El Ayuntamiento de Granada acaba de hacer público un nuevo servicio para sus funcionarios que recibe el nombre de Gabinete de Atención al Personal. Se trata de un grupo interdisciplinar de profesionales encargados de prestar apoyo a aquellos funcionarios que lo deseen, coordinado por un psicólogo.

Infocop On Line se ha puesto en contacto con el responsable de dicho Gabinete, el psicólogo Jesús Ambel.  

¿Cuál es la finalidad del Gabinete de Atención al Personal?

Asesorar y tratar el malestar de los funcionarios del Ayuntamiento de Granada en todas aquellas situaciones personales, familiares y sociolaborales que por su complejidad necesiten de una intervención técnica. El acento está puesto en las dificultades de vínculo y lazo social que repercuten en las relaciones del trabajador, su familia y la propia organización municipal. Se trata de una serie de síntomas relacionales que, por otra parte, el funcionario comparte con el público al que sirve. Ambos, funcionario y público, son a fin de cuentas habitantes de la hipermodernidad. Como dice J-A Miller, el amo antiguo cuidaba del esclavo, el amo moderno lo angustia.

¿A quién va dirigido?

En el Ayuntamiento de Granada trabajamos 1600 personas. Es una muestra bastante representativa de la sociedad granadina. El malestar de la plantilla municipal es, por eso, un reflejo del malestar general de la población. Un autor francés que recomiendo, Jean Claude Milner, habla de "malvivir". Y es que los lazos de solidaridad entre los funcionarios ya casi no existen, el discurso social de los "derechos de los usuarios" manda sobre los medios de los que se disponen y entonces el capital emocional del que presta servicios se agota y aparecen los signos clínicos de lo que no va: angustia, depresiones, pequeñas enfermedades orgánicas, bajas laborales prolongadas… Poco a poco la esfera familiar se ve también afectada, las relaciones sociales se deterioran…

¿Cómo surge la idea?

Todavía quedan funcionarios vocacionales. Son ellos y los propios sindicatos del Ayuntamiento quienes tienen todo el mérito en que este servicio haya visto la luz. Hace años que vienen diciendo que había que hacer algo con las quejas, con las demandas, con el aspecto subjetivo de las reivindicaciones, con las situaciones de desamparo, de no tener con quien hablar de sus cosas. Han sido testigos de cómo muchos trabajadores han sufrido y han visto cómo el puesto de trabajo se convertía en un infierno, lejos del antiguo ideal de la Administración Pública como un remanso de paz y bienestar. La actual corporación ha tenido la sensibilidad y el acierto de apostar por un servicio abierto a las prácticas de la palabra y la escucha. Por eso merece el reconocimiento y el aplauso. Ahora nos toca demostrar que la interpretación ha sido la buena.

¿Quiénes componen el equipo?

En principio, el Gabinete está pensado para un trabajador social, un administrativo y un psicólogo. Pero no descarto tener que contar con más personal en un futuro cercano. Dada la cantidad de actuaciones que deberemos hacer, es exigible una cierta polivalencia del personal y, sobre todo, mucha capacidad de escucha y de respeto por la singularidad de los que vengan a ser atendidos. A veces serán unas cuantas consultas, otras veces será cuestión de obtener efectos terapéuticos rápidos porque, dada la actual tendencia a la homogeneización y a las prácticas estándares, el sujeto encuentra alivio terapéutico en cuanto se siente escuchado y se le devuelve la dignidad al síntoma que padece.

¿Qué tiene de novedoso esta iniciativa?

Llegamos un poco tarde para el disparate que constituye la vida laboral y personal de algunos de mis compañeros. Por el momento me doy por contento con facilitar el encuentro con ellos, en el marco de la confidencia y del respeto a las singularidades. En el medio laboral, el síntoma de un sujeto sirve para conocer cómo funciona una organización determinada, guarda la forma del complejo mundo en el que se ha constituido, es como un monumento, una invención del sujeto ante lo insoportable. En el medio laboral, el síntoma toma la forma de un "no puedo", una fórmula de detención, como dice J-A Miller.

Como puede observar dejo fuera de las tareas del Gabinete la obligación de ser feliz, el uso de la palabra en tono imperativo, la tendencia a la objetivación del sufrimiento, los protocolos y los cuestionarios y le abro la puerta a lo humano y a lo personal.

Como psicólogo ¿qué repercusiones crees que tiene para la Psicología?

Hay quien todavía duda que la Psicología sea sanitaria. He aquí una muestra de que no es así. Se tata de un pequeño grano de arena en la batalla que nos tenemos con las grandes corporaciones farmacéuticas en su alianza con el aparato del estado y con algún que otro personajillo rasputiniano amante de los pasillos ministeriales. La LOPS es un desastre para la profesión y para su futuro. El responsable del Gabinete de Atención al Personal del Ayuntamiento de Granada hace objeción a la LOPS, una vez más.