Felipe Hurtado Murillo (1), Marcelino Gómez Balaguer (2) y Francisco Donat Colomer (1 y 3)

(1) Centro de Salud Sexual y Reproductiva del Centro de Salud "Fuente San Luis" de Valencia, (2) Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia y (3) Universidad de Valencia

El Transexualismo es la forma más extrema de la disforia de género, manifestando, la persona que lo padece, un sentimiento constante y una convicción persistente de pertenecer al sexo opuesto; hecho que le crea un permanente conflicto de identidad de género, siendo éste el aspecto cardinal del fenómeno. Consecuencia de lo anterior, la persona transexual siente un deseo intenso de vivir y de ser aceptada como un miembro del género opuesto al sexo biológico; y por lo general expresan el deseo de modificar su cuerpo, mediante métodos hormonales y/o quirúrgicos, para hacerlo lo más congruente posible con el género sentido y deseado.

En la actualidad, hay un debate abierto sobre si el transexualismo debería ser considerado un trastorno mental y si debería, por consiguiente, estar incluido en los manuales al uso de los trastornos mentales: manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, texto revisado (DSM-IV-TR) (APA, 2002) y la clasificación internacional de enfermedades (CIE, 10) (OMS, 1992).

 

El diagnóstico se realiza mediante criterios establecidos por la comunidad científica y que están establecidos tanto en el DSM-IV-TR (APA, 2002) como en la CIE-10 (OMS, 1992). Desde hace varias décadas, la experiencia contrastada de muchos investigadores de reconocido prestigio internacional, señala la ineficacia de los tratamientos intentados desde diferentes especialidades, para reconciliar a la persona transexual con el sexo biológico de pertenencia. En concreto, la psicoterapia se ha mostrado ineficaz para intentar ajustar la mente al cuerpo.

En cambio, el tratamiento de reasignación de género o ajustar el cuerpo a la mente, bien con hormonoterapia bien con cirugía o con ambas, si que ha demostrado que es el mejor camino para normalizar sus vidas. Al mismo tiempo, se reconoce la importancia de aplicar, previamente al tratamiento hormonal y/o quirúrgico irreversible, un tratamiento psicoterapéutico, no con la intención de curar el trastorno de identidad sexual, sino de ayudar a la persona a sentirse mejor dentro de su nueva identidad de género y a enfrentarse de forma eficaz a otros problemas no relacionados con el género.

Asimismo, es de aceptación generalizada el apoyo psicoterapéutico después de la transformación para ayudar a afrontar las dificultades emocionales, sociales y sexuales derivadas de su nueva apariencia. Ahora bien, para realizar un óptimo tratamiento se precisa de la intervención de un equipo multidisciplinar que agrupe a diferentes especialistas y coordine las actuaciones si se quiere tener éxito en el tratamiento.

El protocolo del proceso transexualizador que tiene más aceptación general entre los distintos equipos de tratamiento está basado en los estándares asistenciales propuestos desde la década de los años 80 por la Asociación Internacional Harry Benjamin de Trastornos de la Identidad de Género (HBIGDA, 1998, 2001), que recomienda la terapia triádica (psicológica, hormonal y quirúrgica), marcando criterios específicos de elegibilidad y otros adicionales de obligado cumplimiento tanto para la terapia hormonal como quirúrgica.

En los últimos años, el número de casos de transexualismo parece incrementarse. Este aumento de prevalencia parece deberse a una mejora en los tratamientos disponibles y a la mayor aceptación sociocultural del trastorno, lo que conlleva a que el número de personas que solicitan terapia sea mayor.

Las dificultades que encuentran para ser tratados por el sistema sanitario público y el sufrimiento que les produce el sentimiento de disforia de género, les lleva, en determinados casos, a padecer problemas psicológicos diversos. En cambio, las personas transexuales que tienen la posibilidad de realizar el cambio de sexo muestran un nivel relativamente bajo de síntomas o de trastornos psicopatológicos, tanto antes como después de los tratamientos irreversibles. Datos que no apoyan las conclusiones aportada por algunos autores sobre que el transexualismo por si mismo está asociado con severos trastornos de la personalidad.

Tomando como punto de partida los datos publicados, hemos realizado un estudio sobre una muestra de 26 sujetos, 13 hombres y 13 mujeres, seleccionados mediante muestreo consecutivo y que solicitaban iniciar el proceso de reasignación sexual.

La pretensión del estudio ha sido clarificar diferentes aspectos relativos a la salud mental, reflejando las características más relevantes y la distribución por sexos, puesto que se hace necesario un análisis sobre si existe una psicopatología consustancial al propio trastorno de identidad de género o, si más bien, se trata de una reacción emocional a las circunstancias sociales adversas, a la falta de un abordaje sanitario multidisciplinar y la exclusión de la cartera de servicios del sistema nacional de salud.

Los resultados han revelado una baja frecuencia de patología mental asociada y perfiles normales de personalidad, pero con niveles altos de estrés como consecuencia tanto del proceso de decisión y tiempo de espera para poder iniciar el tratamiento, como por la búsqueda de recursos al estar excluidos los tratamientos hormonales y quirúrgicos de las prestaciones sanitarias públicas. Además, no hemos encontrados apenas diferencias entre sexos biológicos en la expresión de los trastornos asociados.

Una versión completa de este trabajo puede encontrarse en la Revista de Psicopatología y Psicología Clínica: Hurtado, F., Gómez, M. y Donat, F. (2007). Transexualismo y salud mental. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, Vol. 12(1), 43-57.

Sobre los autores:

Felipe Hurtado Murillo es Doctor en Psicología y Especialista en Psicología Clínica. Desarrolla su trabajo como experto en Sexología en el Centro de Salud Sexual y Reproductiva del Centro de Salud "Fuente San Luis" de Valencia, dependiente de la Consellería de Sanidad de la Generalitat Valenciana. Es además profesor asociado de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia.

Marcelino Gómez Balaguer es Doctor en Medicina y Especialista en Endocrinología. Desarrolla su trabajo en el Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia, dependiente de la Consellería de Sanidad de la Generalitat Valenciana.

Francisco Donat Colomer es Doctor en Medicina y Especialista en Ginecología y Obstetricia. Desarrolla su trabajo como Catedrático en el Departamento de Enfermería de la Universidad de Valencia y como Ginecólogo en el Centro de Salud Sexual y Reproductiva del Centro de Salud "Fuente San Luis" de Valencia, dependiente de la Consellería de Sanidad de la Generalitat Valenciana.

 

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