Sergio Fernández-Artamendi y Sara Weidberg

Universidad de Oviedo

El pasado 26 de junio se celebró el Día internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas. Pese a los esfuerzos de la comunidad internacional, el problema mundial de las drogas sigue poniendo en grave peligro la salud y la seguridad pública y el bienestar de la humanidad, en particular de los niños y los jóvenes. Con motivo de este día, Sergio Fernández-Artamendi y Sara Weidberg han redactado para Infocop una reseña de su artículo sobre las novedades en la evaluación de las adicciones, publicado en la revista Papeles del Psicólogo.

Las adicciones a sustancias suponen en la actualidad un problema sanitario en la mayoría de los países occidentales, incluyendo nuestro país. De hecho, entre la población de 15 a 64 años, el 62,3% de los españoles afirma beber alcohol regularmente, más de un tercio (37,6%) fuma con frecuencia, y un 7,0% fuma cannabis habitualmente (Plan Nacional Sobre Drogas, 2013). Este consumo y las consecuencias sociosanitarias que generan suponen un gasto social importante, que oscila entre el 1,3% y el 3,3% del Producto Interior Bruto (PIB), además de producir un impacto psicológico sustancial para el entorno del consumidor.

Es por ello que desde hace años los profesionales clínicos, investigadores y la sociedad en su conjunto, aúnan esfuerzos para ofrecer los mejores recursos y las mejores herramientas para el abordaje de los problemas generados por las conductas adictivas. En este sentido, en las últimas décadas, y más concretamente en los últimos años ha habido cambios significativos en el ámbito de la evaluación de las adicciones y se han desarrollado múltiples herramientas fiables y válidas para la evaluación de la gravedad y de los problemas ocasionados por la adicción. Es por ello, que como parte del monográfico sobre avances en evaluación psicológica, el Grupo de Investigación en Conductas Adictivas realizó una revisión de los últimos desarrollos en el campo de las adicciones.

Quizás el cambio más sustancial en materia de evaluación de las adicciones ha tenido lugar con la modificación de los criterios diagnósticos establecidos por el Manual Diagnóstico Estadístico en su nueva versión (DSM-5, American Psychiatric Association, 2013). A partir de estos cambios, desaparecen los diagnósticos tradicionales de abuso y dependencia de sustancias para unificarse en un único trastorno por consumo de sustancias. Este trastorno agrupa los síntomas de abuso y dependencia, a excepción del síntoma relativo a los problemas legales del diagnóstico de abuso, y añadiendo un nuevo síntoma relativo a la presencia de craving o ansia por consumir. Esta nueva clasificación supera algunas limitaciones del sistema previo que se veía influenciado por las diferencias culturales en materia legislativa por ejemplo, y se evita también el fenómeno de los huérfanos diagnósticos (consumidores que a pesar de experimentar problemas significativos y presentar síntomas de dependencia, no alcanzaban el umbral necesario para este diagnóstico ni para el de abuso).

En materia de herramientas de evaluación clínica, el desarrollo de instrumentos se ha ido especializando en cuestionarios y entrevistas destinados por un lado a la población adulta y por otro a la población adolescente. Dado que ha sido particularmente importante la evolución en el ámbito de la adolescencia, la revisión pone un mayor énfasis en aquellas herramientas destinadas a esta población.

En cuanto al formato cuestionario, destacamos algunos de los instrumentos más significativos que se han validado en los últimos años para ambas poblaciones. En el ámbito de los adultos, el ASSISTete, creado por la OMS y puesto en marcha por el Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD), ofrece la posibilidad de evaluar desde una plataforma virtual, con vínculos a recursos asistenciales específicos. En cuanto a los adolescentes, instrumentos como el POSIT (Problem Oriented Screening Test), el DAST-A (Drug Abuse Screening Test – Adolescents), la SDS (Severity of Dependence Scale), el Rutgers Alcohol Problem Index (RAPI), el Cannabis Problems Questionnaire-Adolescents (CPQ-A) o el Cannabis Abuse Screening Test (CAST) ofrecen múltiples alternativas fiables y válidas para evaluar los problemas generados por distintas sustancias.

En el formato entrevista, el Índice de Gravedad de la Adicción (ASI por sus siglas en inglés) sigue siendo la herramienta de referencia, y para su uso en población adulta se dispone tanto del Europ-ASI como de la nueva versión ASI-6, y en el caso de los jóvenes, de la versión Teen-ASI. De todos ellos se repasan sus características, propiedades psicométricas y utilidad clínica de forma pormenorizada en la revisión. En el formato de entrevistas diagnósticas se revisan las características de las nuevas versiones adaptadas a los criterios del DSM-5, como la Entrevista Clínica Estructurada para el DSM-5 (Structured Clinical Interview for DSM-5).

Por último, la revisión incluye un apartado de herramientas de evaluación que si bien no tienen un foco específico en el campo de las adicciones, permiten evaluar constructos relacionados con el consumo y sus consecuencias. En particular, nos hemos centrado en instrumentos orientados a la evaluación de la impulsividad y la búsqueda de sensaciones, así como a la toma de decisiones. Estas variables están muy estrechamente relacionadas con el uso de sustancias y con la gravedad de las consecuencias del mismo, y por lo tanto su uso permite una evaluación más integral y exhaustiva de los pacientes que buscan intervenciones para el abordaje de las adicciones. Entre las herramientas disponibles actualmente, recogemos en primer lugar instrumentos de evaluación conductual como el Delay Discounting o Descuento por Demora (DD), que resulta un buen predictor del éxito del tratamiento. En segundo lugar, autoinformes como la Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11-A) para Adolescentes o el Impulsive Sensation Seeking (ImpSS), ambos validados para su uso en castellano y con población joven.

En resumen, en esta revisión realizada por el Grupo de Conductas Adictivas se ofrece un análisis de la evolución de estas herramientas a lo largo de los últimos años, situando al lector en los avances más recientes tanto para población adulta como adolescente, y tanto en formato cuestionario como entrevista de valoración de la gravedad del problema y entrevista diagnóstica. Esperamos que esta revisión resulte de utilidad tanto para los investigadores como para los profesionales clínicos que trabajan en el campo de las adicciones, y que quieran incorporar los últimos instrumentos a su actividad habitual.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Psicopatología y Psicología Clínica:

Fernández-Artamendi, S. y Weidberg, S. (2016). Avances en la evaluación de las adicciones. Papeles del Psicólogo, 37(1), pp.52-61.

Referencias:

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistic Manual of Mental Disorders (5th Edition). Washington D.C.: American Psychiatric Association

Plan Nacional Sobre Drogas. (2013). Encuesta sobre alcohol y drogas en población general en España EDADES 2011-2012. Madrid: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Sergio Fernández-Artamendi. Doctor en Psicología por la Universidad de Oviedo, profesor ayudante doctor y miembro del Grupo de Investigación en Conductas Adictivas (GCA) en dicha Universidad. Sus líneas de investigación incluyen la evaluación de los problemas ocasionados por el uso y el abuso de drogas durante la adolescencia, especialmente el cannabis. Participa actualmente en proyectos sobre la relación entre impulsividad y búsqueda de sensaciones con el consumo de drogas en jóvenes, o la relación entre tabaco y Esquizofrenia.

Sara Weidberg López es doctora en Psicología por la Universidad de Oviedo y forma parte del Grupo de Conductas Adictivas de esta Universidad en calidad de investigadora contratada. Su investigación y práctica clínica se centran en la evaluación de la impulsividad en sujetos dependientes de sustancias (objetivo de su tesis doctoral), y en el tratamiento de las adicciones. Durante los últimos años ha colaborado en varios proyectos relacionados con la terapia de exposición a estímulos y el manejo de contingencias en pacientes fumadores.

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