El pasado sábado 10 de octubre, se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha instaurada en el año 1992 con el fin de concienciar a la sociedad sobre diferentes aspectos de la salud mental en la población general.

Bajo el lema “Acción a favor de la salud mental: invirtamos en ella”, la campaña de este año 2020 -coordinada por la OMS, junto con United for Global Mental Health y la Federación Mundial de Salud Mental-, ha puesto de manifiesto la trascendencia de invertir en programas de salud mental a nivel nacional e internacional.

A este respecto, la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (European Federation of Psychologists's Associations-EFPA) ha publicado una nota de prensa a través de la cual solicita una inversión significativa en el aumento de la capacidad de servicios psicológicos.

Fuente: EFPA Fecha descarga: 09/10/2020

Tal y como manifiesta la EFPA, si no se lleva a cabo un mayor enfoque simultáneo en la salud mental, el incremento actual de los problemas de salud mental se traducirá en graves problemas de salud mental y física a largo plazo, tanto para las personas como para las poblaciones. Su petición se fundamenta en los siguientes aspectos:

La inversión en salud mental ha sido, a menudo, la primera en sufrir recortes en tiempos de austeridad

Durante bastante tiempo, la financiación de la salud mental ha sido una preocupación importante. El trabajo por la paridad de estima (OMS, Mental Health Europe, Global Alliance of Mental Illness Advocacy Networks-Europe, GAMIAN-Europe y otros) para garantizar que la salud mental se considere tan importante como la salud física ha tenido un éxito variable, y en todo el mundo han cambiado -y están cambiando- las percepciones en este sentido. Sin embargo, esto no se ha traducido en un aumento de la inversión. Bastantes países han realizado importantes avances en su forma de pensar sobre la eficacia de las intervenciones psicológicas, y es cada vez más común ver a psicólogos contribuyendo a las políticas. Si bien se ha mejorado el acceso a los servicios de salud mental, históricamente la inversión para la salud mental ha sido, a menudo, la primera en sufrir recortes en tiempos de austeridad.

Durante la pandemia, los problemas de salud mental han ido en aumento y el apoyo psicológico es cada vez más esencial

A medida que avanzamos en las diferentes fases de la pandemia de Covid-19, los problemas de salud mental van en aumento y el apoyo psicológico es cada vez más esencial. Varios factores están contribuyendo a este incremento, incluidos el aislamiento social, la pérdida de empleo y finanzas, la inseguridad de la vivienda, la falta de mecanismos de supervivencia, o el hecho de trabajar en primera línea, entre otros. A nivel internacional, las solicitudes de apoyo para la salud mental en situaciones de crisis han aumentado, pero las citas para consultas se han reducido -esto presenta desafíos significativos para que los psicólogos aborden la carga de trabajo a corto y largo plazo y se ocupen de las necesidades urgentes, especialmente, cuando las instalaciones de atención a la salud se han convertido en unidades de respuesta Covid-19.

Cuando se dispone de financiación, algunos/as psicólogos/as trabajan de forma remota, pero esta forma de trabajar excluye a una gran parte de la sociedad: aquellos y aquellas que están excluidos/as digitalmente. Esto significa que las personas más vulnerables de la sociedad, aquellas que no cuentan con el equipo necesario (ordenador, teléfono) y/o no pueden pagar los costes de datos o llamadas, tienen menos probabilidades de recibir el apoyo que necesitan. Para que los países avancen y ofrezcan formas alternativas de realizar intervenciones psicológicas, se deben considerar los costes ocultos, como el impacto en aquellas personas excluidas digitalmente y las necesidades de capacitación de los psicólogos y las psicólogas.

Si bien actualmente, los recursos internacionales se están desviando adecuadamente para dar respuesta al Covid-19, la planificación económica a medio y largo plazo debe tener en cuenta urgentemente el apoyo a la salud mental de las naciones junto con otros imperativos, como apoyar la recuperación económica y proporcionar vacunas. Este apoyo debe ir más allá de las intervenciones clínicas clásicas o el acceso a intervenciones online.

Un ejemplo de intervención en salud mental orientada a cerrar la brecha de tratamiento y que supone un recurso rentable y accesible, es el uso de mensajes de texto SMS a través de la herramienta Text4Hope, un programa basado en la evidencia, que ayuda a las personas a identificar y ajustar los pensamientos, sentimientos y comportamientos negativos que surgen ante la pandemia, y cuyos resultados hasta la fecha han sido bastante buenos, con una alta satisfacción por parte de los usuarios.

Servicios psicológicos a nivel comunitario

También debemos pensar en la prestación de servicios psicológicos basados en la comunidad. Se han realizado esfuerzos iniciales para responder al desarrollo, implementación y evaluación de intervenciones de salud mental, tales como: el Modelo Conceptual de la Curva Emocional de la Pandemia (Model of the Emotional Epidemic Curve), que combina el marco de acción y preparación para la salud mental (MHPAF) junto con el Plan Mundial de la OMS para la preparación de la influenza (OMS-GIPP- WHO-Global Influenza Preparedness Plan) o la combinación óptima de servicios: marco piramidal de la OMS (Optimal Mix of Services: WHO Pyramid Framework).

Fuente: EFPA 

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