El pasado 4 de junio, la Organización Mundial de la Salud presentó en Lisboa su nuevo “Plan de acción mundial de la OMS sobre actividad física 2018-2030: Más personas activas para un mundo más sano”.

Según estima la OMS, uno de cada cinco adultos y cuatro de cada cinco adolescentes (entre 11 y 17 años) no realizan suficiente actividad física. Asimismo, advierte de que las niñas, las mujeres, los adultos mayores, las personas en situación de pobreza, las personas con discapacidad y con enfermedades crónicas y los colectivos marginados tienen menos oportunidades de mantenerse activos.

A este respecto, recuerda que la realización periódica de una actividad física es fundamental para prevenir y tratar enfermedades no transmisibles (ENT) –tales como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes o el cáncer de mama o de colon-, que son las responsables del 71% de todas las muertes en el mundo, entre ellas, la de 15 millones de personas anualmente, con edades entre los 30 y los 70.

La OMS alerta también del coste global de la inactividad física, estimado en 54 mil millones de dólares por año en atención a la salud directa, con un adicional de 14 mil millones de dólares atribuible a la pérdida de productividad.

Atendiendo a las graves consecuencias del sedentarismo y bajo la premisa “gente más activa para un mundo más saludable”, la Organización Mundial de la Salud ha desarrollado su Plan de acción, cuya meta es reducir en un 15% la prevalencia global de inactividad física en adultos y adolescentes para el año 2030, garantizando para ello, que todas las personas tengan acceso a entornos seguros y propicios, así como a diversas oportunidades para estar físicamente activos en sus vidas cotidianas, como un medio para mejorar la salud individual y comunitaria, contribuyendo al desarrollo social, cultural y económico de todos los países.

Para tal fin, el documento establece cuatro objetivos estratégicos alcanzables a través de 20 medidas normativas, universalmente aplicables a todos los países, reconociendo que cada país se encuentra en un punto de partida diferente en sus esfuerzos por reducir los niveles de inactividad física y comportamiento sedentario. Los objetivos serían los siguientes:

Objetivo 1: crear sociedades más activas

Crear normas y actitudes sociales positivas y un cambio de paradigma en toda la sociedad mejorando el conocimiento, la comprensión y la apreciación de los múltiples beneficios de la actividad física regular, según la capacidad y en todas las edades.

Objetivo 2: crear entornos activos

Abordar la necesidad de crear espacios de apoyo y lugares que promuevan y salvaguarden los derechos de todas las personas, de todas las edades y capacidades, para tener acceso equitativo a lugares y espacios seguros en sus ciudades y comunidades donde se pueda participar en una actividad física regular.

Objetivo 3: crear personas activas

Delinear las múltiples configuraciones en las cuales un aumento en programas y oportunidades puede ayudar a personas de todas las edades y habilidades a participar en actividades físicas regulares como individuos, familias y comunidades.

Objetivo 4: crear sistemas activos

Describir las inversiones necesarias para fortalecer los sistemas requeridos para implementar acciones nacionales e internacionales eficaces y coordinadas, con el fin de aumentar la actividad física y reducir el comportamiento sedentario. Estas acciones abordan el gobierno, el liderazgo, las asociaciones multisectoriales, las capacidades del personal laboral, la promoción, los sistemas de información y los mecanismos de financiación en todos los sectores pertinentes.

El plan de acción global se basa en una serie de principios rectores (a saber: equidad a lo largo de la vida, enfoque de Derechos Humanos, evidencia basada en la práctica, universalidad proporcional, asociaciones multisectoriales, coherencia de las políticas y compromiso y empoderamiento de los responsables de la formulación de políticas, las familias y las comunidades), que deberían respaldar la aplicación de medidas en todos los niveles, a medida que los Estados Miembros, los asociados y la OMS trabajen para lograr la visión compartida de un mundo más activo.

Tal y como ha señalado en nota de prensa el Director de la OMS, mantenerse activo es crucial para la salud. Sin embargo, en nuestro mundo moderno este es un reto cada vez mayor, principalmente porque nuestras ciudades y comunidades no están concebidas de forma adecuada (…) Necesitamos dirigentes en todos los niveles que ayuden a las personas a dar un paso hacia la salud. Ello es posible sobre todo en las ciudades, donde se manifiesta principalmente la responsabilidad de crear espacios más saludables”.

El Plan de Acción se encuentra disponible (en inglés) a través del siguiente enlace:

Global Action Plan on Physical Activity 2018-2030: more active people for a healthier world

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