Más de 90.000 niños y niñas han sido asesinados o mutilados en zonas de conflicto en los últimos 10 años. Este es uno de los datos que Save the Children ha dado a conocer a través del Informe Asesinados y mutilados: una generación de violaciones contra niños en conflicto (Killed and Maimed: A Generation Of Violations Against Children In Conflict).

En promedio, la cifra diaria de niños muertos o heridos es de 25 niños (el equivalente a un aula en un centro escolar), siendo las formas más frecuentes de lesión los ataques aéreos, los bombardeos, las minas terrestres y otras armas explosivas utilizadas en zonas civiles.

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cottonbro Fecha descarga: 23/11/2020

Tal y como se señala en el documento, el impacto de las armas explosivas en los niños es muy complejo en la medida en que roban a las familias sus posibilidades de desarrollo y su capacidad para acceder a servicios vitales y, a menudo, alteran profundamente la dirección de la vida del niño.

El informe, que es el cuarto de una serie titulada Alto a la guerra contra los niños, destaca seis violaciones graves cometidas contra niños en zonas de conflicto durante los últimos 10 años: asesinato y mutilación, reclutamiento de niños soldados, violencia sexual, ataques contra escuelas y hospitales, secuestro y negación de acceso a la ayuda humanitaria.

Durante la última década, el informe señala que se han producido más de 200.000 violaciones de este tipo, siendo el peor, el año 2019, en el que se cometieron 26.233 violaciones graves. No obstante, las cifras reales pueden ser aún mayores puesto que determinadas violaciones, como el abuso sexual, no son denunciadas y permanecen invisibilizadas. En ese año, el número de niños que viven en zonas en conflicto registró un aumento, alcanzando los 426 millones, así como el número de niños reclutados por las fuerzas armadas (que pasó de los 639 en 2018 a 7.845 en 2019). Por si no fuera suficiente, se estima que más de tres millones de niños y niñas viven en zonas donde la violencia lleva casi 20 años causando estragos y sin embargo, en el año 2019 a las organizaciones humanitarias se les negó en 4.500 ocasiones el acceso para ayudar a los niños y niñas en estas zonas, seis veces más que en 2018.

Para Inger Ashing, directora ejecutiva de Save the Children, resulta imperativo que los gobiernos dejen de vender armas a las partes en conflicto puesto que los principales perjudicados acaban siendo los niños. Ni siquiera la pandemia de COVID-19 ha conseguido detener los conflictos, ha alertado con preocupación. “Desde que la ONU solicitó el alto fuego global en julio, 177 niños han sido asesinados o mutilados en Yemen, decenas han muerto o han resultado gravemente heridos en Afganistán, la violencia en la República Democrática del Congo se ha disparado y los niños en Myanmar siguen siendo víctimas frecuentes”, ha añadido.

Según ha señalado la directora ejecutiva de Save the Children: “Nunca en la historia de la humanidad hemos sido más conscientes de las violaciones de los derechos del niño: se verifican los atentados con bombas, se documenta el reclutamiento y vemos a niños muriéndose de hambre en la televisión mientras se les niega la ayuda. Tenemos los medios para evitar que los niños sufran daños, pero seguimos viendo violaciones increíbles, año tras año. Es como si el mundo hubiera dejado de preocuparse".

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Killed and Maimed: A Generation Of Violations Against Children In Conflict

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