Verónica Tutte (1), Tomás Blasco (2) y Jaume Cruz (2)

(1) Universidad Católica del Uruguay (2) Universidad Autónoma de Barcelona

Los estudios sobre el burnout (síndrome de "estar quemado") comenzaron hace más de tres décadas, pero en la actualidad la frecuencia de este síndrome hace que cada día haya un mayor número de investigaciones al respecto.

El burnout fue definido por distintos autores. Uno de los primeros fue Freudenberger, quien, en 1974, se refirió a este concepto como el sentimiento de fracaso, el agotamiento o la sensación de "volverse exhausto" ante excesivas demandas de energía, fuerza espiritual o recursos personales. Maslach y Jackson, que son los principales investigadores en este terreno, lo entienden como un síndrome tridimensional caracterizado por el agotamiento emocional, la despersonalización y la sensación de ver reducida la propia realización personal.

 

Los deportistas no son una excepción frente a este fenómeno que aparece casi a diario. La intensidad de los entrenamientos y la presión a la que están expuestos los convierten en sujetos vulnerables. Los casos de las bajas deportivas por burnout, la disminución del rendimiento deportivo y el número de abandonos que se producen, son motivo de interés de estudio tanto para el mundo deportivo como para la sociedad en general.

En este contexto, el conocimiento de los factores psicológicos involucrados en la aparición y desarrollo del burnout podría facilitar el desarrollo de estrategias de intervención tanto preventivas como paliativas, y es en base a ese objetivo que hemos planteado nuestra investigación. Además, cabe destacar la escasez de estudios sobre la presencia y evolución de este síndrome en mujeres deportistas de alto nivel. Por eso, nuestro propósito es el de profundizar en este síndrome tan complejo en un grupo poco estudiado.

Para llevar a cabo la investigación, se solicitó la colaboración de deportistas mujeres que tienen una dedicación total hacia el deporte y entrenan a un nivel profesional (Alto Rendimiento). La muestra abarca diez deportistas mujeres, que integran un equipo de baloncesto profesional de la Liga Femenina de Baloncesto, de edades comprendidas entre los 18 y los 33 años. Este equipo entrena un promedio de veinte horas semanales, más dos horas de partido aproximadamente, y juega partidos de liga regular, de la Copa de la Reina, y de los Play Off. El total de partidos jugados por estas deportistas a lo largo de la temporada está en torno a los cuarenta.

El estudio consistió en administrar diferentes cuestionarios, así como entrevistas que fueron grabadas para realizar un análisis cualitativo de los contenidos, en dos ocasiones: al principio de la temporada (noviembre/diciembre de 2004), y mediada la misma (febrero/marzo de 2005). Para la evaluación del nivel de burnout se utilizó el Inventario de Burnout para Deportistas (IBD), que es una adaptación del Maslach Burnout Inventory realizada por Garcés de los Fayos para este tipo de población.

El Maslach Burnout Inventory es un cuestionario de veintidós ítems que se utiliza habitualmente en estudios sobre burnout fuera del ámbito deportivo. A pesar de la existencia de estos instrumentos, la evaluación del burnout en deportistas es difícil, ya que existe un rango de puntuaciones dentro del IBD cuya interpretación es ambigua, ya que no permite una interpretación ni a favor ni en contra de la existencia de burnout.

Los resultados obtenidos indican, como era de esperar por el tipo de población escogida (deportistas profesionales), que no hay ningún caso con burnout, ya que para considerar que la deportista tiene este síndrome, debe mostrar puntuaciones en el cuestionario que la sitúen en la zona de burnout en todas las dimensiones evaluadas (agotamiento emocional, despersonalización, y reducida realización personal), y esta circunstancia no se dio en ninguna de las diez deportistas.

No obstante, sí hay algunas jugadoras que presentan una predisposición frente al síndrome, lo que les coloca en una situación de mayor vulnerabilidad frente al mismo. Así, en la segunda administración, la dimensión Agotamiento Emocional, muestra sólo un caso sin burnout, mientras que seis casos se encuentran en zona ambigua y tres casos puntúan burnout. Este dato es importante porque esta dimensión es considerada como la que mayor relación tiene con el abandono deportivo y, según algunos autores, es la cualidad específica de este síndrome. Además, este hecho es más destacable aún si tenemos en cuenta el carácter longitudinal de nuestro estudio, ya que en la primera evaluación ninguna deportista puntuaba burnout en ninguna de las tres dimensiones.

 

Paralelamente a la información obtenida a través de las puntuaciones de los cuestionarios, el análisis de las entrevistas proporcionó información relevante para conocer mejor las condiciones que se relacionan con el riesgo de padecer el síndrome. Así, pudimos observar que las jugadoras que presentan alguna dimensión de burnout refieren no tener ninguna estrategia de afrontamiento y, si la tienen, la que más utilizan es la de negar el problema y no enfrentarlo. Esto concuerda con un estudio de jóvenes deportistas de alto rendimiento realizado por Vives y Garcés de los Fayos, en el que se observó que los deportistas con burnout utilizaban un menor número de recursos psicológicos (concretamente, los relacionados con la motivación y con las estrategias cognitivas), en su deporte.

Por tanto, podríamos decir que existe una serie de variables psicológicas y habilidades mentales que se relacionan con el padecimiento o no del burnout. Así, de nuestros resultados se desprende que las jugadoras con mayor incidencia de burnout presentan un menor control de las situaciones a las que se ven sometidas; una menor motivación, ya que suelen aburrirse con más frecuencia; y una mayor dificultad para poner en marcha estrategias de afrontamiento que les permitan salir airosas de las situaciones a las que se tienen que enfrentar.

Además, las entrevistas permiten observar que las estrategias cognitivas que se ponen en funcionamiento ante situaciones referidas a dificultades en la relación con el entrenador, son diferentes en las jugadoras que padecen burnout respecto de aquéllas que no lo padecen. Las jugadoras con burnout manifiestan tener un mayor grado de problemas con su entrenador, perciben altas exigencias de rendimiento, resultados y demanda de tiempo, y manifiestan un menor nivel de autoconfianza y mayores niveles de presión por las expectativas que genera su rendimiento. Por el contrario, las jugadoras sin burnout no sólo manifiestan tener un menor grado de problemas con su entrenador, sino que también se muestran más confiadas en sus habilidades ante situaciones problemáticas o difíciles.

Los datos obtenidos son puramente descriptivos, por lo que todas las consideraciones que hemos planteado deben tomarse con cautela. No obstante, el tipo de población estudiada y la visión longitudinal planteada aportan unos datos interesantes que pueden abrir la puerta a elaboraciones más profundas y a estudios de seguimiento con muestras más amplias.

 

Una conclusión práctica que parece derivarse de todo esto es que parece fundamental proporcionar herramientas a los deportistas para que puedan desarrollar habilidades psicológicas, como determinadas estrategias de afrontamiento, que les permitan manejarse de forma adecuada frente a los distintos acontecimientos y las presiones a las que se ven expuestos en su ardua tarea de ser deportistas de alto rendimiento. El manejo de estas habilidades psicológicas dentro de programas de prevención más amplios probablemente ayudará a evitar la aparición del burnout en deportistas, cualquiera que sea su nivel.

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en Cuadernos de Psicología del Deporte: Tutte, V., Blasco, T. y Cruz, J. (2006). Evolución de los índices de burnout en un equipo femenino de baloncesto. Cuadernos de Psicología del Deporte, Vol. 6 (1), pp. 21-35.

Sobre la autora y autores:

Verónica Tutte es Magíster en Psicología y profesora del Departamento de Ciencias Cognitivas y de la Salud de la Universidad Católica del Uruguay. Es la Psicóloga deportiva de la Selección Uruguaya de Hockey sobre hierba y del Club Nacional de Fútbol. Sus principales líneas de investigación se centran en el campo del deporte en temas relacionados con el burnout y el clima motivacional de los deportistas.

 

 

Tomás Blasco Blasco es Profesor Titular del Departamento de Psicología Básica, Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona. Pertenece al Grupo de Investigación en Estrés y Salud (GIES) de dicho departamento en el que desarrolla diferentes trabajos sobre Psicología del Control y Psicooncología.

 

Jaume Cruz Feliu es Catedrático de Psicología del Deporte en el Departamento de Psicología Básica, Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona, en el que dirige el Grup d’Estudis en Psicologia de l’Esport (GEPE). Ha escrito más de noventa trabajos en revistas especializadas y en obras colectivas sobre diferentes aspectos de la iniciación deportiva (motivación en el deporte, causas de abandono, fairplay y, especialmente, asesoramiento a entrenadores y padres de deportistas en edad escolar) y del asesoramiento psicológico a deportistas y árbitros.

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