Mª Dolores Calero García y Elena Navarro González

Universidad de Granada

Tradicionalmente, el envejecimiento suele asociarse a la existencia de un declive cognitivo relacionado tanto con factores fisiológicos como ambientales. En relación con los factores ambientales, debemos señalar que estos desempeñan una importante función en la pérdida de habilidades cognitivas, probablemente debido a que, hasta cierta edad, el funcionamiento cognitivo se encuentra estimulado por el ritmo de vida de cada persona. Por ello, al llegar la vejez y reducirse considerablemente las demandas del entorno, comienza un proceso de "desentrenamiento" que acaba siendo, al menos en parte, el responsable del declive que se produce en esta etapa de la vida, y que, según las investigaciones realizadas al respecto, podría verse compensado con programas de entrenamiento cognitivo, como por ejemplo, de memoria. Así, la eficacia de los entrenamientos en memoria en ancianos sanos ha sido ampliamente demostrada tanto a corto como a largo plazo (véase, por ejemplo, en población española, el estudio realizado por Montejo y cols., 1999).

De la misma manera, la eficacia de los entrenamientos en memoria ha sido probada en ancianos con deterioro cognitivo en diversos estudios. Este hecho es de especial relevancia si tenemos en cuenta que la presencia de deterioro cognitivo puede suponer el desarrollo de demencia a medio plazo (tasa anual de conversión a demencia de un 12 %, según datos de Petersen y colaboradores, 1999).

Estos resultados podrían deberse a que el entrenamiento en memoria, al generar una estimulación cognitiva, puede poner en marcha una capacidad de reserva cognitiva no ejercitada que seguiría presente en las personas con deterioro cognitivo leve. Desde esta perspectiva, la eficacia terapéutica de los entrenamientos cognitivos sería directamente proporcional al grado de la necesidad del mismo, de tal manera que, a mayor grado de deterioro, mayor eficacia del entrenamiento en memoria (De Vreese, Belloi, Iacono, Finelli, y Neri, 1998).

 

En definitiva, los entrenamientos en memoria parecen mostrar efectos beneficiosos, tanto en ancianos sanos como en ancianos con deterioro cognitivo. No obstante, los trabajos realizados hasta la fecha, no suelen incluir grupos control, con lo cual, no permiten comparar los efectos del entrenamiento con los efectos que, el simple paso del tiempo y /o la ocupación cotidiana, tendrían sobre la memoria de los ancianos. Igualmente, tampoco suelen establecer si los efectos de los entrenamientos repercuten o se generalizan a la ejecución cognitiva en general de los ancianos participantes.

Por este motivo, la investigación que hemos realizado ha tenido como objetivo comprobar los efectos a corto y largo plazo de un programa de memoria en un grupo de ancianos de 60 a 90 años, con y sin deterioro cognitivo, en comparación con otro grupo de características similares que hacía de grupo control y que, por tanto, no participaba en el entrenamiento en memoria. El programa que hemos desarrollado ha sido el Programa de Mejora de la Memoria en personas mayores (Memoria 65+, Dively y Cadavid, 1999), en el cual, a lo largo de 14 sesiones en grupo, de entre 8 y 10 personas guiadas por un tutor, se desarrollan actividades dirigidas a mejorar habilidades como la atención, la fluidez verbal, la orientación, la memoria verbal, y la memoria visual.

Con respecto a los resultados obtenidos, debemos destacar que todas las personas que han participado en el entrenamiento, tanto las que presentaban un deterioro cognitivo como las que no, han logrado mejorar sus puntuaciones en las pruebas de evaluación utilizadas y han mantenido dichas ganancias al año de la evaluación inicial.

 

Esto es especialmente relevante si tenemos en cuenta que las personas -tanto con deterioro cognitivo como sin él- que no han participado en los entrenamientos, han sufrido un declive en sus puntuaciones que les han llevado a distanciarse significativamente del grupo tratamiento, una vez introducida la fase de la intervención cognitiva. Esto es, el entrenamiento cognitivo ha actuado mejorando la ejecución cognitiva de los participantes en el tratamiento e impidiendo el declive cognitivo de los mismos.

Otro aspecto interesante a tener en cuenta de los datos obtenidos está relacionado con el tipo de pruebas utilizadas para medir la eficacia de la intervención, pues dado que nuestro objetivo era comprobar el efecto del entrenamiento en el funcionamiento cognitivo, escogimos tareas que -aún siendo de memoria o teniendo un gran peso la memoria en su ejecución- no estaban directamente relacionadas con el entrenamiento suministrado, sino que iban dirigidas a comprobar la generalización de efectos entre tareas. Así, se demuestra la eficacia del entrenamiento en memoria sobre diversos aspectos cognitivos relacionados con la ejecución cognitiva general (Verhaeguen, 2000).

En definitiva, podemos concluir que los resultados encontrados vendrían a confirmar el hecho de que las intervenciones dirigidas a estimular y a ejercitar las habilidades cognitivas pueden actuar contrarrestando los efectos negativos del envejecimiento.

Ver bibliografía

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista Clínica y Salud: Calero-García, M. D., Navarro-González, E. (2006). Eficacia de un programa de entrenamiento en memoria en el mantenimiento de ancianos con y sin deterioro cognitivo. Clínica y Salud, 17 (2), 187-202.

Sobre las autoras:

Elena Navarro y Mª Dolores Calero

Mª Dolores Calero es profesora titular de Evaluación Psicológica en la Universidad de Granada y lleva más de 20 años investigando sobre temas de potencial de aprendizaje y modificabilidad cognitiva en diferentes poblaciones. Hace tiempo que el grupo de investigación que coordina desarrolla un programa de evaluación e intervención cognitiva en ancianos que se aplica en diferentes centros y en la Unidad de Psicología Clínica de la Universidad de Granada.

Elena Navarro es profesora asociada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada y su línea de investigación se centra en la modificabilidad cognitiva en la vejez. Es investigadora del Grupo de Investigación que dirige la Dra. Mª Dolores Calero y ha trabajado en diversos proyectos de investigación relacionados con la evaluación y la intervención cognitiva en la vejez. 

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