El elevado coste que conllevan algunas enfermedades, podría reducirse si se prestara más atención a la prevención o mejora de los factores que subyacen a las mismas.

Así lo afirma un artículo de revisión publicado en la revista The Lancet Psychiatry, bajo el título How should cost-of-illness studies be interpreted? (¿Cómo deberían interpretarse los estudios de coste de enfermedad?), donde se abordan los resultados de diferentes estudios, relativos al análisis de los costes hospitalarios de atención médica y psiquiátrica en pacientes con autolesiones, así como las intervenciones más eficaces para prevenir nuevos intentos.

El artículo advierte del incremento de episodios autolesivos tratados anualmente en los hospitales británicos, estimado en más de 200.000, según un estudio llevado a cabo en Reino Unido, y publicado por The Lancet el pasado mes de septiembre (Tsiachristas et al, 2017). 

Para los autores de dicho estudio, contar con una información exacta sobre los costes de las autolesiones, es un requisito previo esencial para valorar la rentabilidad de diferentes acciones, incluyendo la evaluación psicosocial y las terapias psicológicas.

Para tal fin, realizaron un análisis retrospectivo, analizando el uso de recursos hospitalarios y los costes de atención en 1623 casos de autolesiones por parte de 1140 pacientes del Hospital John Radcliffe en Oxford, entre abril de 2013 y marzo de 2014. A razón de los datos obtenidos, los autores estimaron que el coste hospitalario promedio de cada episodio autolesivo era de 809 libras esterlinas (unos 912 euros). Extrapolando esta cifra a todo Reino Unido, los costes hospitalarios totales serían de, aproximadamente, 162 millones anuales (lo que equivaldría a 182 millones de euros). Según concluye el estudio, el coste estimado para el Sistema Nacional de Salud británico sería de 51 millones de libras (unos 57 millones de euros), si se incluyera la evaluación psicológica en los casos de autolesiones, tal y como recomienda el NICE para el abordaje del comportamiento autolesivo.

El artículo insiste tanto en la importancia de la prevención de las autolesiones -no sólo por su gravedad en sí mismas, sino también por asociarse con un mayor riesgo de suicidio (Hawton et al., 2017)-, como en la trascendencia de determinar el tipo de intervención que debe realizarse. A este respecto, pone de relieve dos estudios cuyas conclusiones son más que relevantes: una revisión sistemática y metaanálisis de intervenciones psicosociales, que evidencia la eficacia de la terapia cognitivo-conductual en pacientes adultos que han llevado a cabo un episodio autolesivo (Hawton et al., 2016) y un ensayo aleatorio controlado sobre una intervención psicológica breve a personas ingresadas tras autolesionarse, que halló cierta evidencia –aunque no significativa-, de la utilidad de este tipo de intervención para reducir el número de episodios de autolesiones (O'Connor et al., 2017).

El texto hace referencia nuevamente al estudio de Tsiachristas et al. (2017), para afirmar que el elevado coste que conllevan algunas enfermedades, podría reducirse si se prestara más atención a la prevención o mejora de los factores que subyacen a las mismas. En sus datos, encontraron que no a todos los pacientes que acudieron a urgencias por autolesiones, se les realizó una evaluación psicológica (sólo al 75%), pese a que, tal y como recuerdan, el NICE recomienda que esta evaluación se realice a todos, al ser, según la evidencia disponible, una parte importante en la atención a las personas que han presentado autolesiones.  

El artículo concluye poniendo de manifiesto la importancia de los resultados en torno a los costes específicos de las autolesiones obtenidos en el estudio mencionado, si bien debe tenerse en consideración el riesgo de centrarnos únicamente en el análisis de los costes, que podría suponer un desvío de la atención de los beneficios que se obtienen de los recursos dedicados al cuidado de la salud.

El estudio se puede descargar desde la página Web de The Lanchet o bien directamente a través del siguiente enlace: 

Kennelly, B. (2017) How should cost-of-illness studies be interpreted? Lancet Psychiatry online 

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