La situación de emergencia sanitaria ha generado un caos en el sistema sanitario público, implicando la cancelación o aplazamiento de consultas, la dificultad para conseguir medicación y la ruptura con la continuidad del tratamiento de pacientes con diversas patologías crónicas. Estas son algunas conclusiones del Estudio del impacto de COVID-19 en las personas con enfermedad crónica, que ha realizado un análisis de los ámbitos afectados por la crisis sanitaria, tales como la atención sanitaria, la atención social, el ámbito laboral y la salud mental.

“La pandemia por la Covid-19 ha sacudido al Sistema Sanitario y social como nunca antes hubiéramos imaginado. Un Sistema que ya requería de una transformación profunda se ha visto tocado”. Así comienza el informe elaborado por la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) tras el análisis de una muestra de 529 pacientes con enfermedad cardiaca, artrosis, trastorno mental, diabetes y enfermedad obstructiva crónica.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Pranidchakan Boonrom Fecha descarga: 22/10/2020

Entre los datos obtenidos, resalta que 7 de cada 10 pacientes vieron anuladas sus citas con la pandemia de COVID19, y en los casos en los que se realizó seguimiento fue a través del teléfono (54,3%). Asimismo, un porcentaje similar de pacientes (66,5%) han visto que sus pruebas o intervenciones previamente programadas se han aplazado hasta nuevo aviso.

La situación ha sido especialmente preocupante durante las semanas que duró el estado de alarma, donde el 67,5% de los encuestados presentaron síntomas propios de su enfermedad crónica y el 22,8% intentó “aguantar todo lo que pudo” antes de acudir al centro sanitario. La continuidad del tratamiento también fue todo un reto en este periodo, de forma que durante el estado de alarma el 31% de las personas encuestadas manifestó haber tenido serias dificultades para conseguir su medicación y el 6,7% se quedó sin ella.

A pesar de su estado de salud y ser población de riesgo frente a la COVID19, el 36,4% de los pacientes afirmaron haberse visto obligados a continuar acudiendo a su centro de trabajo y la situación ha agravado su malestar psicológico: el 40,6% de la muestra afirmó haber tenido la necesidad de acompañamiento psicológico durante el estado de alarma, aunque sólo un 3,4% accedió a este tipo de ayuda.

La paralización de la asistencia, la incertidumbre, la falta de información y la ausencia de recursos asistenciales han tenido un impacto especialmente grave en estos colectivos con enfermedad crónica. Según los datos recogidos en el estudio, 1 de cada 4 pacientes no salió de su vivienda por miedo al contagio durante el estado de alarma.

En vista de que la pandemia de COVID-19 continúa generando estragos en la población española, los autores del informe proponen una serie de medidas para frenar el impacto negativo que esta situación pueda tener en los pacientes con enfermedades crónicas, tales como:

  • Construir un sistema proactivo que sea capaz de segmentar a los más vulnerables teniendo en cuenta los actores de riesgo: género, infancia, mayores, soledad.
  • Potenciar el trabajo y la comunicación entre las organizaciones de pacientes, la administración y el resto de agentes sanitarios.
  • Asegurar el seguimiento farmacoterapéutico para evitar el impacto negativo en la salud, potenciando la dispensación a domicilio y eliminado las barreras de acceso a los tratamientos.
  • Potenciar y dotar un modelo de atención primaria y comunitaria que dé respuesta a las necesidades complejas de las personas con enfermedades crónicas, potenciando los recursos locales y comunitarios.
  • Aumentar los recursos para la atención mediante teleasistencia, de forma que esté accesible de manera continua y permanente.
  • Regular y potenciar el teletrabajo para las personas con enfermedad crónica. Cuando no sea posible se debe tener en cuenta a las personas de riesgo y establecer un entorno seguro.
  • Potenciar la atención a la salud mental, en la medida en que ha sido una de las cuestiones más demandadas por parte de los pacientes y familiares.
  • Concretar programas de apoyo al cuidador.
  • Garantizar las medidas de protección tanto a sanitarios como a pacientes para que se pueda mantener la asistencia.
  • Lanzar campañas de concienciación que promuevan la solidaridad hacia los más vulnerables.

El estudio puede descargarse en el siguiente enlace:

Estudio del impacto de COVID-19 en las personas con enfermedad crónica

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