La COVID-19 ha planteado un desafío sin precedentes para la comunidad científica internacional. Junto con los problemas que ha enfrentado la mayoría de la población (confinamiento, trabajo a distancia, aislamiento y síntomas de ansiedad), muchos investigadores han sentido una presión adicional para comprender, abordar y mitigar el virus.

Sin embargo, hay información limitada sobre el impacto que la COVID-19 ha tenido en los investigadores, su trabajo y las implicaciones para la ciencia. Por este motivo, y con el fin de conocer la respuesta académica internacional y los efectos de la pandemia en la comunidad científica, la Revista Frontiers in Public Health llevó a cabo, entre los meses de mayo y junio, una amplia y exhaustiva encuesta en la que participaron más de 25.000 miembros de la comunidad científica, de diversos países y distintas áreas de investigación, principalmente del campo de la Psicología, la Biología y la Medicina. 

Foto: Pixabay Fuente: pexels Fecha descarga: 16/06/2021

Entre las principales conclusiones del estudio, destacan las siguientes:

  • A pesar cierre masivo en el ámbito laboral, en el momento de la encuesta, el trabajo diario de los investigadores y las investigadoras no se había visto afectado significativamente por la COVID-19, y muchos pudieron continuar su labor profesional en todo momento.

    Tres cuartas partes de los encuestados y las encuestadas afirman estar escribiendo artículos para su publicación, una tarea que se puede realizar más fácilmente de forma remota. Para los autores del estudio, el hecho de que desde el principio pudieran continuar con sus actividades desde casa, incluida la redacción de artículos y la enseñanza online, ayuda a explicar por qué el nivel informado de adaptación y continuidad durante la pandemia es tan elevado.

    A este respecto, hay diferencias entre países en relación con el apoyo recibido: investigadores/as de Suecia (74%) y Nueva Zelanda (75%) consideran que su organización está suficientemente preparada para el trabajo a distancia, en comparación con Brasil (36%). En España, el 50% afirma contar con el apoyo de su organización para desempeñar su labor a distancia.

  • Con respecto a la consideración del asesoramiento científico por parte de los responsables de la formulación de políticas, se observan diferencias significativas entre los diferentes países. Los investigadores de Nueva Zelanda (77%), Grecia (76%), China (71%) y Argentina (70%) tienen un elevado grado de satisfacción y la mayoría está de acuerdo en que sus responsables políticos han tenido en cuenta el asesoramiento científico. En el momento de la encuesta, Nueva Zelanda había mitigado la propagación de COVID-19 particularmente bien.

    Por el contrario, hay un menor porcentaje de investigadores de EE. UU. (18%), Chile (22%), Brasil (23%) y el Reino Unido (24%) que se muestren de acuerdo en que los responsables políticos hayan escuchado los consejos científicos. En España, concretamente, solo el 33% de los y las investigadores/as opinan que los responsables políticos han tenido en cuenta el asesoramiento científico.

    En este punto, los autores del estudio recuerdan que estos resultados reflejan las percepciones de los encuestados y las respuestas pueden haber estado influenciadas por muchos factores políticos y sociales.

  • Los/as encuestados/as piden a los responsables de la formulación de políticas más inversión en investigación básica, mejores formas en las que la ciencia puede asesorar sobre políticas y toma de decisiones y más inversión para la investigación aplicada. En palabras de los autores de este estudio, esta llamada a la investigación básica es clave en esta encuesta realizada durante una emergencia sanitaria internacional.

  • La pandemia ha animado a muchos/as investigadores/as a reconsiderar el modo en que comparten su trabajo. La ciencia abierta con una rápida difusión de información se considera aquí un aspecto fundamental. Como resultado de la pandemia, el 44% tiene más probabilidades de publicar en una revista de acceso abierto. Se observan aquí diferencias culturales: los investigadores de países predominantemente de habla no inglesa los que tienen más probabilidades de publicar en acceso abierto, incluyendo los países de América del Sur, India y China.

    Asimismo, más de la mitad de los estudiantes de doctorado (54%) manifiesta que es más probable que publiquen en revistas de acceso abierto como consecuencia de la COVID-19. En este punto, los autores del estudio consideran que los resultados pueden verse afectados por el sesgo hacia el acceso abierto dentro de la comunidad de Frontiers.

  • La mayoría de los/as investigadores/a desea contribuir a los grupos de trabajo, principalmente con la investigación del virus en sí o mediante el intercambio de conocimientos interdisciplinarios. A este respecto, consideran que la participación continua de los científicos en los grupos de toma de decisiones y políticas ayudará a mitigar las amenazas sociopolíticas.

  • Los encuestados y las encuestadas no hablan tanto sobre el peligro de la enfermedad de la COVID-19 en sí como de su preocupación por las consecuencias más amplias derivadas de la pandemia para las vidas de las personas y la sociedad en general. Algunos de ellos señalan la relevancia de asesorar sobre políticas y brindar apoyo para la salud mental.

  • La Psicología Clínica y otros campos de la salud mental se mencionan como necesarios para investigar los efectos en los niños confinados en hogares donde hay negligencia, abuso o violencia doméstica.

  • Muchos de los encuestados y las encuestadas expresan su preocupación no sólo ante pandemias futuras, sino también por el cambio climático, y algunos establecen paralelismos entre la acción inmediata tomada para mitigar la COVID-19 y el tipo de acción necesaria para abordar las amenazas ambientales.

El estudio concluye poniendo de relieve la importancia de que las instituciones académicas hagan un esfuerzo conjunto para implementar políticas de respuesta, y subrayando que las acciones tomadas por las instituciones deben ser científicamente sólidas, al tiempo que se garantiza que los/as investigadores/as y estudiantes se sientan seguros/as tanto física como psicológicamente en su entorno laboral.

Se puede acceder al estudio a través de la página de Frontiers, o bien directamente a través del siguiente enlace:

The academic response to COVID-19 

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