Gonzalo Serrano, Carla Lopes, Dámaso Rodríguez y Lourdes Mirón

Universidad de Santiago de Compostela

Estamos, sin duda, en un momento en que la mediación, como forma de resolución de conflictos, se caracteriza por su notable auge y difusión a nuevos ámbitos de la vida social. Y es que la mediación es rápida y económica, algo especialmente importante cuando se desea afrontar y resolver un conflicto. Además, es voluntaria, lo que permite que las partes en conflicto puedan decidir sobre el mantenimiento de la misma, facilitando así la responsabilidad, compromiso e implicación en los acuerdos alcanzados. No resulta, por tanto, casual que la percepción existente y los datos disponibles con relación al éxito de la mediación sean muy positivos.

De acuerdo con Kelly (1996), pensamos que la mediación, y concretamente la mediación familiar, necesita crear modelos con la finalidad de establecer y relacionar todos los factores que intervienen en el proceso de mediación, para facilitar su comprensión y ofrecer elementos para una mejor práctica por parte de los mediadores.

 

Nosotros partimos de un Modelo de Mediación Familiar que es el esquema que nos sirve de referencia para el artículo que presentamos, trabajo que pretende investigar la relación entre la figura del mediador y el éxito de la mediación. Obviamente, el modelo tiene una estructura abierta, susceptible de integrar nuevas aportaciones o bien desechar afirmaciones o hipótesis que se han mostrado escasamente fiables.

Así pues, el objetivo del presente trabajo consiste en establecer la relación entre un conjunto de rasgos y características diversas de los mediadores y el resultado de la mediación. O, planteado de otro modo, indagar la relevancia de ciertas conductas y habilidades de los mediadores en el éxito de la mediación.

Para recoger los datos, hemos utilizado un cuestionario en el que se preguntaba por múltiples asuntos relativos al conflicto familiar, la separación y el proceso de mediación efectuado. El cuestionario fue administrado a 112 sujetos, usuarios de gabinetes de mediación familiar.

La primera conclusión obtenida, no por esperada deja de ser importante. Nos estamos refiriendo a la estrecha relación existente entre la opinión positiva que se tiene de la actuación del mediador y el final exitoso de la mediación. El mediador se constituye en la pieza central de todo el proceso, aunque no se trata obviamente del único "factor" responsable de la buena marcha del mismo. Y si bien su modo de actuar se relaciona con el éxito, curiosamente los usuarios no la asocian con el fracaso.

 

Como es evidente, en un porcentaje de casos la mediación se interrumpe o no permite llegar a un acuerdo; es decir, fracasa. En tales casos, los usuarios responsabilizan escasamente al mediador, poniendo el énfasis en las posiciones rígidas de las partes, en la desconfianza y en la hostilidad. En suma, que ni siquiera entonces la figura del mediador es percibida como negativa y, en consecuencia, queda liberada, en buena medida, de cualquier responsabilidad en el resultado fallido.

Por otra parte, los resultados permiten afirmar que, para los usuarios, ciertas conductas de los mediadores guardan una relación estrecha con diversas dimensiones que definen una mediación como exitosa.

De manera sintética, las habilidades asociadas en mayor medida a los dos criterios de éxito considerados (percepción de eficacia en la mediación y satisfacción global con la misma) serían: confianza y credibilidad, firmeza en las propuestas, actitud conciliadora, comprensión y expresión de satisfacción por los avances. Un segundo grupo de dimensiones aparece asociado con alguno de los dos índices considerados.

En general, se trata de habilidades que sirven para "situar" al usuario en un marco de expectativas positivas con respecto a la mediación, de mecanismos para crear un clima en el que los sujetos sientan que sus intereses y demandas son atendidos y respetados. La confianza en el mediador es básica en una situación que se define, ante todo, como conflictiva. Coherente con lo expuesto anteriormente es el hecho que se valore la firmeza de las propuestas y el mantenimiento de criterios claros para avanzar. La actitud conciliadora y la comprensión son la base del necesario clima positivo necesario por cuanto, antes de llegar a la mediación, probablemente haya precedido un periodo de conflictividad prolongado y desagradable.

Además, algunas de estas dimensiones se vinculan con el fomento de la motivación para continuar la mediación, como, por ejemplo, el énfasis en la confianza en la mediación o el interés por señalar los avances y animar a los sujetos en la consecución de un buen acuerdo. La motivación juega indudablemente un lugar central, tanto en el inicio de la mediación como en el desarrollo de la misma.

Así pues, los resultados están señalando destrezas necesarias para el éxito de la mediación, habilidades que con frecuencia no se han valorado como corresponde. En segundo lugar, contribuyen a clarificar el perfil del mediador y a formular pautas conductuales de carácter normativo. Finalmente, están marcando las líneas estratégicas y tácticas por dónde pasa la intervención del mediador (Carnevale y Pruitt, 1992).

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista Anuario de Psicología Jurídica: Serrano, G., Lopes, C., Rodríguez, D., y Mirón, L. (2006). Características de los mediadores y éxito de la mediación. Anuario de Psicología, Vol. 16, pp. 75-88.

Sobre los autores y las autoras:

Gonzalo Serrano es Catedrático de Psicología Social en la Universidad de Santiago de Compostela. Su línea prioritaria de investigación se centra en la Psicología del Conflicto, Negociación y Mediación. Es autor de numerosas publicaciones relacionadas con el tema y coautor del libro Negociación en Organizaciones (1993).

Carla Lopes es Licenciada en Psicología y se encuentra elaborando su tesis doctoral en la Universidad de Santiago de Compostela, acerca de la evaluación de la mediación familiar.

Dámaso Rodríguez es Profesor Titular de Psicología Social en la Universidad de Santiago de Compostela. Especialista en Psicología de la Negociación, ha trabajado y publicado diversos trabajos sobre la figura del mediador.

Lourdes Mirón es Profesora Titular de Psicología Social en la Universidad de Santiago de Compostela. Especialista en problemas de delincuencia, Mirón ha publicado, entre otros trabajos, el libro Jóvenes Delincuentes (2005).

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