Si la universidad tiene como fin formar ciudadanos libres e independientes, desarrollando el potencial diverso del talento de sus estudiantes, el reto es doble para el porcentaje, mínimo pero significativo, de estudiantes con alguna discapacidad.

Con esta afirmación, se presenta una nueva edición del Estudio Universidad y discapacidad, promovido por la Fundación Universia, con la colaboración de Fundación ONCE, la Confederación de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y el Real Patronato sobre Discapacidad, con el fin de analizar los niveles de inclusión educativa del colectivo de personas con discapacidad en el Sistema Universitario Español.

Para tal fin, se ha contado con la participación de 72 universidades pertenecientes a todas las Comunidades Autónomas de España, y la colaboración de 1.720 personas con discapacidad que están cursando estudios universitarios o que lo han hecho recientemente. En ambos casos, la información objeto de estudio se ha recogido a través de cuestionarios on-line con preguntas tanto abiertas como cerradas. 

A continuación, recogemos los principales resultados obtenidos:

  • La población universitaria con discapacidad ha descendido ligeramente, siendo el porcentaje actual de 1,5%, frente al 1,7% registrado en el anterior estudio. Asimismo, hay una proporción de estudiantes con discapacidad significativamente mayor en las universidades no presenciales (4,1%) que en las presenciales (1,0%), debido, según los autores del estudio, por la mayor facilidad que ofrece la modalidad de estudios a distancia en lo referido al acceso y a la accesibilidad de la información, así como a la flexibilidad para adaptarse a las necesidades educativas especiales del colectivo.

  • Se detecta una falta de continuidad en la formación universitaria de los estudiantes con discapacidad: cuanto mayor es el nivel de estudios universitarios, menor es la representación de alumnos con discapacidad en las universidades españolas.

  • El Perfil promedio del estudiante universitario con discapacidad es un varón con discapacidad física que cursa estudios de grado, primero o segundo ciclo en la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas. Sin embargo, este perfil promedio es el resultado de una gran diversidad de situaciones, tales como las siguientes:

    • La distribución equilibrada por sexo: a nivel global, el 51% de los estudiantes con discapacidad son hombres y el 49% mujeres. Se registran diferencias en estas proporciones según el tipo de universidad (privada o pública) y la modalidad de estudios (presencial/a distancia). Este aparente equilibrio en la composición por sexo supone, de acuerdo con los autores, una subrepresentación de las mujeres entre los estudiantes universitarios con discapacidad.

    • Distribución por tipo de discapacidad: el 55,9% tienen discapacidad física, el 26,5% discapacidades psicológicas y/o sociales/intelectuales/del desarrollo y el 17,6% discapacidad sensorial. La proporción de estudiantes con discapacidad física y con discapacidad sensorial aumenta conforme se eleva el nivel de estudios, mientras que la proporción de estudiantes con discapacidades psicológicas y/o sociales/intelectuales/del desarrollo disminuye.

    • Distribución por rama de estudios: el 54,5% de los estudiantes con discapacidad cursan estudios de Ciencias Sociales y Jurídicas, el 19,5% de Artes y Humanidades y el 26,0% de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. Se detectan importantes diferencias en función del tipo de Universidad y la modalidad de estudios.

  • Aproximadamente, uno de cada cuatro estudiantes con discapacidad afirma que ha accedido a través del cupo de reserva de plaza para personas con discapacidad. Tres de cada diez estudiantes con discapacidad han recibido alguna adaptación en el proceso de acceso a la Universidad. Las adaptaciones más frecuentes en este proceso han sido las de medios y apoyos. Algunas de las quejas por parte de estos estudiantes son las referidas a las dificultades para conseguir que se realizaran las adaptaciones necesarias, a su insuficiencia o a una mala implementación de las adaptaciones.

  • Los equipos de trabajo de los servicios encargados de la atención a personas con discapacidad están configurados al menos por tres trabajadores (si bien en alguna Universidad este número se eleva hasta quince), y formados mayoritariamente por mujeres (69,9% del total de trabajadores). En ellos, se integran un 7% de trabajadores con discapacidad. Estos servicios de atención cuentan también con apoyo de trabajadores externos al servicio (psicólogos, pedagogos y psicopedagogos, fisioterapeutas, intérpretes de Lengua de Signos…), y con la colaboración de otras unidades de la Universidad -como la unidad de atención psicológica y la unidad de atención psiquiátrica-, así como de instituciones que trabajan con discapacidad. También cuentan con apoyo de estudiantes voluntarios.

  • Con respecto a los programas y acciones desarrollados, cerca de las tres cuartas partes de los servicios de atención a personas con discapacidad desarrollan programas y acciones orientadas a los preuniversitarios con discapacidad, que consisten, principalmente, en orientación académica preuniversitaria. Asimismo, dos de cada tres servicios de atención a este colectivo, prestan asesoramiento y orientación psicoeducativa a los universitarios con discapacidad.

  • El 84% de las universidades participantes en el estudio han evaluado sus niveles de accesibilidad, y un 42% ha implementado algún plan de accesibilidad universal y diseño para todos para la mejora de la accesibilidad.

    Con respecto a las adaptaciones y productos de apoyo, las más comunes en las universidades son la reserva de asiento en las aulas (15,7%), la dotación de mobiliario adaptado (15,3%), la grabación de las clases (12,9%), la aportación de intérpretes de Lengua de Signos (12,2%), el acceso a pizarras y tarimas (10,5%), la grabación de textos en soporte audio (9,4%), transcripciones al braille (9,7%) y ampliación de textos (6,6%). Otras adaptaciones son la ampliación del horario en exámenes, la dotación de bucles magnéticos en salones de actos y la preparación de materiales educativos accesibles. Además, un 88% de las universidades han implementado programas de adaptaciones curriculares.

  • Dos de cada diez estudiantes con discapacidad revelan haber encontrado barreras de accesibilidad en sus Facultades o escuelas. El ámbito en el que con más frecuencia se perciben estas barreras es el aula, seguido del material facilitado por los docentes y los espacios comunes. La existencia de barreras en el transporte y aparcamiento, los salones de actos, los procedimientos administrativos, las bibliotecas, los aseos, las cafeterías, la página web o el campus virtual, los servicios centrales de sus universidades y las instalaciones deportivas y recreativas también ha sido señalada, aunque en menor medida, por los estudiantes con discapacidad.

Partiendo de la base de que una universidad accesible para todos (alumnos y alumnas, pero también el personal de servicios y docente/investigador) es un pilar fundamental de cualquier sociedad libre y avanzada, los autores del estudio esperan que el mismo pueda servir para que los diversos agentes sociales implicados en la educación superior (Administración Pública, Universidades, Empresas, Asociaciones y Fundaciones…) conozcan la realidad objetiva en este ámbito y puedan diseñar e implementar políticas acordes con las necesidades planteadas.

Se puede acceder al documento completo a través del siguiente enlace:

IV estudio Universidad y Discapacidad

Artículos Relacionados
Recomendaciones para la inclusión del alumnado con discapacidad en la universidad
UNIVERSIDAD Y VALORACIÓN DE SU ACCESIBILIDAD PARA EL ALUMNADO CON DISCAPACIDAD
Nueva Guía de adaptaciones en la Universidad
Informe sobre la discapacidad en España