La pandemia de coronavirus y las medidas necesarias que los Gobiernos han tomado para salvar vidas tendrán efectos profundos y duraderos en la salud mental de la población. Se estima que al menos medio millón más de personas experimentarán una dificultad de salud mental este año como resultado.

Así lo advierte el Centro para la Salud Mental de Reino Unido (Centre for Mental Health) en un nuevo informe, publicado bajo el título A Spending Review for wellbeing (Una revisión del gasto para el bienestar), a través del cual realiza un análisis de los costes económicos y sociales de los problemas de salud mental especialmente, tras la pandemia del COVID-19 y establece una serie de recomendaciones al Gobierno para realizar una asignación de presupuestos orientada al bienestar de la población.

Tal y como señala el informe, los problemas de salud mental tienen un coste económico y social de £ 119 mil millones al año, medido en gastos de salud, pérdidas de producción y capital humano. Esta estimación precede al brote de coronavirus: un trauma importante que, en palabras de los autores del documento, “tendrá un impacto significativo en la salud mental de la nación y probablemente producirá un aumento importante en el coste”.

Autor: Pixabay Fuente: pexels Fecha descarga: 31/07/2020

El informe se centra en cómo las áreas de gasto público fuera del financiamiento del SNS se pueden utilizar para obtener el mayor efecto.

Para ello, el documento recomienda:

1. Comprometerse con un enfoque intergubernamental para mejorar la salud mental

Nuestra salud mental está influenciada por muchos y diferentes factores durante nuestras vidas. Si bien no todos los determinantes pueden ser controlados por el Gobierno, sí tiene la capacidad de influir en muchos de ellos y apoyar a las personas, familias y comunidades para aumentar sus posibilidades de tener una buena salud mental.

La COVID-19 ha evidenciado la importancia y la fragilidad de nuestra salud mental. De hecho, los niveles de preocupación, estrés y soledad aumentaron durante el confinamiento.

Las personas que han perdido a sus seres queridos y/o sus medios de vida, las que han experimentado traumas y aquellas que presentan ansiedad prolongada estarán en riesgo de sufrir problemas de salud mental durante mucho tiempo.

Una estrategia de salud mental entre Gobiernos buscaría maximizar el bienestar de la nación y reducir las desigualdades. Esto podría lograrse a través de un Presupuesto para el Bienestar en todos los departamentos gubernamentales, orientado a maximizar los beneficios para la salud en las decisiones de gasto público. Esta medida buscaría poner la salud mental en todas las políticas, asegurando que todas las decisiones tomadas por el Gobierno sean en pro del incremento del bienestar y la reducción de desigualdades en salud mental. Asimismo, se llevarían a cabo acciones para promover la buena salud mental en familias, comunidades, escuelas y lugares de trabajo.

Este enfoque se está utilizando en Nueva Zelanda como una medida robusta de cómo el gasto público impacta en el bienestar de los ciudadanos. Ha resultado en una gama de medidas de inversión coordinadas que incluyen un nuevo servicio de salud mental, reparaciones de edificios hospitalarios y prevención de suicidios.

2. Invertir urgentemente en los servicios de salud pública de las autoridades locales

El gasto comparable en salud pública por parte de las autoridades locales en Reino Unido cayó un 8% entre 2013 y 2018. Ahora es el momento de invertir en servicios locales que han demostrado reducir los costes en otras partes del sistema al prevenir problemas de salud mental (especialmente a raíz de COVID-19) y ayudar a las personas a asegurar mejores resultados en la vida.

3. Ampliar el acceso a intervenciones parentales basadas en evidencia

Los niños y las niñas con problemas de salud mental desde una edad temprana se enfrentan a más desventajas y problemas de salud física y mental. Alrededor del 8% de los/as niños/as tienen dificultades graves y continuas de salud mental, incluidos problemas graves de comportamiento y del desarrollo.

Se ha demostrado que los programas de crianza basados en la evidencia aportan mejoras significativas en el bienestar familiar y el comportamiento de los y las menores. Son una intervención de bajo coste con grandes beneficios para los niños, las niñas y los/as adolescentes, las familias, las escuelas y las comunidades. Cuando los niños y las niñas vuelvan a comenzar el curso escolar, en esta situación de pandemia, la necesidad de apoyo con la crianza de los hijos y las hijas será mayor. En este contexto, es posible ofrecer programas digitales basados en evidencia.

Sin embargo, el acceso a intervenciones eficaces para padres es irregular, con pocas áreas que ofrecen una amplia gama de opciones. Como resultado, la mayoría de los padres que buscan ayuda no la obtienen.

Un ejemplo de una intervención parental basada en evidencia es Triple P, un programa de parentalidad positiva basado en la evidencia, que potencia las estrategias de apoyo a los padres y madres y está diseñado para prevenir los problemas de conducta, emocionales y de desarrollo en los niños y niñas. De acuerdo con este informe, el programa ha tenido logros significativos:

• Reducción de los problemas de conducta de niños, niñas y adolescentes, incluso en niños/as con TDAH y autismo; prevención de la delincuencia, la violencia y el comportamiento antisocial.

• Reducción de los problemas de salud mental de niños, niñas y adolescentes, incluidos los trastornos de ansiedad.

• Reducción de casos de abuso infantil en un 23,5%; reducción de las lesiones por maltrato infantil tratadas en el hospital en un 10,5%.

• Mejora de la salud mental de los padres, registrándose un menor porcentaje de casos de depresión informada por los padres en un 26% y de estrés en un 30%.

• Relaciones más fuertes entre padres y menos conflictos parentales.

4. Comprometerse con un acuerdo de atención social a largo plazo, justo y sostenible que incluya a personas en edad laboral

5. Modernizar los hospitales de salud mental y reducir la dependencia de camas para pacientes agudos

Asignar fondos de capital para que el SNS actualice los servicios de salud mental, para garantizar que haya entornos hospitalarios de alta calidad y alternativas a la admisión hospitalaria disponibles cerca del hogar para personas con una amplia gama de necesidades. Según estima el informe, completar todas las reparaciones de alto y significativo riesgo supondría una inversión de £ 132 millones. Un programa basado en nuevos modelos de atención que reduce el uso de camas para pacientes agudos y los ingresos fuera del área, ahorraría £ 70 millones por cada 1.000 pacientes por año.

6. Brindar asesoramiento especializado a los padres que han sufrido la pérdida de un bebé o muerte fetal

Cada año, unas 5.000 familias experimentan la tragedia de la muerte fetal o la muerte de un bebé recién nacido en Inglaterra y Gales. Tales pérdidas pueden afectar a cualquier familia y a menudo son devastadoras. Para cualquier padre, estas trágicas circunstancias son dolorosas y pueden resultar traumáticas.

Una orientación especializada dirigida a abordar las necesidades específicas de salud mental de los padres que se han visto afectados por la pérdida de su bebé puede conllevar mejoras en la salud mental y física, las relaciones de pareja y los resultados laborales. La cobertura nacional de un servicio de esta índole costaría £ 3,2 millones al año, ofreciendo una red de seguridad vital para ayudar a los padres en este momento tan complicado. El Centro para la Salud Mental de Reino Unido estima que esta inversión generaría un ahorro neto para el Gobierno de £ 9,8 millones al año a través de la reducción de los costes de salud, pagos de seguridad social y desempleo.

Si bien todas estas recomendaciones se establecen en el contexto de Reino Unido, pueden ser de utilidad como referencia a la hora de emprender medidas orientadas en la misma línea en nuestro país.

Se puede acceder al informe desde la página Web del Centre for Mental Health , o bien directamente a través del siguiente enlace:

A Spending Review for wellbeing

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