Núria Farriols, Carolina Palma, Montse Ramos, María Fernández, Ander Chamarro, Yolanda Polo y Lluís Botella

Los trastornos psicóticos, y especialmente la esquizofrenia, están caracterizados por un considerable deterioro en el funcionamiento diario (social, cognitivo y afectivo) de aquellos que lo padecen. A pesar de la eficacia de la farmacología para tratar los síntomas agudos de la enfermedad y reducir la vulnerabilidad de padecer una nueva recaída, ésta tiene un efecto limitado sobre los síntomas negativos, los problemas relacionados con el cumplimiento de la medicación y el funcionamiento psicosocial (Schaub, 2004).

 

El objetivo fundamental de la presente investigación fue determinar la efectividad de un Programa de Intervención Psicosocial (PIP) para conseguir una reducción de recaídas y un aumento de la calidad de vida de un grupo de pacientes psicóticos crónicos.

Las personas que conformaron la muestra fueron 40 pacientes que presentaban un trastorno psicótico (esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno delirante o trastorno psicótico no especificado). Todos ellos realizaban seguimiento psiquiátrico ambulatorio en la Unidad de Adultos del Centro de Salud Mental de Mataró (Consorci Sanitari del Maresme).

Veinte de estos pacientes aceptaron participar en el PIP (el grupo de tratamiento, GT), siendo apareados con 20 pacientes (los cuales no recibieron la intervención y constituyeron el grupo de comparación, GC), en función de las siguientes variables: edad, sexo, diagnóstico, grado de patología y asistencia a las actividades dirigidas a los familiares.

En la Intervención Psicosocial, de quince horas semanales, se abordaron tres niveles -grupal, individual y familiar-, con actividades dirigidas al manejo y aceptación de la enfermedad, así como a fomentar la mejora de las habilidades sociales y la integración en la comunidad.

Se definieron como criterio indicativo de recaída los ingresos psiquiátricos, las estancias en hospital de día, las visitas a urgencias y los aumentos de medicación. También se evaluó la calidad de vida mediante el cuestionario QLS de Heinrichs et al (1984) y las escalas de Andrews y Witney ("escala de caras" y "escala placentero-terrible", 1976) antes de iniciar el programa de intervención y al cabo de un año.

Respecto a las recaídas, en nuestro estudio se observó un cambio estadísticamente significativo en la duración de los ingresos entre los dos grupos con resultados muy positivos en el GT, que pasó de tener una duración de 204 días en el período previo a la intervención, a 90 en el primer año. Las restantes variables (estancias en hospital de día, aumento de medicación, visitas a urgencias) no se mostraron sensibles a la influencia de la intervención psicosocial. Por tanto, la única variable que se confirma como sensible a la intervención psicosocial realizada es la duración de los ingresos psiquiátricos, mientras que las otras no.

Además de la importancia otorgada a la remisión de los síntomas y la prevención de recaídas, en los últimos años se ha introducido la mejora de la calidad de vida como uno de los objetivos importantes en cualquier tipo de actuación terapéutica (Cervera et al., 1997).

En nuestro estudio, se observa en la escala de Andrews y Withey un mejor nivel inicial en el GC que en el GT (aunque no estadísticamente significativo). Al cabo de un año de realizar la intervención, en el GT se observa una disminución de las evaluaciones negativas mientras aumenta consecuentemente el grado de las positivas de forma significativa, invirtiendo la proporción encontrada en el período previo. Por el contrario, en el GC se da un empeoramiento. Por tanto, a pesar de partir de un nivel inicial inferior, el GT muestra niveles de satisfacción general superiores al GC, una vez finalizado el tratamiento, al contrario que el GC.

 

Así mismo, se aprecian tendencias significativas por efecto del tratamiento en las relaciones interpersonales, que mejoran en el GT. En esta investigación no se ha demostrado (a excepción de las citadas relaciones interpersonales) un aumento de la calidad de vida evaluada con el QLS, la cual valora tanto los aspectos objetivos como subjetivos. Esto puede demostrar la falta de relación de las medidas subjetivas con las objetivas, como han señalado diversos autores (Katsching, 1997, entre otros).

En conclusión, la intervención psicosocial realizada es efectiva en la reducción de la duración de los ingresos psiquiátricos, en el incremento de la calidad de vida subjetiva (satisfacción con la vida) y en la mejoría de las relaciones interpersonales.

Referencias bibliográficas.

La investigación original en el que se basa este artículo puede encontrarse en la revista Clínica y Salud: Farriols, N., Palma, C., Ramos, M., Fernández, M., Chamorro, A:, Polo, Y. y Botella, Ll. (2006). Efectividad de un programa de intervención psicosocial en pacientes psicóticos crónicos. Clínica y Salud, 17 (2), 171-182.

Sobre las autoras y los autores:

Núria Farriols Hernando es Doctora en Psicología y Psicóloga del Centro de Salud Mental de Adultos de Mataró (Consorci Sanitari del Maresme). Es igualmente Profesora Asociada de la Facultat de Psicologia, Ciències de l’Educació i de l’Esport Blanquerna (Universitat Ramon Llull) de Barcelona, docente del Máster en Psicología Clínica y Psicoterapia e investigadora del grupo de "Comunicación y Salud" de la citada Facultad. Su línea de investigación principales se centra en la intervenciones con pacientes psicóticos crónicos y en los primeros episodios psicóticos.

Carolina Palma Sevillano es Psicóloga del Centro de Salud Mental de Adultos de Mataró (Consorci Sanitari del Maresme) e investigadora FI en el grupo Comunicación y Salud de la Facultat de Psicologia, Ciències de l’Educació i de l’Esport Blanquerna (Universitat Ramon Llull). Además, Palma es colaboradora docente de la Societat Catalana de Medicina de Família i Comunitària, así como del Centre d’Estudis Jurídics del Departament de Justicia de la Generalitat de Catalunya. Su línea principal de investigación se centra en las intervenciones en pacientes psicóticos crónicos y en los primeros episodios psicóticos.

Montse Ramos Frías es Licenciada en Psicología por la Universidad Central de Barcelona y postgraduada en "Clínica y Aprendizaje desde la Perspectiva Psicoanalítica" y "Grupos en Salud Mental". Consulta privada con Supervisión desde 1992 La línea de investigación seguida en la que actualmente trabaja se centra en las de intervenciones con pacientes psicóticos crónicos.

María Fernández Vargas es Trabajadora Social del Centro de Salut Mental de Adultos de Mataró (Consorci Sanitari del Maresme). Es también miembro del equipo TMS (Trastornos Mentales Severos) e investigadora del Grupo de "comunicación y salud" de la Facultad de Psicologia y Ciències de l’Educació i de l’Esport Blanquerna (Universitat Ramon Llull). La línea de investigación seguida es la de intervenciones con pacientes psicóticos crónicos y en los primeros episodios psicóticos.

Ander Chamarro Lusar es Doctor en Psicología por la Universidad de Salamanca (Premio Extraordinario de Doctorado) y Profesor Asociado de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Facultat de Psicologia, Ciències de la Educació i de l’Esport Blanquerna de la Universidad Ramon Llull de Barcelona.  Dirección de programas deportivos de las prisiones de Pamplona y Valencia (1989-1997).

Yolanda Polo Abad es Licenciada en Psicología por la Facultat de Psicologia i Ciències de l'Educació i de l'Esport Blanquerna (Universitat Ramon Llull) y Máster en Psicopatología Clínica (Fundación Vidal i Barraquer - Universitat Ramon Llull). Polo desempeña su labor profesional como psicóloga en AFAMMMA.

Lluís Botella García del Cid es Profesor Titular de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, Psicoterapeuta Acreditado por la Asociación Española de Psicoterapias Cognitivas y Coordinador del Servicio de Psicoterapia, del Máster en Psicología Clínica y Psicoterapia y del Grupo de Investigación sobre Constructivismo y Procesos Disursivos (FPCEE Blanquerna, Universidad Ramon Llull). Es autor de numerosos trabajos científicos sobre psicoterapia constructivista e investigación de procesos y resultados psicoterapéuticos.

 

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