Las desigualdades en la atención sanitaria a personas LGBTI

27 Oct 2017

La Comisión Europea ha publicado un informe sobre las desigualdades a las que se enfrenta el colectivo LGBTI en la atención sanitaria que reciben en el contexto de la Unión Europea, titulado State of the art study focusing on the health inequalities faced by LGBTI people (Situación actual de las desigualdades sanitarias  a las que se enfrentan las personas LGBTI).

El objetivo del informe es identificar dichas desigualdades y las potenciales barreras de los profesionales sanitarios a la hora de proporcionar una atención adecuada a este colectivo, y, de manera complementaria, establecer una serie de recomendaciones que garanticen una atención acorde a las necesidades que presentan estos pacientes.

Tras la revisión de los estudios científicos publicados y otros informes elaborados por diferentes asociaciones y organizaciones europeas, el documento de la Comisión Europea establece que entre las causas que subyacen a esta desigualdad en la atención que reciben las personas LGBTI se encuentran las normas sociales y culturales que priorizan la orientación heterosexual; el estrés asociado con la orientación sexual, la identidad de género y las características sexuales; la victimización; la discriminación (individual e institucional) y el estigma.

Los resultados de la revisión ponen en evidencia que las personas LGB presentan un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer de manera más temprana que las personas heterosexuales. En lo que respecta a la salud mental, las personas LGBTI tienen un riesgo más elevado de experimentar malestar psicológico. Concretamente, las personas LGB son de 2 a 3 veces más propensas que la población general a presentar un problema emocional o psicológico crónico, tales como ideación suicida e intentos autolíticos, abuso de sustancias y conductas autolesivas.

Los estudios que han analizado el tipo y calidad de atención prestada por los servicios sanitarios a estos pacientes reflejan su descontento. Las quejas más frecuentes hacen referencia a la falta de comunicación por parte de los profesionales sanitarios y a la insatisfacción con la atención y el tratamiento recibidos. Según se establece en el documento, para las personas trans la insatisfacción está asociada a experiencias de discriminación mientras que para las personas intersex la insatisfacción se deriva de la falta de comunicación abierta con los profesionales o de la ausencia de solicitud de consentimiento informado previo a ciertas intervenciones.

Determinados factores contextuales y sociales pueden acentuar las desigualdades en la atención sanitaria de estas personas. Así, según el informe, vivir en un entorno rural puede afectar negativamente al acceso a servicios sanitarios para estas personas, así como pertenecer a determinados subgrupos más vulnerables, como las personas mayores LGB que se encuentran en situación de dependencia, los jóvenes LGBT, que pueden presentar dificultades psicológicas y abuso de sustancias que influyen negativamente en su logro académico, y las personas LGBTI que además son inmigrantes, refugiados o solicitantes de asilo, que suelen haber sufrido experiencias de abuso en sus países de origen, lo que está relacionado con una mayor prevalencia de problemas de salud mental.

De acuerdo a los resultados del informe de la Comisión Europea, algunas de las barreras que impiden el acceso a la atención sanitaria de las personas con LGBTI son:

  • Prejuicios y conductas discriminatorias o intolerantes por parte de los profesionales sanitarios, tales como mostrar una curiosidad inapropiada.
  • Desigualdad en el tratamiento recibido.
  • Necesidades no reconocidas (por ejemplo, mujer lesbiana a la que no se le deriva a una prueba de screening cervical bajo la asunción equivocada de que es una paciente de bajo riesgo).
  • Humillación.
  • Negación de acceso al tratamiento (por ejemplo, tecnología de reproducción asistida).
  • Miedo a revelar su identidad de género, orientación sexual o características sexuales. Según advierte el informe, cuando las personas LGB acceden a los servicios de salud, los profesionales sanitarios tienden a asumir su heterosexualidad empleando un lenguaje acorde, que invisibiliza y excluye a este colectivo. Las personas trans e intersex a menudo son objeto de un lenguaje patologizador e inapropiado, lo que puede influir en su rechazo a acudir al médico.

En cuanto a las barreras potenciales a las que deben hacer frente los profesionales sanitarios cuando prestan atención a las personas LGBTI se encuentran:

  • Ausencia de conocimiento respecto a las vidas y las necesidades sanitarias de las personas LGBTI, así como falta de habilidades culturalmente competentes.
  • Ausencia de concienciación sobre la orientación sexual, las identidades de género y/o las características sexuales de las personas LGBTI.
  • Barreras institucionales como falta de servicios de salud mental especializada y de counselling para personas LGBTI, o falta de documentos informativos y protocolos adaptados a este colectivo.

Finalmente, el informe también ha tenido en cuenta la búsqueda de ejemplos de buenas prácticas en los diferentes países europeos. Entre estas prácticas prometedoras, la Comisión Europea destaca el desarrollo de políticas inclusivas que aseguren que las personas LGB puedan acceder a la atención sanitaria al igual que el resto de la población y que sus necesidades específicas son cubiertas, la evaluación libre y anónima de la presencia de VIH, incluyendo la disponibilidad de centros que brinden asistencia y apoyo a las personas que viven con VIH, la tutoría de pares para las personas LGBT en situación de crisis, los grupos de intervención con refugiados y las estrategias de prevención del suicidio para las personas LGBT.

Las personas interesadas pueden acceder al informe a través del siguiente enlace:

State of the art study focusing on the health inequalities faced by LGBTI people

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