María Ramos Barrufet

Programa de Apoyo a la Salud Mental Infanto-Juvenil de Aragón

El hecho migratorio ocasiona una serie de duelos en las familias que, si no pueden ser suficientemente elaborados, producen afectaciones en los diferentes miembros de la unidad familiar, especialmente en el desarrollo de los niños y los adolescentes. En este artículo se presenta un caso clínico atendido en un Centro de Salud Mental Infanto-juvenil (CSMIJ) en la ciudad de Barcelona, desde un abordaje terapéutico familiar, en el que, a través de la metáfora de la construcción de un puzle, se lleva a cabo una tarea de reconocimiento y contención de los aspectos dolorosos vividos. El objetivo es facilitar su integración y la constitución de una nueva identidad individual y familiar.

Material

Llegan al centro de salud Carlos, un niño de 5 años, y su madre. Como motivo de consulta la madre comenta que su hijo es un niño muy agresivo y que hace unos meses amenazó a su abuela materna con un cuchillo. A partir de aquí se va desentrañando una configuración familiar muy frágil e inestable, caracterizada por sucesivas vivencias de separaciones, pérdidas y reunificaciones, que dificultan enormemente su constitución como grupo familiar.

Carlos, con su conducta disruptiva, aparece como el portavoz de esta situación de inestabilidad, permitiendo que se visualice que algo está ocurriendo, y facilitando que sus padres busquen ayuda. Pero a la vez Carlos, al ser descrito por su madre como un niño agresivo y que se porta muy mal, parece ser el depositario de las representaciones y fantasmas internos de sus padres, que son inconscientemente proyectados sobre él, hecho que puede afectar a su desarrollo individual.

Ante esta problemática, que es a la vez individual y familiar, nos parece muy importante intervenir, desde el primer momento, con todo el grupo familiar. Nuestro objetivo es no situar el foco del conflicto únicamente en el hijo, sino ayudarles a pensar como la conducta de Carlos hace visible un malestar que pertenece, en realidad, a todos los miembros del sistema.

Encajando las piezas

En las sesiones de psicoterapia se observa que Carlos es un niño enormemente vivo y expresivo. Al final de nuestra primera visita, y después de que su madre cuente los duelos que la familia ha ido atravesando, el niño me pide que el próximo día le traiga un puzle.

Este puzle se convierte en un elemento esencial de nuestro trabajo. Generalmente durante las sesiones, tanto el niño como sus padres, pierden los nervios con facilidad y se dan momentos de mucha tensión y descontrol, pero siempre hay unos minutos en los que Carlos se dedica a construir su puzle muy tranquilo y concentrado.

Analizamos la demanda tan clara y explícita del niño por el puzle, especialmente observando la importante función de contención que éste ejerce. Pensamos que este elemento concreto es un representante simbólico de cómo Carlos entiende su malestar: él forma parte de un grupo familiar que ha presentado y presenta muchas dificultades para encajar y constituirse como tal. Y su deseo y empeño para armar, sesión tras sesión, el puzle es su manera de expresar su necesidad, que es también la de su familia: que cada uno de ellos pueda ir encontrando su lugar dentro del grupo familiar.

Al cabo de algunas sesiones Carlos ya no me pide el puzle sino que lo que quiere es colorear un dibujo del puzle, que es un modelo que sirve para ayudar a resolverlo. Yo le hago una fotocopia de ese dibujo y él lo va pintando a lo largo de los días. En cada inicio de sesión lo primero que hace es abrir su carpeta para buscar el dibujo, y se muestra satisfecho al comprobar que sigue ahí. Pensamos como el dibujo constituye un elemento fijo, no se monta y se desmonta como el puzle, sino que se mantiene como él lo dejó el día anterior, para poderlo continuar coloreando en la siguiente sesión. Ese elemento de estabilidad a través del tiempo, pensamos que tiene que ver con la experiencia del trabajo psicoterapéutico, ni se pierde ni se destruye, sino que puede permanecer guardado en su mente para irlo ampliando y modificando en cada nuevo encuentro terapéutico. La vivencia de constancia es fundamental para el desarrollo del ser humano, y ésta se puede ver muy comprometida en los procesos migratorios, dónde los cambios y pérdidas son muy frecuentes y a menudo se dan de forma abrupta.

Además, pintando el dibujo a su manera (ya no copia los colores del puzle) introduce el elemento creativo. Está buscando su propia manera de entender y situar lo que le ocurre, es decir, está configurando su realidad interna.

Conclusión

Este trabajo ilustra la importancia de tener en cuenta la variable migración a la hora de comprender y tratar la sintomatología que nos traen los pacientes a la consulta. Bernard y Evelyn Granjon (2015) describen a los hijos de padres migrantes como portadores del silencio y de las ansiedades de una historia traumática innombrable, de fragmentos sin sentido y de acontecimientos negados.

En este artículo se muestra como el hecho de reconocer estas experiencias, hacerlas visibles a través de nombrarlas en el espacio terapéutico, permite que puedan ser elaboradas, es decir, que encuentren un nuevo lugar dentro de la estructura psíquica de cada individuo y dentro de la estructura familiar. Y así evitar que, como dicen los autores antes citados, los niños y sus descendientes sean los herederos de la memoria del olvido, sino al contrario, facilitar que se puedan separar de estos hechos traumáticos proyectados sobre ellos, y desarrollar un pensamiento propio y creativo que les permita configurarse como sujetos diferenciados.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista de Psicopatología y Salud Mental del Niño y del Adolescente:

Ramos Barrufet, M. (2018). Encajar las piezas del puzle para construir una identidad. Revista de Psicopatología y Salud Mental del Niño y del Adolescente, 31: 15-26

Referencias:

Bernard Granjon, E. G. (2015). "L'identié et la difference" Cuéntanos cómo ha sido tu partido y te diremos cómo sufres. Congrès Hyères (pág.10). Barcelona: Temas de psicoanálisis.

Cortinas, L. P. (2011). Sobre el crecimiento mental. Buenos Aires: Biebel.

Nathalie Nanzer, P. C.-B. (2012). Manuel de psychothérapie centrée sur la parentalité. París: PUF (Presses Universitaires de France).

 

 

María Ramos Barrufet. Psicóloga acreditada como psicóloga General Sanitaria. Psicoterapeuta acreditada por la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP). Formación psicoanalítica en la Associació Catalana de psicoteràpia psicoanalítica, la Societat Espanyola de psicoanálisi y la Asociación Aragonesa para la investigación psíquica del niño y el adolescente. Miembro de la Asociación Aragonesa para la Investigación Psíquica del Niño y el Adolescente (AAPIPNA). Experiencia de 10 años como psicóloga del Centro de Salud Mental Infanto-Juvenil, Fundació Eulàlia Torras de Beà, en Barcelona. Experiencia de 5 años como psicóloga del Servei de Tractaments de Carrilet, atendiendo a pacientes con autismo y psicosis. Actualmente psicóloga en ejercicio privado, como Miembro del Programa de Apoyo a la Salud Mental Infanto-Juvenil en Aragón.

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