Áurea Moreno1 y Xacobe Abel Fernández2

SCEPC1 y ACAPIR2

El pasado 29 de junio, en Barcelona, tuvo lugar una asamblea informativa y de reflexión organizada por l’Associació Catalana de Psicòlegs Clínics i Residents (ACAPIR) -asociación territorial vinculada a ANPIR- con la participación de la Societat Catalana d’Especialistes en Psicologia Clínica (SCEPC) para tratar la propuesta de clasificación profesional que la patronal catalana propone en el marco de las negociaciones para el nuevo Convenio del SISCAT (Conveni col·lectiu de treball dels hospitals d’aguts, centres d’atenció primària, centres sociosanitaris i centres de salut mental, concertats amb el Servei Català de la Salut).

A la asamblea asistieron medio centenar de profesionales provenientes de diversos centros y hospitales de Cataluña.
El convenio SISCAT es un convenio profesional que regula las relaciones laborales de gran parte del sistema sanitario concertado catalán. Este convenio está en la actualidad en negociación entre representantes de la patronal y de los trabajadores, y regula aspectos esenciales del funcionamiento sanitario como la clasificación profesional, que es la organización de los grupos profesionales homogéneos por similitud en el tipo y responsabilidad de las tareas asignadas, las retribuciones y derechos de los profesionales, etc. Una de las principales propuestas de la patronal consiste en organizar a los profesionales de medicina y enfermería en grupos propios, reclasificando en un grupo de “no-facultativos” a farmacia clínica, odontología y psicología clínica entre otras.

El acto estuvo presentado por Neus Miquel y Juan Hernández, miembros de la junta directiva de ACAPIR, y se realizaron presentaciones a cargo de Xacobe Abel Fernández, vocal de la junta directiva de ANPIR, que explicó el marco jurídico de las profesiones sanitarias y de las negociaciones colectivas; María José Miñano, ex-presidenta de ACAPIR, que explicó la propuesta actual de “reclasificación” y sus orígenes en 2014; y Raül Vilagrà Ruiz, también vocal de la junta de ANPIR, que hizo balance de las actuaciones realizadas y propuestas de futuro para detener esta situación. Joana Guarch, por parte de la junta directiva de la SCEPC, expuso el planteamiento de la sociedad y las acciones llevadas a cabo hasta la fecha.

Asamblea informativa de ACAPIR con participación SCEPC

Situación peligrosa para la Psicología

Desde la asamblea, se valoró esta propuesta como muy peligrosa ya que pone en riesgo el estatus de la Psicología Clínica en el contexto de la atención pública en salud mental. La Psicología Clínica constituye una profesión sanitaria cuya especialidad se obtiene por formación posgraduada específica, vía residencia (PIR), la cual otorga la capacitación para la toma autónoma de decisiones clínicas y plena responsabilidad sobre el paciente.

Inexplicablemente, la propuesta para el nuevo “convenio SISCAT” obvia la condición de facultativos para los psicólogos clínicos, cuando la LOPS (Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias) de 2003 la reconoce explícitamente para los psicólogos de la “Especialidad Clínica”; del mismo modo que el Real Decreto de 1998, en el que se reconoce y regula la Especialidad en Psicología Clínica, establece que nuestra especialidad se rige por el mismo estatuto jurídico del personal facultativo (disposición adicional segunda).

La repercusión de tal “reclasificación” podría implicar un retroceso de logros ya conseguidos en la sanidad catalana como la introducción de la Psicología Clínica en Atención Primaria, la presencia de profesionales de la psicología clínica en cargos de gestión, la posibilidad de servicios propios, etc. Así mismo, afectaría sin duda a aspectos básicos de la gestión facultativa de casos como la realización de primeras visitas o incluso la autonomía en la prescripción del tipo de tratamiento psicológico y su duración.

Se consideró que esta reclasificación profesional imposibilitaría de forma decisiva el desarrollo de la profesión y de la atención sanitaria en Salud Mental, con el consecuente efecto sobre las prácticas asistenciales y personas atendidas en la red pública.

El intento de “reclasificación” en el año 2014

No es la primera vez que la patronal hace propuestas similares de “reclasificación” de las categorías profesionales; en 2014 ya propuso un esquema similar. En aquella ocasión fue esencial el papel del sindicato Metges de Catalunya que apoyó sin ambages a la Psicología Clínica como profesión perteneciente al grupo de facultativos. Por entonces, se hizo un frente común liderado por ACAPIR y SCEPC al que se sumaron el Col·legi Oficial de la Psicologia de Catalunya (COPC), la asociación de Psicólogos Especialistas del Sistema Nacional de Salud sin titulación oficial (PESTOS) y otras asociaciones y sociedades científicas de Psicología Clínica y de otras disciplinas y especialidades, así como también asociaciones de usuarios y familiares. Finalmente, la propuesta no salió adelante, desconociéndose exactamente los motivos de la paralización del “nuevo Convenio”. En la actualidad se prevé conseguir reunir de nuevo apoyos con similares características.

Afectación de toda la Psicología

Al contrario de lo que afirman algunas voces, con respecto a que los “derechos adquiridos” garantizan la no afectación de profesionales ya contratados, en la asamblea se hizo referencia al Estatuto de los Trabajadores donde se explicita que el nuevo convenio derogará al anterior en su totalidad, por lo que la reestructuración de los servicios afectaría a todos los profesionales por igual. Desde las consideraciones de ACAPIR y SCEPC esto repercutiría de forma directa en el modelo de Salud Mental y en la cartera de servicios y tratamientos psicológicos ofertados que se promueve por parte de la Psicología Clínica.

Se teme, en este contexto, que Cataluña se convierta en un campo de pruebas para una posterior “reclasificación” de los profesionales Especialistas en Psicología Clínica en todo el Estado Español.

Unidad de acción

ACAPIR y SCEPC propusieron, tanto a los asistentes de la asamblea como a todas las personas asociadas, una acción a nivel individual de afiliación masiva a los sindicatos, a través de los cuales presionar para evitar la implantación de esta propuesta. En este sentido, se señaló el éxito logrado en constituir una agrupación propia en el Sindicato Metges de Catalunya.

A nivel organizativo, se planteó un frente común con sociedades científicas de otras disciplinas afectadas por la “reclasificación” como farmacia clínica, odontología, química, biología o física clínica, con quienes ya se han iniciado contactos.

Asimismo, miembros de ambas sociedades valoraron positivamente el haber iniciado acciones durante el proceso de negociación, y no con la propuesta ya aprobada, escenario en el que se establecerían movilizaciones de otro tipo y la judicialización del proceso.

Finalmente se concluyó la necesidad de unión en las acciones futuras, ya que la implantación de esta propuesta comprometería seriamente la atención integral de las necesidades psicológicas de las personas en la red pública asistencial. Provocaría, además, un agravio comparativo con otras comunidades autónomas donde la Psicología Clínica seguiría pudiendo ejercer competencias facultativas, tal y como está contemplado en las leyes ministeriales del Estado Español.