La depresión debe considerarse mejor como una experiencia -o un conjunto de experiencias-, en lugar de como una enfermedad.

Así lo afirma la Sociedad Británica de Psicología (British Psychological Society-BPS) en su nuevo informe titulado Understanding Depression (Comprender la depresión), un documento a través del cual aborda este grave problema, señalando los principales factores por los que una persona adulta puede experimentar depresión y recogiendo una serie de acciones clave bajo un enfoque biopsicosocial para su abordaje.

Tal y como señalan los autores del informe, la depresión es una experiencia humana común que puede poner en peligro la vida: es esencial que sea tomada en serio y es necesaria una respuesta compasiva. Tanto sus causas como la experiencia de cada persona pueden ser distintas. Este informe enfatiza particularmente los aspectos psicológicos de la depresión, junto con ideas sobre lo que puede ayudar tanto a nivel individual como en términos de reducir el número de personas afectadas.

Fuente: BPS Fecha descarga: 14/10/2020

El documento sostiene que la depresión debe definirse mejor como una experiencia -o un conjunto de experiencias-, en lugar de como una enfermedad. La experiencia que llamamos depresión es una forma de angustia, y la profundidad de la angustia en sí misma, así como los eventos y circunstancias que contribuyen a ella, pueden cambiar la vida de las personas e incluso ponerla en peligro.

De hecho, la BPS considera poco probable que la depresión sea el resultado de un proceso de enfermedad biológica subyacente o un desequilibrio químico en el cerebro y el sistema nervioso. Incluso si hay cambios en el cerebro cuando las personas están deprimidas, señala, “a menudo son consecuencias, no causas primarias”. En esta línea, recuerda que todos los estados mentales tienen efectos fisiológicos y elementos bioquímicos, de modo que el descubrimiento de cambios físicos en la depresión “no dice nada sobre la causalidad e incluso las mejores formas de ayudar”. Aunque, por supuesto, nuestro cerebro está involucrado en todas las experiencias, las causas de la depresión suelen ser complejas y comprenden los eventos y circunstancias de la vida de las personas y las formas en que pueden responder a ellos.

Diferentes personas y culturas comprenden y describen estas experiencias de distinto modo. Sin embargo, hay temas comunes reconocibles, que incluyen la desesperanza, la pérdida y las amenazas a la autoestima. Asimismo, es habitual en la depresión sentirse fuera de control, indefenso, atrapado o derrotado en determinadas situaciones de la vida cuando alguien no sabe cómo salir de ellas ni a quién acudir. A este respecto, es fundamental reconocer que no es culpa de la persona cuando se siente así.

De acuerdo con los autores, las circunstancias de la vida son enormemente importantes para comprender por qué las personas se deprimen. Ejemplo de estos eventos vitales son aquellos que involucran pérdidas de algún tipo, pero también amenazas continuas como la pobreza, la inequidad, la incertidumbre y, para muchos, la opresión. La depresión, a menudo, se asocia también con dificultades en las relaciones sociales y la falta de un confidente cercano.

Tal y como advierte la Sociedad Británica, la suposición frecuente de que las "enfermedades mentales" tienen causas internas o biológicas, incrementa el riesgo de distraer la atención de los efectos de las circunstancias de la vida de las personas. Esto es algo que se debe tener en cuenta a la hora de describir y explicar las experiencias y de apoyar a las personas que se encuentran deprimidas: “los eventos vitales y la disponibilidad de opciones y recursos son fundamentales para reducir y prevenir la depresión”.

Por otro lado, el documento subraya la existencia de interconexiones entre la salud, la salud mental y las sociedades desiguales. En este sentido, señala que los individuos y las comunidades que enfrentan múltiples privaciones suelen tener, con frecuencia, elevados niveles de estrés, aislamiento y depresión. Por lo tanto, en opinión de sus autores, avanzar en la reducción de las desigualdades sociales y económicas (por ejemplo, reducir las brechas salariales de género y etnia, aumentar la detección temprana de las dificultades de las personas, incrementar el acceso a los servicios y apoyar los derechos y necesidades de todas las personas en virtud de la Ley de Igualdad), probablemente tenga un impacto positivo en el bienestar y en la prevención de la depresión.

Con respecto a las relaciones, estas se suelen ver igualmente afectadas cuando las personas experimentan depresión. El informe destaca aquí dos aspectos: en primer lugar, la calidad de las relaciones que la persona tiene consigo misma (por ejemplo, qué tan autocrítica o compasiva es con ella misma), y, segundo lugar, la calidad de las relaciones que la persona tiene con los demás, ya sea que experimenten apoyo y conexión o bien todo lo contrario. Las relaciones estresantes o abusivas pueden contribuir a la depresión, pero una vez que una persona está deprimida cualquier relación o todas ellas pueden sufrir, porque tienen menos capacidad para apreciar y lidiar con otras personas. La depresión y la soledad a menudo van de la mano, por lo que encontrar formas de conectar o reconectar con amigos/as, familias y comunidades es clave.

Dado lo anterior, el informe manifiesta que superar la depresión puede ser, en ocasiones, un proceso lento y difícil. No obstante, recuerda que hay muchas acciones y respuestas que pueden ser de gran utilidad si se implementan. Algunas son fundamentales, como el autocuidado básico (que incluye comer y dormir bien), ayudar a abordar los problemas que han conllevado la depresión o que la mantienen, el ejercicio físico o distintas terapias, especialmente, las terapias psicológicas que considera de gran utilidad.

Un aspecto primordial manifestado por la BPS es que, para abordar seriamente la depresión, no se debe “esperar” a que las personas estén en crisis y luego ofrecerles "tratamiento" en entornos de salud: debemos aspirar a construir una "sociedad antidepresiva", actuando sobre aquellos factores, como la pobreza, el racismo, la desigualdad, el desempleo y el estrés y los problemas de inicio en la infancia, que se sabe que pueden llevar a las personas a deprimirse.

Según se desprende del informe, la depresión está aumentando como parte de la era moderna, pero no estamos desarrollando genes para la depresión, "estamos cultivando estilos de vida para generarla". Ante esto, alerta de que, cada vez más, vivimos en una época en la que “estamos reducidos a objetos de competición”, a pesar de las extraordinarias muestras de compasión y apoyo mutuo entre las personas generado por el Covid-19 y subraya que es función de los psicólogos poner de relieve que somos una especie altamente interdependiente a nivel social. Desde el día en que nacemos hasta el día en que morimos, la bondad y la compasión de los demás tendrán un gran impacto en la calidad de nuestras vidas, incluso cambiando la forma en que funcionan nuestros genes (lo que los biólogos llaman expresión genética: epigenética).

De acuerdo con la evidencia, cuanto más conectadas y apoyadas se sienten las personas en sus comunidades, más descienden los niveles de angustia. Por lo tanto, para la BPS, la construcción de comunidades compasivas y de apoyo sería un objetivo importante para la intervención y prevención.

Los psicólogos tienen un papel importante ayudando a las personas a comprender qué les sucede y a comenzar a suavizar las cadenas de la autocrítica, la culpa y la vergüenza. La Sociedad Británica recomienda que toda la atención y el tratamiento dentro de los servicios de salud mental se guíen por fórmulas individuales, desarrolladas y perfeccionadas con el tiempo por el/a profesional o los profesionales y la persona en trabajo colaborativo. Es crucial en todo el proceso que la persona deprimida sienta que el profesional realmente la escucha, la acepta y se interesa por ella.

Existe una evidencia creciente de que un enfoque compasivo hacia nosotros mismos y hacia los demás tiene muchos beneficios de la salud. Para los autores, las intervenciones psicológicas deben ser más sociales y contextuales, enfocándose más en la prosocialidad y no solo en la racionalidad, dado que “nuestras fisiologías están coreguladas a través de nuestras relaciones”.

Se puede acceder al informe desde la página Web de la BPS, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Understanding Depression: Why adults experience depression and what can help 

Artículos Relacionados
Manual para dominar los pensamientos ansiosos
Depresión, ansiedad e insomnio: síntomas principales entre los sanitarios durante la pandemia
Base de datos sobre estudios de eficacia de tratamientos psicológicos en depresión
Impacto psicológico del COVID-19: los jóvenes presentan más síntomas de ansiedad, depresión y trastornos somáticos
Consecuencias neurológicas y en la salud mental de la infección por coronavirus, revisión sistemática
Un nuevo estudio avala los beneficios de incorporar psicólogos clínicos en Atención Primaria