Juan Carlos Ruiz , Sonia García e Inma Fuentes

Universidad de Valencia

La esquizofrenia es un trastorno mental grave caracterizado, entre otros aspectos, por presentar deficiencias cognitivas a las que la investigación ha prestado una gran atención en las últimas décadas. En este ámbito, la mayoría de los estudios se han centrado en desórdenes en procesos cognitivos no sociales: funcionamiento ejecutivo, atención o memoria. Sin embargo, desde mediados de los años 90 la investigación ha ampliado su foco de atención incorporando lo que se ha denominado "Cognición Social", puesto que el conglomerado de aspectos que abarca podría explicar, en buena medida, el deterioro en funcionamiento social y comunitario que se da en la esquizofrenia.

Pero, ¿qué es la cognición social exactamente? La Cognición Social es el conjunto de "procesos cognitivos implicados en cómo la gente piensa sobre ella misma, otras personas, situaciones sociales e interacciones". Incluyendo los procesos y funciones que permiten a la persona entender, actuar y beneficiarse del mundo interpersonal. Y, ¿cuáles son esos procesos? Básicamente son cinco:

 

El Procesamiento Emocional hace referencia a aspectos que están relacionados con percibir y utilizar emociones. Las personas con esquizofrenia tienen dificultades en reconocer y entender las expresiones faciales de emociones de otros, especialmente las emociones negativas.

La Teoría de la mente (TOM) se refiere a la capacidad para hacer inferencias sobre los estados mentales de otros, como por ejemplo, sus intenciones, sus disposiciones y sus creencias. Las personas con esquizofrenia tienen comprometida su capacidad para inferir cuáles son los estados mentales de otros sujetos, y para atribuirse ellos mismos estados mentales o atribuirlos a otros.

El tercero de los procesos, la Percepción Social, se asocia a las capacidades para valorar reglas y roles sociales, así como para valorar el contexto social. "Es el tipo de percepción que requiere leer entre líneas". Una inadecuada percepción social conllevaría una deficiente percepción de estímulos socialmente relevantes.

Por otra parte, el Conocimiento Social o esquema social incluye cuatro componentes básicos: acciones, roles, reglas y fines o metas, que actúan como guía en las situaciones sociales en las que habitualmente se desenvuelven los individuos (e.j.: entrar en un restaurante y pedir la comida). Son el marco de referencia que permite a la persona saber cómo debe actuar, cuál es su papel y el de otros actores, cuáles son las reglas que por convención se utilizan y cuáles son las razones por las que se ve implicado en esa situación social.

 

Finalmente, el último componente de la Cognición Social, es el Estilo Atribucional. Las atribuciones son las explicaciones que uno da a las causas de resultados positivos o negativos. En general, parece que las personas con esquizofrenia tienden a hacer atribuciones externas personales (las causas se atribuyen a otras personas) en mayor medida que a atribuciones externas situacionales (las causas se atribuyen a factores situacionales).

El reconocimiento explícito de la importancia que tienen los procesos incluidos bajo el concepto de cognición social en el funcionamiento del paciente con diagnóstico de esquizofrenia, posiblemente hay que atribuirlo a dos circunstancias. Primero, al proyecto MATRICS (Investigación en la medición y tratamiento para mejorar la cognición en esquizofrenia (Green y Nuechterlein, 2004), que lo ha incluido entre los siete ámbitos cognitivos críticos en los que los pacientes con esquizofrenia presentan déficits: velocidad de procesamiento, atención / vigilancia, memoria de trabajo, aprendizaje y memoria verbal, aprendizaje y memoria visual, razonamiento y solución de problemas, y cognición social. Y en segundo lugar, a la aparición de suficiente evidencia empírica que muestra que la cognición social juega un papel de puente entre el funcionamiento cognitivo y el funcionamiento social o comunitario del paciente.

De forma paralela al incremento en la relevancia que ha cobrado la cognición social en el ámbito de la investigación, se han desarrollado programas de rehabilitación que, conscientes de su importancia, se centran en la recuperación de estos aspectos cognitivos.

Estos programas se pueden clasificar en dos tipos. El primero incluiría intervenciones focalizadas en mejorar el reconocimiento de emociones, como el Training of Affect Recognition (Entrenamiento del Reconocimiento de Emociones). Es un programa que comprende tres bloques, a través de los cuales, los pacientes aprenden a identificar y discriminar, así como a verbalizar los principales signos faciales de las seis emociones básicas. Luego se intenta integrar esta visión del afecto detallada en un modo de procesamiento cada vez más global, a partir de las primeras impresiones, del procesamiento no-verbal y del procesamiento de expresiones faciales con baja intensidad. Finalmente, entrenan, por una parte, el procesamiento de expresiones no prototípicas y ambiguas del afecto que a menudo ocurren en la vida diaria; y por otra, la integración de expresiones faciales en el contexto social, conductual y situacional.

El segundo grupo correspondería a programas de intervención más complejos, como el Emotion Management Training (Entrenamiento en el Manejo de Emociones). Su objetivo es recuperar los déficits en percepción de emociones y el pobre ajuste social del paciente, y enseñar estrategias de afrontamiento eficaces. El Integrated Psicological Therapy (Terapia Psicológica Integrada), es un programa integrado para mejorar tanto el funcionamiento cognitivo como el funcionamiento social. Consta de cinco programas: Diferenciación cognitiva, dirigido a entrenar esencialmente habilidades cognitivas no sociales; Percepción social, en el que se analiza la percepción de estímulos sociales; Comunicación verbal, que trabaja básicamente habilidades de conversación; el cuarto y quinto programa se centran en la mejora de Habilidades sociales y Resolución de problemas interpersonales.

 

El programa Cognitive Enhancement Therapy (Terapia de mejora cognitiva) se basa en la hipótesis de que el daño en los procesos para identificar y utilizar los aspectos esenciales de las situaciones sociales, y las interacciones con otros, constituye un factor fundamental que limita la ejecución social en el paciente con esquizofrenia. Fue desarrollado como una aproximación integrada para la mejora de las habilidades neurocognitivas y cognitivas sociales.

El último de los programas aparecidos en este ámbito es el Social Cognition and Interaction Training (Entrenamiento en Interacción y Cognición social). Este programa también divide la intervención en fases. La primera, Comprensión de Emociones, se dirige a explicar el funcionamiento del programa de intervención, qué es cognición social; se establece la alianza en el grupo y se revisa el papel de las emociones en las situaciones sociales. La segunda, Estilo de Cognición Social, trabaja el problema de "saltar a las conclusiones precipitadamente". Además, también trabaja el estilo atribucional, la tolerancia a la ambigüedad, la distinción de pistas y la recogida de datos para mejorar dichas pistas. La fase final, Integración, tiene como objetivo la consolidación de las habilidades y su generalización a problemas de la vida diaria.

Como resumen de lo expuesto hasta aquí ,cabría destacar el hecho de que la comunidad científica viene demostrando que, entre el conjunto de deficiencias que presentan los pacientes con esquizofrenia, necesariamente hay que considerar aquéllos relativos a la Cognición Social. Y que, por tanto, su rehabilitación debería considerarse como parte del proceso terapéutico en este tipo de pacientes, acudiendo a programas que han demostrado su eficacia como la Terapia Psicológica Integrada o el Entrenamiento en Interacción y Cognición Social.

El artículo original puede encontrarse en la revista Apuntes de Psicología: Ruiz, J.C., García-Ferrer, S y Fuentes, I. (2006). La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia. Apuntes de Psicología, 24 (1-3), 137-155.

Sobre las autoras y autor:

Inmaculada Fuentes, Sonia García-Ferrer y Juan Carlos Ruiz

Inmaculada Fuentes Durá es Psicóloga Clínica y profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia. Es también directora del grupo que actualmente desarrolla el proyecto de investigación "Rehabilitación cognitiva y funcionamiento social en pacientes esquizofrénicos: evaluación de las interrelaciones entre déficits neurocognitivos, cognición social y funcionamiento social", financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia (SEJ2006-07055).

Sonia García-Ferrer es Psicóloga y Máster en Rehabilitación e Inserción de la persona con trastorno mental grave. Ejerce su práctica profesional en el Centro de Rehabilitación e Inserción Social (CRIS), de Benidorm.

Juan Carlos Ruiz es Psicólogo y profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia. Forma parte del grupo que actualmente desarrolla el proyecto de investigación "Rehabilitación cognitiva y funcionamiento social en pacientes esquizofrénicos: evaluación de las interrelaciones entre déficits neurocognitivos, cognición social y funcionamiento social", financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia (SEJ2006-07055).

 

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