El breve recorrido histórico que se ofrece a continuación, ha sido extraído del Libro Blanco de la Psicología, elaborado por las Universidades españolas que imparten la titulación de Psicología y que fue finalizado, en su versión última, en el año 2005. Los lectores interesados pueden descargarse el documento completo pinchando aquí.

Puede considerarse que el inicio formal de la Titulación universitaria de Psicología en España, se produjo, como tal, en la década de los 60 del siglo XX, momento en el que se dio el salto hacia la Titulación Oficial. Hasta esas fechas, y desde el final del siglo XIX, se institucionalizaron diversas asignaturas de Psicología en Facultades de la Universidad Española, que permitieron que la Psicología desarrollase una vida académica relativamente regular.

Tal y como se recoge en el Libro Blanco de la Psicología, en el siglo XIX, los estudios de Psicología formaban parte estructural de la Metafísica, careciendo de autonomía doctrinal e institucional. La independencia real de la Psicología respecto de la Metafísica tuvo lugar en la reforma de los Planes de Estudio de las Facultades de Ciencias, de Medicina y de Filosofía y Letras. En esta última, se estableció la asignatura Estudios Superiores de Psicología, desdoblada poco después en dos asignaturas: Psicología Experimental y Psicología Superior. La Psicología Experimental, se dotó de inmediato de una Cátedra propia, con sede en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid, y fue destinada al Doctorado de Ciencias Naturales, de Medicina, y a la Licenciatura de la Facultad de Filosofía y Letras. La Psicología Superior, por su parte, fue destinada a los alumnos de esta última Licenciatura. Con la Reforma de los Planes de Estudios universitarios de la República, en 1931, la Psicología Experimental dejó de ser impartida en la Facultad de Filosofía y Letras y la Psicología Superior pasó a denominarse simplemente Psicología.

Paralelamente a esta Psicología universitaria oficial, en las décadas de 1920 y 1930 se desarrolló un movimiento de aplicación de la Psicología a las profesiones, que tenía su centro en las denominadas Escuela de Barcelona (Instituto de Orientación Profesional de Barcelona, desde 1919) y Escuela de Madrid (Sección de Orientación Profesional del Instituto de Reeducación de Inválidos del Trabajo, desde 1922). Tras una corta etapa, tanto el centro de Madrid como el de Barcelona fueron transformados en Institutos de Orientación Profesional (1927) y, en 1931, en Instituto Nacional de Psicotecnia y en Instituto de Barcelona respectivamente.

Después de la guerra civil, las reformas de los Planes de Estudio promulgadas en varios Decretos de 1944 dieron un vuelco al estatus institucional de la Psicología universitaria. Uno de aquellos Decretos trasladó la dotación de la Cátedra de Psicología Experimental de la Facultad de Ciencias a la de Filosofía y Letras, para dar cobertura económica a una nueva Cátedra con el nombre de Psicología Experimental y Racional. Asimismo, se crearon dos nuevas disciplinas en la Sección de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras: Psicología General y Psicología del Niño y del Adolescente. La docencia de la primera fue acumulada a la Cátedra de Psicología Experimental y la de la segunda a la de Psicología Racional. A la altura de los años cuarenta, la Psicología, en las Universidades de Madrid y de Barcelona, estaba al cargo de filósofos de orientación escolástica.

En 1953, los Planes de Estudios universitarios sufrieron una nueva reforma que afectó a la Psicología, creándose las asignaturas de Psicología Social en la Licenciatura de CC. Políticas, Económicas y Comerciales, y un año después, a petición de la Sección de Pedagogía de la Universidad Central, la asignatura de Psicología de la Función Educadora.

El Departamento de Psicología Experimental dejó de funcionar a finales de la década de los 50, pero la labor pionera en psicología científica fue proseguida con éxito creciente tanto por la docencia de las personas que ocupaban las distintas Cátedras universitarias como por la formación de alumnos en las aulas de la Escuela de Psicología y Psicotecnia. Esta Escuela exigía para matricularse ser licenciado universitario y estaba orientada fundamentalmente hacia la práctica en diversos sectores de la Psicología aplicada.

 

Su plan de estudios inicial constaba de dos años académicos, uno de formación básica y otro de especialización en tres Secciones: clínica, pedagógica o industrial. La creación de este complemento a la licenciatura no se acompañó inmediatamente de la definición de los estudios de Psicología como licenciatura, pero constituyó el embrión de los desarrollos académicos posteriores de la disciplina.

Así, a partir de 1968, Psicología adquirió rango de titulación universitaria, y se inició su enseñanza en las Facultades de Filosofía y Letras de las Universidades de Madrid y Barcelona. Poco después, a comienzos de la década de los 70, la titulación de Psicología comenzó a desprenderse de la tutela que académicamente ejercían las Facultades de Filosofía. Durante esta década, y siguiendo los ejemplos de las Universidades de Madrid y Barcelona, la especialidad de Psicología se fue incorporando a los programas de las Universidades españolas como una sección independiente, aunque dentro de las Facultades de Filosofía y Letras. En 1974 se aprobó el primer ciclo de las Secciones de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca y de la Universidad de Granada, tan solo un año después la Dirección General de Universidades e Investigación dio el visto bueno a la modificación del primer ciclo de la Sección de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid (hasta entonces con contenidos compartidos con el resto de titulaciones de la Facultad). En años sucesivos otras Universidades aprobaron planes de estudios diferenciados en Universidades como las de Valencia, Autónoma de Barcelona, UNED, La Laguna, Deusto, Murcia, etc. Esta creciente presencia de la Psicología en las Universidades españolas dio lugar a un incremento espectacular en el número de estudiantes, suponiendo uno de los mayores aumentos experimentados por una titulación en la historia reciente de la Universidad española (el número de estudiantes matriculados pasó en solo siete años de 160, en el curso 1968- 69, a 13.484, en el curso 1975-76).

El plan de estudios de la enseñanza de Psicología estaba compuesto, hasta bien entrada la década de los setenta, por uno o dos años de estudios compartidos con el resto de las titulaciones de las Facultades de Filosofía y Letras y otros tres dedicados a bloques de contenidos formativos específicos. Fue a finales de la década de los setenta cuando comenzaron a incorporarse los bloques de contenidos formativos propiamente psicológicos en los primeros años de currículo y a descartarse contenidos comunes. Estos nuevos planes de estudio estaban formados, en general, por un conjunto de bloques de contenidos formativos que luego han configurado las áreas de conocimiento que imparten su docencia en la licenciatura en la actualidad.

Muy pronto las Universidades comenzaron a introducir novedades significativas en estos planes de estudio, destacando en esta línea la oferta de asignaturas optativas orientadas a las salidas profesionales de la Psicología. Así, por ejemplo, ya en 1979 la Universidad de la Laguna, introdujo dos aspectos novedosos y relevantes en su plan de estudios: a) un "Prácticum" de duración anual y orientado a el conocimiento práctico y en la actividad dentro del campo de la especialización elegido" y, b) la adopción de un cuadro de especialidades en Psicología Clínica, Psicología Educativa, Psicología Laboral y Psicología Experimental, con sus optativas específicas. En esta misma línea, la Universidad Complutense de Madrid, que en 1980 había dado el visto bueno a lo que sería la primera Facultad de Psicología, define poco después cinco especialidades también con asignaturas específicas para cada uno de ellos: Psicología Clínica, Psicología Educativa, Psicología Industrial, Psicología Social y Psicología Teórico-Experimental.

La Ley de Reforma Universitaria (B.O.E 1/9/1983) dio lugar a una profunda modificación de la estructura curricular en toda la Universidad Española y, en particular, de la Licenciatura en Psicología, con el desarrollo de los decretos derivados de ella. Por una parte, el Real Decreto de 1888/1984 establece que la Psicología queda dividida en 6 áreas de conocimiento: Metodología de las Ciencias del Comportamiento; Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos; Psicobiología; Psicología Básica; Psicología Evolutiva y de la Educación y Psicología Social.

 

Por otra, en 1987 aparece el Real Decreto 1497/1987 por el que se establecen, entre otros aspectos, las directrices generales comunes de los Planes de Estudios de los títulos universitarios de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional y se establece el sistema de créditos como unidad de medida. Este Real Decreto se complementa con el publicado el 20 de Noviembre de 1990 en el que se establecen las directrices generales del título universitario de Licenciado en Psicología.

Además de establecer que los estudios de Psicología conducirán a la obtención de un único titulo universitario oficial, Licenciado en Psicología; define un primer ciclo, de dos/tres cursos de duración, dedicado, preferentemente, a enseñanzas básicas y de formación general y, un segundo ciclo, de dos años, para la profundización y especialización vinculada a la actividad y uso profesional de los conocimientos y técnicas psicológicas. El decreto fija, además, una serie de contenidos troncales, 137 créditos mínimos, comunes repartidos en dos ciclos y asignados a diferentes áreas de conocimiento. Sobre estos 137 créditos cada una de las Facultades elaborará después una propuesta docente introduciendo una serie de bloques de contenidos formativos discrecionales para ser cursados bien obligatoriamente, bien de forma optativa o como libre configuración, hasta completar los 300 créditos que debe cursar como mínimo todo estudiante para obtener el título.

A partir de 1991 las Universidades comenzaron a poner en marcha dispositivos para la renovación de sus planes de estudio de acuerdo con la normativa citada, produciéndose algunas variaciones en cuanto al número mínimo de créditos para la obtención del título, o el valor de cada asignatura. La diversidad en el origen y características propias de cada facultad determinaron también ciertas diferencias en la presencia de las distintas áreas de conocimiento. Sin embargo, por encima de lo anterior, la puesta en marcha de estos nuevos planes de estudio produjo importantes coincidencias a la hora de definir los contenidos, la duración de la licenciatura, el porcentaje de troncalidad u optatividad, los perfiles, itinerarios o especialidades (Psicología Clínica y de la Salud, Psicología Educativa, Psicología del Trabajo y de las Organizaciones, las tres especialidades que ya existían en la Escuela de Psicología).

Los estudios que se realizaron para la elaboración del Libro Blanco, pusieron de manifiesto las grandes coincidencias en la estructura de los actuales planes de estudios, por encima de las pequeñas variaciones en las diferentes facultades. Así, por ejemplo, se puede comprobar como, en términos generales, los planes de estudio actuales presentan bastante similitud en el porcentaje de troncalidad en cada una de las facultades (prácticamente todas se encuentran entre el 60 y 75% de bloques de contenidos formativos troncales). Asimismo, se ha constatado que los contenidos del plan de estudios de Licenciado en Psicología que se imparte en la actualidad, parece requerir, por parte, del estudiante medio, no menos de cinco cursos académicos de estudio, coincidiendo en ello con la recomendación expresada hace ya algunos años por la Conferencia de Decanos de Psicología, y que ya guió las últimas modificaciones de algunos planes de estudio en el final de los años 90.

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