La Sociedad Británica de Psicología (BPS-British Psychological Society) y el Colegio Oficial de Psiquiatría de Reino Unido (RCPSYCH) han publicado una declaración conjunta en la revista The Lancet, a través de la cual ponen de relieve la importancia de la unión entre los profesionales de la salud mental en pro de un objetivo común: la mejora de la salud mental.

A continuación, transcribimos la declaración:

Investigación, práctica y debate sobre la salud mental

La salud mental es un tema complejo: uno del que todos somos responsables. En las últimas décadas, se ha aprendido mucho sobre las causas y los mejores tratamientos en esta área, pero aún hay mucho más que se puede y se debe hacer. La investigación en prevención e intervención es muy necesaria para desarrollar una base de evidencia en torno a lo que funciona.

El campo de la salud mental ha generado ideas y creencias controvertidas, así como división, amargura e intransigencia. Es por eso que el Colegio Oficial de Psiquiatría y la Sociedad Británica de Psicología se han unido para manifestar una serie de ideas y principios comunes sobre cómo nosotros, como profesionales, debatimos estos temas.

Nuestras sugerencias aquí no pretenden ser prescriptivas, ni constituyen la última palabra sobre el tema. ¿Cómo podrían serlo? Sin embargo, esperamos que constituyan un terreno común muy necesario y la base para que podamos crear un futuro con una mejor salud mental para todos.

Nuestro primer principio es que la prevención es clave. Durante la última década ha resurgido el interés en los problemas sociales y económicos subyacentes. Alentamos a los profesionales e investigadores de salud mental a poner en común la evidencia actual para producir una imagen sólida y coherente que establezca puntos claros para la intervención temprana.

En segundo lugar, estamos comprometidos en eliminar el estigma y la discriminación contra los usuarios de los servicios y el campo de la salud mental en general. La experiencia ha mostrado que forjar asociaciones y aprender de expertos, tanto a nivel individual como organizacional, puede ayudar a abordar el estigma y las ideas preconcebidas.

En tercer lugar, alentamos a los investigadores y profesionales de la salud mental a involucrarse con los múltiples significados culturales de la salud mental, y debemos asegurarnos de que esto se tenga en cuenta al diseñar y prestar atención. Estamos de acuerdo en que no puede haber un enfoque único para todos.

Cuarto, a los usuarios de los servicios de salud mental se les debe ofrecer una opción y un empoderamiento genuinos. La investigación sobre los tipos de tratamiento debe proporcionar información significativa para los usuarios del servicio sobre lo que funciona. Los resultados se deben informar de manera transparente, independientemente del resultado, para que las personas puedan valorar los riesgos y beneficios de manera adecuada. Y la participación de expertos en la investigación debe convertirse en una práctica habitual.

Finalmente, el impulso continuo hacia los servicios basados en la comunidad debe ir acompañado de los más altos estándares de atención. En todos los casos, los profesionales de la salud mental deben tratar de brindar atención que no sea coercitiva, pero que genere alianzas sólidas y una relación terapéutica con el cliente.

El buen debate es respetuoso y constructivo. Aplaudimos y fomentamos el debate, pero esto debe hacerse de buena fe, con convicción y buenas intenciones. La transparencia en términos de método y conflicto de intereses es clave.

Sin abandonar nuestro compromiso con la evaluación rigurosa de la evidencia, aceptamos que la investigación y la práctica evolucionan continuamente. Reconocemos las limitaciones de nuestros respectivos dominios de conocimiento y buscamos activamente áreas de superposición y complementariedad. Por encima de todo, es necesario que reconozcamos que la complejidad de la salud mental significa que ningún enfoque único brindará todas las respuestas: para avanzar, debemos contar con múltiples perspectivas y asociaciones.

Esperamos que los lectores consideren estos principios cuidadosamente, y que juntos podamos construir una coalición de confianza, buena voluntad y un compromiso inquebrantable para mejorar la investigación y el cuidado de la salud mental en el Reino Unido y en todo el mundo”.

Fuente: The Lancet

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