La pandemia sanitaria actual, que supone unas circunstancias únicas y especiales, plantea una serie de desafíos a la hora de asegurar la realización de investigaciones en Psicología que cumplan los requisitos éticos necesarios. Por este motivo, la Sociedad Británica de Psicología (BPS) ha desarrollado la Guía de mejores prácticas éticas para realizar investigaciones con participantes humanos durante Covid-19.

La guía traslada los principios fundamentales de la bioética a la investigación en Psicología en el actual contexto sanitario y se articula en torno al cumplimiento del respeto a la autonomía, la privacidad y dignidad de los individuos y comunidades, la integridad científica, la responsabilidad social y la maximización del beneficio y la minimización del daño.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Ivan Samkov Fecha descarga: 30/10/2020
  • Respeto a la autonomía y dignidad de las personas

La pandemia implica un aumento considerable del estrés, con la consiguiente sobrecarga y presión, sobre todo, para determinados grupos que deben hacer frente a la incertidumbre ante la enfermedad junto con las complicaciones laborales y de salud que conlleve. A este respecto, los investigadores en Psicología deben ser sensibles al aumento del riesgo y vulnerabilidad de la sociedad en su conjunto y de determinados grupos de la población, evitando imponer más presión para la participación en la investigación.

Los cambios en la implementación de investigaciones que supongan el pasar de modalidad de evaluación cara a cara a modalidad online deben informarse a los participantes y contar con su consentimiento, de forma que se les brinde la oportunidad de rechazar este tipo de evaluación online si así lo desean.

  • Integridad científica

La investigación debe diseñarse, revisarse y realizarse de manera que garantice su calidad, integridad y contribución al desarrollo del conocimiento científico. Esto implica que cualquier modificación que se realice en la investigación a consecuencia de la adaptación al nuevo contexto sanitario debe ser informado a los participantes e ir acompañado de la actualización de la metodología que se requiera. Asimismo, se deben realizar protocolos sobre los posibles riesgos que se puedan dar a lo largo de la investigación, de forma que se detallen de antemano las pautas de actuación para prevenir su impacto, por ejemplo, asegurar medidas la protección de datos en los cambios de la evaluación de modalidad presencial a online. Según señala la BPS, cualquier cambio debe pasar de nuevo por la aprobación del Comité de Ética de la Universidad que corresponda. Por otro lado, aquellas investigaciones que no están centradas en la investigación sobre el impacto del COVID-19, pero que se están llevando a cabo en estos momentos, deben considerar que este contexto inusual puede limitar la generalización de sus resultados.

  • Responsabilidad social

Tal y como se señala en la guía, “durante la pandemia, como en cualquier otro momento, los resultados no solo deben respaldar y reflejar el respeto por la dignidad y la integridad de las personas (tanto individual como colectivamente), sino también contribuir al "bien común". Por tanto, según señala la BPS, dado el compromiso social de la Psicología, la situación actual de pandemia exige que sólo se lleven a cabo investigaciones con participantes con COVID-19 que tengan un alto valor social, describiendo los beneficios que se pueden obtener a corto, medio y largo plazo.

  • Maximización del beneficio y minimización del daño

Los psicólogos deben considerar toda la investigación desde el punto de vista de los participantes de la investigación y de cualquier otra persona, grupo o comunidad que pueda verse potencialmente afectado por la investigación, con el objetivo de evitar riesgos potenciales para el bienestar psicológico, la salud mental, los valores personales, la invasión de la privacidad o la dignidad. Como norma, la participación en la investigación no debe suponer que las personas se expongan a mayores riesgos o a riesgos adicionales a los que están expuestas en su forma de vida habitual.

Respecto a la investigación aplicada, llevada a cabo en contextos reales (como instituciones educativas, hospitales, residencias, etc.), se debe considerar la carga que la investigación puede suponer para las personas implicadas (profesores, personal médico, etc.).

En el contexto de la pandemia, que requiere el respeto del distanciamiento social y otras medidas de protección, estas consideraciones deben tenerse en cuenta a la hora de realizar la investigación, asegurando la protección máxima de los participantes. Esto significa que no se debe realizar ninguna investigación cara a cara a menos que la universidad haya asegurado que está permitido hacerlo y que se cumplan los requisitos para minimizar los riesgos y las medidas establecidas por el Gobierno en materia de seguridad.

De esta manera, enmarcada en el contexto de estos cuatro principios éticos primarios destacados por el Código de Ética en Investigación Humana, la guía describe las implicaciones para la investigación en Psicología y tiene como objetivo ayudar a los investigadores a reconocer los problemas de la práctica ética durante estas circunstancias únicas.

Se puede acceder a la guía en el siguiente enlace:

Ethics best practice guidance on conducting research with human participants during Covid-19

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