La salud física y mental están intrínsecamente vinculadas. Existe una gran cantidad de evidencia que demuestra que las personas tienen un mayor riesgo de desarrollar una mala salud mental cuando viven con una afección crónica de la piel. La angustia relacionada con la apariencia, la ansiedad social y la depresión son impactos potenciales.

Con esta introducción, se presenta un nuevo informe en Reino Unido elaborado por expertos en dermatología y salud mental, a través del cual se aborda el impacto de los problemas de la piel sobre la salud mental de las personas que los padecen y establece una serie de recomendaciones para mejorar la calidad y accesibilidad de los servicios de salud mental en este ámbito.

El documento se basa tanto en investigaciones existentes como en nuevos datos recopilados por el grupo de expertos para proporcionar a los políticos, comisionados y proveedores del SNS un conjunto claro de recomendaciones para abordar el “lamentable nivel de prestación” de servicios en esta área.

Foto: Thiago Martos Fuente: xxx Fecha descarga: 10/02/2021

Tal y como señala el informe, el impacto de las enfermedades de la piel en la salud mental es cada vez más reconocido por médicos y pacientes. De hecho, la literatura publicada al respecto evidencia la carga significativa para la salud mental que conlleva vivir con una afección cutánea. En este sentido, existe una gran cantidad de estudios que demuestran el impacto emocional negativo de las enfermedades de la piel, pudiendo afectar a la autoestima, al estado de ánimo, la imagen corporal y la confianza.

Asimismo, los pacientes con enfermedades dermatológicas pueden percibir estigmatización relacionada con su apariencia, reacciones negativas por parte de los demás y falta de aceptación social, llegando a experimentar aislamiento, vergüenza, depresión, ansiedad e incluso pensamientos suicidas.

No obstante, el documento recuerda que la experiencia de los problemas de salud mental no se correlaciona con la gravedad de la enfermedad dermatológica: una condición que se clasifica como "leve" o "moderada" en términos de síntomas físicos puede resultar en un malestar de salud mental grave y de amplio alcance.

Entre las principales conclusiones del informe, destacan las siguientes:

  • Los datos señalan el gran impacto que las enfermedades de la piel pueden tener en todos los aspectos de la vida de las personas, desde la educación, las relaciones, la autoestima y las elecciones profesionales, hasta las actividades sociales, sexuales y de ocio.

  • Las comorbilidades psicológicas disminuyen la calidad de vida y pueden ser, al menos, tan graves como las que padecen las personas que viven con otras enfermedades graves como el cáncer y la insuficiencia renal.

  • Los problemas de salud mental pueden influir y exacerbar el curso de la enfermedad de la piel (por ejemplo, el estrés puede provocar un brote), así como la adherencia al tratamiento y los resultados del mismo.

  • Con la pandemia de la COVID-19 ha aumentado la exposición a factores estresantes y se han exacerbado los problemas de salud mental en un colectivo que ya sufría una angustia emocional y psicológica significativa por sus problemas dermatológicos.

  • Desafortunadamente, las redes sociales pueden crear expectativas poco realistas sobre la apariencia y pueden llevar a información distorsionada o totalmente incorrecta.

  • Los niños con enfermedades dermatológicas no suelen recibir servicios de apoyo, lo que tiene un impacto profundo en su salud mental a largo plazo, su curso de vida y su bienestar hasta la edad adulta.

  • Las intervenciones psicológicas y educativas, por lo general, se dirigen al comportamiento, los pensamientos y las emociones que, a su vez, influyen en la gravedad de los trastornos de la piel y el bienestar general del paciente.

  • La evidencia creciente indica que una intervención integral de los pacientes desde el inicio de su enfermedad reduce el volumen de problemas físicos y problemas a largo plazo.

    La intervención psicológica como complemento del tratamiento médico puede reducir la gravedad de los síntomas físicos y mejorar el bienestar de la salud mental, en comparación con los resultados del tratamiento médico solo.

    El apoyo de otras personas -ya sea a través de asociaciones de pacientes o de personas individuales que se encuentran en la misma situación-, el mindfulness -destinado a reducir el estrés-, la reversión del hábito -orientada a reducir o romper conductas repetitivas dañinas como pellizcar o rascar-, y la terapia cognitivo-conductual (TCC) -dirigida a abordar comportamientos, pensamientos y sentimientos (por ejemplo, para reducir o eliminar el comportamiento de evitación), son ejemplos de técnicas y recursos de Psicodermatología que suelen utilizarse en el tratamiento de estas problemáticas, siendo la orientación, la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la atención plena las terapias psicológicas más comunes que se brindan a los pacientes con problemas dermatológicos.

  • A pesar de la eficacia de las intervenciones psicológicas, muchas personas con enfermedades de la piel están desesperadas y frustradas por no poder recibir el apoyo psicológico que necesitan: del 98% de los pacientes que informan que su afección afecta su bienestar emocional y psicológico, tan solo el 18% ha recibido algún tipo de apoyo psicológico.

    Por otro lado la evidencia ha demostrado que el impacto psicológico y social de las enfermedades dermatológicas ha sido subestimado por los profesionales de la salud. Muchos médicos de atención primaria tienen escaso conocimiento en dermatología y en el tratamiento de pacientes con enfermedades de la piel y malestar psicológico.

  • Por lo tanto, se hace necesario invertir e incrementar el apoyo especializado en salud mental para las personas con enfermedades de la piel. De igual modo, es esencial mejorar la educación y formación de los profesionales sanitarios que tratan a las personas con una afección dermatológica.

El informe concluye con una serie de recomendaciones, tales como, la trascendencia de que todos los y las menores con problemas dermatológicos tengan acceso al apoyo psicológico adecuado o la importancia de que los legisladores en materia de sanidad comprendan que el tratamiento psicodermatológico es rentable en comparación con el tratamiento de los problemas psicológicos de los pacientes con enfermedades de la piel por parte de los médicos generalistas, entre otras.

Se puede acceder al informe a través del siguiente enlace:

Mental health and skin disease

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