Las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) con frecuencia causan angustia en las personas afectadas y sus cuidadores, tanto por su impacto directo como por el estigma y la discriminación. Para algunas personas, la angustia puede provocar problemas mentales, neurológicos y sociales más graves; la angustia puede incluso llevar al consumo de sustancias como medio de afrontamiento o pensamientos de autolesión o suicidio. Las formas efectivas de apoyar a las personas afectadas y sus cuidadores y abordar el estigma y la discriminación de la comunidad deben considerarse adecuadamente en el sector de la salud, así como en los sistemas informales de atención.

Así lo afirma la OMS, en un informe cuyo objetivo es llamar la atención sobre las necesidades de salud mental de las personas afectadas por las enfermedades tropicales desatendidas y pedir el uso de intervenciones psicológicas y sociales, farmacológicas y educativas para abordar esas necesidades. La aspiración más amplia es crear conciencia sobre la doble carga de las condiciones de salud mental y las ETD y abogar por un enfoque más centrado en la persona.

Foto: Ben Mack Fuente: pexels Fecha descarga: 23/06/2020

El documento también destaca la importancia de la acción colaborativa y un enfoque integrado por parte de los formuladores de políticas, financiadores, administradores de programas y proveedores de servicios de salud para fortalecer el perfil y la inversión en salud mental en la programación de las ETD.

El informe está dirigido a los responsables de la formulación de políticas y a los directores de programas nacionales, las organizaciones no gubernamentales que trabajan con enfermedades tropicales desatendidas, las agencias que financian el trabajo sobre las ETD y la salud mental, los proveedores de servicios de salud, el sector académico, la comunidad científica, la sociedad en general y personas con estas condiciones y sus cuidadores/as.

Tal y como señala la OMS, las ETD son enfermedades transmisibles y no transmisibles, a menudo transmitidas por vectores, que ocurren en 150 países tropicales y subtropicales. Estas enfermedades afectan a más de mil millones de personas en todo el mundo y cuestan a las economías en desarrollo miles de millones de dólares cada año. Las poblaciones que viven en la pobreza, sin acceso adecuado al agua, el saneamiento y los servicios de salud y las que están en estrecho contacto con vectores infecciosos, animales domésticos y ganado son las más afectadas.

Por su parte, los problemas de salud mental (es decir, trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias, riesgo de suicidio y discapacidades psicológicas y sociales, cognitivas e intelectuales asociadas) contribuyen sustancialmente a la carga mundial de enfermedad. Actualmente, se estima que 1.100 millones de personas se ven afectadas en todo el mundo y la carga aumenta continuamente. La salud mental y los problemas relacionados existen en un continuo que va desde el bienestar mental hasta la angustia leve y temporal y las afecciones crónicas, progresivas y severamente discapacitantes.

Las enfermedades tropicales desatendidas son los principales impulsores de la mala salud mental en las personas afectadas, sus familias y sus cuidadores/as. Debido al dolor crónico, la incomodidad, el funcionamiento reducido y el estigma, las personas que presentan estas enfermedades tienen un alto riesgo de padecer problemas de salud mental y, a menudo, citan la salud mental como una prioridad. En este sentido, el documento aborda los problemas de salud mental más comunes en personas con enfermedades tropicales desatendidas: angustia psicológica, aislamiento social, depresión, ansiedad, uso nocivo de alcohol y otras sustancias psicoactivas e ideación suicida. Por ejemplo, en personas con filariasis linfática, se estima que la depresión casi duplica la carga total de enfermedad (medida en años de vida ajustados por discapacidad), de 2,78 a 5,09 millones. Asimismo, muchas personas con lepra experimentan ansiedad, depresión, angustia psicológica, aislamiento e ideas suicidas. La leishmaniosis cutánea, la oncocercosis y el envenenamiento por mordedura de serpiente suelen estar vinculados a la ansiedad, la depresión y el malestar psicológico.

A continuación, resumimos las conclusiones principales del informe:

  • Hay fuertes vínculos entre las enfermedades tropicales desatendidas y las condiciones de salud mental que, con frecuencia, conducen a una comorbilidad crónica, que agrega una discapacidad adicional, a menudo no reconocida. Se encuentran tasas más altas de depresión, ansiedad, autolesiones o pensamientos suicidas entre las personas con enfermedades tropicales crónicas que en la población general, y son incluso más elevadas que las que presentan las personas con otras afecciones crónicas. Los cuidadores de personas con ETDs corren también un mayor riesgo de padecer problemas de salud mental.

  • Las personas con enfermedades tropicales desatendidas a menudo se enfrentan al estigma, la discriminación y la exclusión social, particularmente, cuando muestran una desfiguración física significativa, debido a creencias públicas negativas sobre algunas ETD. Como resultado, es menos probable que las personas con este tipo de enfermedades busquen ayuda, accedan al tratamiento o se adhieran a él. De nuevo, este ciclo afecta negativamente su discapacidad y recuperación, así como el trabajo general para eliminar y erradicar las enfermedades tropicales.

  • El impacto económico de las EDT y las condiciones de salud mental es grande. Incluye costes directos como la atención médica y costes indirectos como la pérdida de ingresos y la reducción de la productividad. Los costes económicos directos e indirectos globales de los trastornos mentales se estiman en 2,5 billones de dólares y se espera que superen los 6 billones de dólares en 2030. La pérdida económica mundial prevista en la producción por causa de trastornos mentales para 2030 es de 16,3 billones de dólares. El coste global de las enfermedades tropicales desatendidas también es muy elevado; el impacto de ambas condiciones en la productividad de las personas, los hogares y los países es sustancial, como el trabajo no remunerado de las cuidadoras, a menudo mujeres, que asumen la carga principal del cuidado y la atención.

  • Los servicios de salud mental son rentables: una mayor cobertura de un tratamiento de salud mental eficaz mejoraría significativamente la salud de la población. Esto se puede lograr a un coste muy razonable y se ha demostrado que es rentable.

    Los retornos globales esperados de la inversión en la ampliación del tratamiento eficaz para los trastornos mentales comunes, como la depresión y la ansiedad, son amplios. Se ha estimado que el tratamiento ampliado puede conducir a 43 millones de años adicionales de vida sana, un valor actual neto económico de 310 mil millones de dólares y varios cientos de miles de millones de dólares en ganancias de productividad. La relación beneficio:coste resultante sería de 3,3 a 5,7: 1, incluidos los beneficios para la salud.

  • Las intervenciones fundamentadas en el principio básico del contacto interpersonal son el método basado en la evidencia más fuerte para reducir el estigma y la discriminación, y, por lo tanto, para promover los derechos humanos de personas con problemas de salud mental.

  • La integración de las intervenciones de salud mental en la atención primaria es rentable y se recomienda para los países de ingresos bajos a medianos. La implementación de profesionales de la salud mental, así como la inclusión de la psicoeducación familiar (apoyo psicológico y social) es rentable y ahorra costes.

  • Los servicios comunitarios de salud mental, como el apoyo psicológico y social, también son rentables y pueden contribuir a una mayor igualdad de acceso a la atención y mejores resultados sociales y de salud. La atención comunitaria puede ahorrar costes de tratamiento y no es intrínsecamente más costosa que la atención en instituciones.

  • El tratamiento psicológico -como la terapia cognitivo-conductual, la terapia interpersonal o la resolución de problemas, las entrevistas motivacionales y el manejo de contingencias-, se puede brindar en centros de atención primaria, de atención especializada o en la comunidad cuando se dispone de los recursos adecuados para la capacitación y la supervisión.

El documento finaliza con una serie de recomendaciones clave, entre ellas las siguientes:

  • La salud mental y el bienestar psicológico y social deben reconocerse como importantes en el trabajo de las enfermedades tropicales desatendidas en vista de los altos niveles de comorbilidad y el impacto en el bienestar individual y comunitario.

  • La salud mental debe incluirse en los servicios integrales, centrados en la persona y en la cobertura universal de salud. Es esencial invertir en salud mental y bienestar psicológico y social en la planificación de programas para personas con enfermedades tropicales desatendidas.

  • Hay pautas prácticas disponibles para intervenciones eficaces basadas en la evidencia, que podrían incorporarse en el trabajo sobre las ETD.

  • Los programas de salud mental y los servicios especializados deben trabajar con los programas de enfermedades tropicales desatendidas y apoyarlos en la capacitación, supervisión y derivación de personas con problemas de salud mental graves o urgentes.

  • Un enfoque colaborativo e intersectorial para la atención integrada es el más efectivo para tratar las ETD y la salud mental.

Se puede acceder al informe desde la página Web de la OMS o bien directamente a través del siguiente enlace: 

Mental health of people with neglected tropical diseases

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