Más de uno de cada 10 jóvenes de entre 16 y 25 años ha perdido su trabajo, y poco menos de seis de cada 10 han visto reducirse sus ganancias desde que comenzó la pandemia del coronavirus.

Así lo afirma un nuevo informe publicado por la London School of Economics (LSE) y el Consejo de Investigación Económica y social (ESRC-Economic and Social Research Council), a través del cual se recogen los resultados preliminares de la encuesta de movilidad social, realizada por la LSE y la Universidad de Exeter a una muestra de 10.010 personas de entre 16 y 65 años, en el marco del proyecto británico Generación Covid y movilidad social: evidencia y política, que evalúa el impacto de la pandemia en la educación y las desigualdades económicas y ofrece una evaluación de las consecuencias a largo plazo de la movilidad social.

El documento analiza también los resultados económicos y educativos pertenecientes a abril de 2020, recogidos en los datos del estudio longitudinal de hogares de Reino Unido Understanding Society (Entendiendo la sociedad).

Autor: Ivan Samkov Fuente: pexels Fecha descarga: 20/11/2020

Tal y como señala la LSE, antes de la pandemia, las generaciones más jóvenes ya enfrentaban una movilidad social en declive y una disminución del salario real, registrándose más desigualdades educativas. En este sentido, el informe presenta nuevos hallazgos sobre las desigualdades en el ámbito laboral y educativo que han surgido desde el inicio de la pandemia, ofreciendo más evidencia de que los y las jóvenes están sufriendo pérdidas sustanciales y sostenidas, no solo en su empleo, sino también en su educación:

  • La generación COVID ha experimentado peores resultados en el mercado laboral en términos de pérdida de empleo, no trabajar y pérdida de ingresos durante y después del confinamiento. Aquellos y aquellas jóvenes de 16 a 25 años tienen más del doble de probabilidades que los empleados mayores de haber perdido su empleo, con más de uno de cada diez perdiendo su trabajo y poco menos de seis de cada diez viendo como merman sus ganancias. Las pérdidas del mercado laboral son más pronunciadas para las mujeres, los trabajadores autónomos y aquellos/as pertenecientes a familias en situación de pobreza.

  • Los/as estudiantes universitarios/as de los entornos de ingresos más bajos perdieron el 52% de sus horas normales de enseñanza como resultado del confinamiento, mientras que aquellos/as pertenecientes a entornos de ingresos más altos sufrieron una pérdida menor del 40%, lo que revela una fuerte desigualdad en la educación superior. Las estudiantes son mucho más propensas que los hombres a informar de que la pandemia ha afectado negativamente a su bienestar.

  • Durante el confinamiento, casi las tres cuartas partes (74%) del alumnado de escuelas privadas se beneficiaron de días escolares completos (entendido como cuatro o más materias -online o a distancia- o cinco o más horas de formación), aproximadamente el doble de la proporción de alumnos de escuelas públicas (38%). Una cuarta parte de los alumnos no tuvo formación ni tutorías durante el confinamiento. En general, poco menos de cuatro de cada diez alumnos se beneficiaron de la escolarización completa durante el cierre total de las escuelas; a principios de octubre de 2020, seis de cada diez alumnos se han beneficiado de la escolarización completa.

  • El 9% de las familias informaron haber pagado por tutoría privada durante el confinamiento. Los padres en el cuartil más elevado de ingresos tenían más de cuatro veces más probabilidades de pagar por tutoría privada durante el cierre de los centros que aquellos en el cuartil más bajo de ingresos (15,7% en comparación con 3,8%).

Se puede acceder al informe desde la página Web de la LSE o bien directamente a través del siguiente enlace:

Generation COVID: Emerging work and education inequalities

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