerte de inquietudes que puedan surgir en torno a la decisión de enviar a sus hijos a un campamento.

Según señala la Asociación, es normal que los padres se preocupen por el bienestar físico y emocional de los niños. Sin embargo, el problema radica cuando esta preocupación se vuelve excesiva. De acuerdo con las investigaciones, los niños aprenden por observación de sus modelos paternos, y pueden percibir e incluso imitar sus miedos e inquietudes ante determinadas situaciones.

Por este motivo, la APA ofrece una serie de consejos para ayudar a los padres a manejar sus temores, así como la ansiedad que puede surgir ante una decisión de este tipo:

  • Deje de anticipar las posibles dificultades. No se trata de ignorarlas, sino de evitar pensar constantemente en ellas, dado que reiterar sus preocupaciones puede conllevar una sensación de indefensión. Asimismo, su hijo puede percibir su ansiedad y comenzar a preocuparse. Recuerde que la preocupación surge de la incertidumbre, por tanto, cualquier cosa que haga para reducir la incertidumbre, le ayudará a disminuir la ansiedad.

  • La preocupación puede distorsionar la realidad. A mayor preocupación ante acontecimientos de baja probabilidad, más reales parecen, lo que, a su vez, puede incrementar el nivel de ansiedad. Por tanto, infórmese bien, de modo que, en lugar de anticipar hechos de baja ocurrencia, pueda tener en cuenta únicamente los más probables.

  • Las promesas tranquilizadoras pueden ser contraproducentes. A menos que su hijo mencione sentirse ansioso ante la idea de asistir al campamento, evite realizar comentarios espontáneos orientados a tranquilizarle (por ej.: “No te preocupes, todo va a ir bien"), que pueden llevar al niño a pensar que hay algo por lo que preocuparse.

  • Infórmese bien y planifique. Identifique los posibles contratiempos que puedan surgir (por ejemplo, un accidente, ponerse enfermo, etc.) y prepare un plan orientado a solventarlos en caso necesario.

La APA finaliza recordando a los padres, una vez más, que su preocupación es natural y los sentimientos de ansiedad son esperables en este caso. Asimismo, la Asociación señala el relevante papel que juegan los profesionales de la Psicología a la hora de ofrecer apoyo y ayudar a los padres a afrontar esta u otro tipo de inquietudes.

El artículo se encuentra disponible a través del siguiente enlace:

 Sending your child to camp? Manage your worries

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