Marta Miragall 1,2,  Alejandro Domínguez 1,2,  Ausiàs Cebolla 1,2, 3 y  Rosa Mª Baños 1, 2, 3

1 Universidad de Valencia

2 PROMOSAM Red de Excelencia de Promoción de la Salud Mental (PSI2014-56303-REDT). MINECO

3 CIBERobn. Fisiopatología Obesidad y Nutrición (CB06/03). Instituto Carlos III

La inactividad física se ha convertido en una pandemia mundial, erigiéndose como el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2008, a nivel mundial, el 31% de los adultos de más de 15 años eran físicamente inactivos. En contrapartida, la evidencia sobre los beneficios de realizar actividad física de modo regular es consistente y clara: las personas que realizan el nivel mínimo recomendado (30 minutos de actividad física de intensidad moderada todos los días, fraccionados en segmentos de actividad de al menos 10 minutos) reducen en un porcentaje importante cualquier causa de mortalidad. Dada la importancia de la actividad física (AF) regular en la mejora de la salud física y mental, la investigación se está centrando en la búsqueda de estrategias eficaces para su promoción en la población. Muchas de estas intervenciones han logrado incrementar la AF en mayor o menor medida, especialmente a corto plazo. Sin embargo, el reto sigue siendo mantener esos cambios y lograr eficacia a largo plazo. En este sentido, las intervenciones con podómetros constituyen una estrategia con una gran potencialidad para reducir los niveles de sedentarismo.

Los podómetros son dispositivos con sensores de movimiento que se colocan generalmente en la ropa (habitualmente en la cintura), o en el cuerpo (p.ej., en la muñeca) y tienen la finalidad de registrar los pasos realizados durante el día. Detectan el movimiento al caminar o correr y los pasos acumulados pueden visualizarse digitalmente en una pantalla, proporcionando retroalimentación inmediata al usuario. Son dispositivos pequeños, ligeros, no intrusivos, sencillos de utilizar y transportar, pueden ser utilizados desde niños hasta adultos, y su uso está relacionado con el incremento de la actividad física.

Existen podómetros de diversas marcas y modelos, y sus características varían considerablemente, existiendo importantes diferencias en cuanto a las funciones que poseen, su mecanismo interno y la fiabilidad de su medición. En este sentido, los podómetros de última generación, al superar muchas de las limitaciones referentes a imprecisiones de medida, junto al hecho de poder ser usados como una herramienta totalmente auto-aplicada y a las posibilidades que ofertan las aplicaciones móviles y las plataformas web que les acompañan, tienen un gran potencial para llegar a una gran parte de la población, incluyendo aquellas personas que no quieren participar en actividades organizadas de ejercicio físico y deporte.

Estos dispositivos electrónicos se están convirtiendo en herramientas útiles para el registro y la motivación de los comportamientos relacionados con la actividad física, especialmente en intervenciones dirigidas a incrementar la actividad física. Así pues, la recomendación de usar podómetros en intervenciones para incrementar la actividad física se está extendiendo entre las guías de salud internacionales (p.ej., U.S Department of Health and Human Services, 2008).

El objetivo principal de las intervenciones con podómetros es incrementar el número de pasos diarios y, por tanto, de la AF. Normalmente, implican establecer un objetivo de número de pasos, llevar un dispositivo para registrarlos y recibir retroalimentación constante. En cuanto al objetivo general de incrementar AF, la evidencia indica que el uso de podómetros es eficaz, y sitúan este incremento en una media en torno a los 2.000 pasos diarios (Bravata et al., 2007; Kang, Marshall, Barreira, y Lee, 2009). Para lograr este incremento, parece que son importantes dos elementos: el establecimiento de objetivos concretos y el registro de los pasos realizados. En cuanto a la cantidad de pasos necesarios que se debería pautar, existe alguna variabilidad, y aunque hay pequeñas discrepancias, la cifra de 10.000 se ha implantado como referencia en múltiples investigaciones. Esta cantidad parece un objetivo razonable, teniendo en cuenta que, de acuerdo a los datos normativos, los adultos sanos realizan entre 4.000 y 18.000 pasos diarios (Tudor-Locke et al., 2011). Sin embargo, parece que la cantidad establecida no es lo más importante, ya que una revisión de diversos estudios concluía que el incremento en AF se producía tanto si la meta eran 10.000 pasos diarios como si se planteaba otra meta alternativa personalizada, puesto que el factor clave es tener una meta establecida.

En conclusión, es necesario desarrollar estrategias innovadoras para promover la AF en la población en general, con el objetivo de prevenir y eliminar las consecuencias adversas derivadas del sedentarismo y la inactividad. La evidencia hasta el momento indica que los podómetros constituyen una herramienta eficaz para lograr este objetivo, ya que facilitan la auto-monitorización y promueven la motivación para alcanzar las metas establecidas, incrementado la AF y proporcionando beneficios para la salud.

Los podómetros, incluidos en programas de intervención eficaces, pueden ayudar a que la inactividad física deje de ser una de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. Pero los podómetros son, nada más y nada menos, que herramientas. Por ello, no es solo necesario contar con estos dispositivos, sino que debemos investigar sobre cuál es el mejor modo de usarlos. Dónde, cómo, cuándo, cuánto, para quién, siguen siendo preguntas que debemos responder, y solo la investigación controlada nos dará las respuestas apropiadas. El objetivo final es ayudar a las personas a que incrementen su nivel de actividad diario, lo que repercutirá de manera importante en su salud tanto física como mental, y tendrá importantes consecuencias no solo a nivel personal, sino también social y económico.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Clínica y Salud :

Miragall, M., Domínguez, A., Cebolla, A., y Baños, R. M. (2015). El uso de podómetros para incrementar la actividad física en población adulta: una revisión. Clínica y Salud, 26(2), 81-89.

Referencias:

Bravata, D. M., Smith-Spangler, C., Sundaram, V., Gienger, A. L., Lin, N., Lewis, R., Sirard, J. R. (2007). Using pedometers to increase physical activity and improve health: a systematic review. JAMA, 298(19), 2296-2304. doi:10.1001/jama.298.19.2296

Kang, M., Marshall, S. J., Barreira, T. V. y Lee, J. O. (2009). Effect of pedometer-based physical activity interventions: a meta-analysis. Research quarterly for exercise and sport, 80(3), 648–655. doi: 10.1080/02701367.2009.10599604

Tudor-Locke, C., Craig, C. L., Brown, W. J., Clemes, S. A., De Cocker, K., Giles-Corti, B., ... Blair, S. N. (2011). How many steps/day are enough? For adults. International Journal of Behaviour Nutrition and Physical Activity, 8(1), 79. doi:10.1186/1479-5868-8-79

U.S Department of Health and Human Services. (2008). Physical Activity Guidelines for Americans. Recuperado de http://www.health.gov/PAGuidelines/

Marta Miragall Montilla es personal investigador en formación del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universitat de València, y forma parte del grupo de investigación Labpsitec. Cursó el Máster en Avances en Investigación y Tratamientos en Psicopatología y Salud, y actualmente se encuentra realizando su tesis doctoral.

Alejandro Domínguez Rodríguez es licenciado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) en México. Posteriormente cursó el Máster en Avances en Investigación y Tratamientos en Psicopatología y Salud en la Universitat de València. Actualmente forma parte del grupo de investigación Labpsitec y se encuentra realizando su tesis doctoral.

Ausiàs Cebolla Martí es profesor ayudante doctor de la Universitat de València. Doctor en Psicología por la Universitat de València desde el año 2007. Miembro del grupo de investigación Labpsitec.

Rosa Mª Baños Rivera es catedrática de la Universitat de València, doctora en Psicología por la Universitat de València desde el año 1987, y Psicóloga Especialista en Psicología Clínica desde el año 2004. Es directora del Máster en Intervención Interdisciplinar en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Trastornos de la Personalidad y Trastornos Emocionales, y codirectora del grupo de investigación Labpsitec.

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