Por Imanol Amayra Caro, doctor en Psicología

Hace unos días falleció el profesor emérito de Psicología Luis de Nicolás Martínez.  En este triste momento nos queda evocar su figura y sus contribuciones científicas y profesionales en el campo de la Psicología en el País Vasco y en España. Empezando por lo último, la labor del prof. De Nicolás está marcada por una dilatada actividad en diferentes áreas del conocimiento de una disciplina, la Psicología, que en la década de 1970 a 1980, estaba en proceso de definición. La experiencia que adquirió en Italia y Alemania durante doce años sirvió de guía para organizar los primeros programas formativos de Licenciatura, Postgrado y Doctorado en la Universidad de Deusto y en el País Vasco. También sus aportaciones fueron reconocidas en el campo del Trabajo Social, participando como docente de los estudios de la Escuela de Asistentes Sociales de Vitoria, de la que fue su director en 1972.

Junto con el Prof. Juan María Isasi, y el Prof. Manuel Marroquín colaboró en el diseño de los contenidos e itinerarios de especialización de la carrera de Psicología a mediados de la década de 1970, puso en marcha los primeros laboratorios de Psicología de la Universidad de Deusto y favoreció la creación de redes de formación especializada en el ámbito de la Psicología Clínica a través del primer Máster que se impartió en España.

Su labor en el campo profesional también fue reconocida por el Colegio Oficial de Psicólogos de España a través de su participación en las comisiones que definieron de los Perfiles Profesionales de la Psicología del Deporte, Tráfico y Seguridad Vial y de Intervención en Crisis y Catástrofes. Asimismo, fue miembro activo de diversas sociedades científicas internacionales y autonómicas, como el Colegio Oficial de Psicólogos de Álava, Vicedecano del mismo.

Su carácter emprendedor y pionero se revela a través de variadas iniciativas. Fundó el Teléfono de la Esperanza y de la Amistad de Álava e introdujo en el País Vasco nuevas técnicas psicoterapéuticas como el Psicodrama. Desarrolló estrategias y programas de intervención en crisis que fueron ensayadas después de las inundaciones de 1983 y en catástrofes humanitarias.

A nivel humano, ha sido maestro de investigadores de la Psicología, persona de agudo ingenio que buscó entre sus colaboradores no sólo el estímulo del saber académico sino también del auto-conocimiento. Inquieto y de gran intuición, con un sentido pragmático que no lograba ocultar una tímida ternura. Así será recordado por algunos de los que le conocimos: cabizbajo, mirada socarrona, mochila en ristre llena de papeles y libros, saliendo de su despacho con prisa para alcanzar el autobús que le llevaba a diario a Vitoria, con el deseo de volver un día más a su Universidad de Deusto. Descanse en paz.

Imanol Amayra Caro, doctor en Psicología

Compañero y amigo de Luis.