Sara Márquez

Laboratorio de Psicología del Deporte. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Universidad de León

Las situaciones de competición deportiva, por sus características peculiares, pueden generar niveles elevados de ansiedad y nerviosismo, ya que del resultado de las mismas va a depender el futuro del deportista. Todo esto conlleva, en muchas ocasiones, alteraciones del funcionamiento psicológico, tales como una menor capacidad de concentración, una pérdida del foco atencional, un aumento de la ansiedad-estado o, desde el punto de vista somático, un incremento de la tensión muscular (Márquez, 2004). Por tanto, resulta evidente la importancia, tanto teórica como práctica, de un mejor conocimiento del proceso de afrontamiento para ayudar a los deportistas a desarrollar un amplio rango de estrategias, de cara a las situaciones estresantes características del entorno competitivo.

El estudio de dichas estrategias ha discurrido por dos líneas de trabajo: la primera de ellas, se ha centrado en la identificación y descripción de las estrategias de afrontamiento en diferentes deportes, mientras que la segunda, se ha dirigido a examinar qué estrategias específicas resultan de mayor utilidad para el manejo de las demandas internas y externas en los entornos competitivos. Resulta evidente que los deportistas deben poseer en su repertorio conductual las habilidades psicológicas necesarias y las estrategias de afrontamiento efectivas para lograr satisfacer sus expectativas y mejorar su rendimiento.

 

Desde un punto de vista conceptual, el término afrontamiento se utiliza de forma muy amplia en estudios que se refieren al estrés y a la adaptación a situaciones estresantes. Se puede definir como "aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas o internas, que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo" o también como "el proceso de manejar demandas internas o externas, que son evaluadas como excediendo o desbordando los recursos de la persona" (Lazarus y Folkman, 1984). Se trata, por tanto, de respuestas provocadas por la situación estresante, ejecutadas para manejarla y/o neutralizarla.

La perspectiva transaccional de Lazarus y Folkman distingue entre dos grandes dimensiones funcionales del afrontamiento: el afrontamiento orientado a la tarea y el afrontamiento orientado a la emoción. La primera dimensión, afrontamiento orientado a la tarea, se refiere a las acciones que tienen como objeto cambiar o controlar algunos aspectos de una situación percibida como estresante. Esta dimensión incluye estrategias específicas tales como aumento del esfuerzo, planificación y análisis lógico. La segunda dimensión, afrontamiento orientado a la emoción, representa las acciones que se emplean, con objeto de cambiar el significado de una situación estresante y para regular el resultado negativo de las emociones. Esta dimensión incluye estrategias específicas tales como el distanciamiento, el autocontrol, la búsqueda de apoyo social, el aceptar la responsabilidad o el reevaluar positivamente la situación.

Distintos autores han propuesto la existencia de una tercera dimensión funcional, denominada afrontamiento de evitación, que representa las acciones para desentenderse de la tarea y redirigir la atención a estímulos no relevantes para la misma, e incluye estrategias tales como la negación o el uso de alcohol y drogas.

A partir de este marco teórico y de observaciones empíricas, se ha propuesto un modelo de estrategias de afrontamiento en el deporte, basado en el control de las emociones, la organización de la recepción de información, la planificación de las respuestas y la ejecución de las acciones apropiadas. Los deportistas que utilizan estrategias de afrontamiento incorrectas o que son incapaces de interpretar de forma adecuada los eventos relacionados con la actividad deportiva y de reaccionar de una manera racional, experimentan un estrés crónico y prolongado que se traduce, con frecuencia, en un empeoramiento de la capacidad de ejecución.

En el campo del deporte, las investigaciones al respecto sugieren que los atletas se enfrentan muchas veces a su ansiedad, bloqueando los mensajes amenazantes o desagradables e incrementando la información que pueda contribuir a una ejecución óptima (Anshel y Anderson, 2002). Otra estrategia de afrontamiento utilizada con frecuencia es el autoconvencerse de que uno va a tener éxito y no existen motivos para preocuparse. La imaginería mental también puede resultar de extrema utilidad y es una técnica utilizada con frecuencia en el ámbito del deporte. La mayoría de los atletas tienden a usar fundamentalmente una imaginería de tipo visual, aunque en ocasiones predomina la de tipo cinestésico en la que se intenta sentir los movimientos y el control corporal. Es lo que ocurre, al parecer, en gimnastas o en el patinaje artístico. Otras técnicas ampliamente utilizadas son las de relajación, generalmente basada en la técnica de relajación muscular progresiva de Jacobson, que puede utilizarse con rapidez en situaciones estresantes, sin interferencias con las conductas orientadas a una tarea en realización.

Estudios llevados a cabo con nadadores, han puesto de manifiesto que la utilización de este tipo de técnicas difiere según el nivel alcanzado por los deportistas. Se ha demostrado que, en general, la utilización de estrategias centradas en el problema aumenta con la calidad de la ejecución y la percepción de haber alcanzado las metas propuestas (Murphy y Tammen, 1998).

Aunque en los últimos años se han desarrollado diversos instrumentos de evaluación e identificación de las estrategias de afrontamiento en el ámbito deportivo, hasta no hace mucho se carecía de un instrumento dotado de la suficiente especificidad.

 

El Cuestionario de Formas de Afrontamiento (WOCQ) (Folkman y Lazarus, 1985) mide estrategias de afrontamiento que supuestamente son aplicables en diversas situaciones estresantes. Sin embargo, aunque se han desarrollado formas específicas para el deporte, tanto éstas, como el cuestionario original, presentan una serie de debilidades conceptuales y metodológicas.

Cuestionarios como el Inventario de Afrontamiento Multidimensional (Endler y Parker, 1990) se han utilizado extensamente, aunque su utilidad en el ámbito deportivo es limitada.

El COPE Inventory considera 15 estrategias de afrontamiento, en diversas situaciones estresantes y de él deriva el MCOPE (Crocker y Graham, 1995), que describe las estrategias frente a caídas bruscas del rendimiento deportivo, omitiendo factores personales y situacionales.

Los anteriores cuestionarios comparten la limitación de haberse desarrollado a partir de cuestionarios creados para resolver problemas planteados en el ámbito de la psicología general, existiendo el riesgo de que omitan facetas importantes para el afrontamiento deportivo.

Por tal razón, Smith, Schutz, Smoll y Ptacek (1995) elaboraron un Inventario de Habilidades de Afrontamiento en el Deporte (ACSI-28), que ha sido validado psicometricamente, aunque sus mismos autores reconocen que mide más bien eficacia en el afrontamiento que estrategias, lo que podría originar distorsiones en su aplicación y producir equívocos al realizar intervenciones para la mejora del rendimiento.

 

Más recientemente, se ha desarrollado el Approach to Coping in Sport Questionnaire (ACSQ), de cuya versión española se han analizado las propiedades psicométricas (Kim, Duda, Tomas y Balaguer, 2003).

Un paso adelante, y definitivo, ha sido el Inventaire des Strategies de Coping en Competition Sportive (ISCCS) (Gaudreau y Blondin, 2002), que permite la identificación de las estrategias utilizadas por los atletas tanto antes, como durante la competición; e incluye siete subescalas de afrontamiento centradas en el problema y cuatro escalas de afrontamiento centradas en la emoción. Los resultados hasta ahora obtenidos indican que podría constituir una herramienta prometedora para la investigación del efecto sobre las estrategias de afrontamiento de factores tales como el género, el nivel de competición o las fases de la competición.

Considerando que las elevadas tasas de abandono en el deporte, especialmente por parte de los jóvenes, se deben en muchas ocasiones al estrés experimentado antes o durante la competición, resulta evidente la importancia tanto teórica como práctica de un mejor conocimiento del proceso de afrontamiento. Se requieren más investigaciones para determinar qué características de los deportistas, capaces de desarrollar estrategias de afrontamiento, les diferencian de aquellos, cuyas respuestas a las situaciones estresantes resultan inefectivas. Es igualmente necesario determinar bajo qué situaciones, las estrategias de afrontamiento cognitivas y conductuales alcanzan su mayor eficacia, así como confirmar cuáles son los instrumentos idóneos para identificar las estrategias de afrontamiento utilizadas por los deportistas en situaciones estresantes.

La investigación original sobre la que se basa este artículo puede encontrarse en la revista International Journal of Clinical and Health Psychology: Márquez, S. (2006). Estrategias de afrontamiento del estrés en el ámbito deportivo: fundamentos teóricos e instrumentos de evaluación. International Journal of Clinical and Health Psychology, 6 (2), 359-378.

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                            Sobre la autora:

Sara Márquez Rosa es doctora en Psicología, Profesora Titular del área de Educación Física y Deportiva de la Universidad de León. Es Vicepresidenta de la Federación Española de Psicología del Deporte y Editora de Sección de la Revista de Psicología del Deporte. Autora de los libros Ansiedad, estrés y deporte y Directorio de Psicología del Deporte.

 

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