El estilo de vida europeo es inclusivo. La integración y la inclusión son clave para las personas que vienen a Europa, para las comunidades locales y para el bienestar a largo plazo de nuestras sociedades y la estabilidad de nuestras economías. Si queremos ayudar a nuestras sociedades y economías a prosperar, debemos apoyar a todos los que forman parte de la sociedad, siendo la integración un derecho y un deber de todos.

Así lo afirma la Comisión Europea en su nuevo Plan de Acción sobre Integración e Inclusión para el período 2021-2027, a través del cual se fomenta la inclusión de todas las personas, reconociendo la importante contribución de los y las migrantes a la UE y haciendo frente a las barreras que pueden obstaculizar la participación e inclusión de las personas de origen migrante -tanto recién llegados como ciudadanos-, en la sociedad europea.

Autor: Andrea Piacquadio Fuente: pexels Fecha descarga: 26/11/2020

Tal y como señala la Comisión en su texto, el fomento de la cohesión social y la construcción de sociedades inclusivas para todos implica empoderar a quienes enfrentan desventajas, garantizando, a su vez, que nuestras comunidades estén unidas y cohesionadas. Supone dar a todos y todas las mismas oportunidades para disfrutar de sus derechos y participar en la vida social y comunitaria, independientemente de los antecedentes y de acuerdo con el pilar europeo de derechos sociales. También significa respetar los valores europeos comunes consagrados en los Tratados de la UE y en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, incluida la democracia, el estado de derecho, las libertades de expresión y religión, así como los derechos a la igualdad y no discriminación. Estos valores fundamentales son una parte esencial para vivir y participar en la sociedad europea, sin que nadie quede atrás y todos puedan ejercer de manera efectiva sus derechos y tener acceso a oportunidades y seguridad.

El desafío de la integración y la inclusión es particularmente relevante para los migrantes, no solo para los recién llegados, sino también para los ciudadanos de la Unión Europea de origen migrante. Según los datos, actualmente, unos 34 millones de habitantes de la UE nacieron fuera (un 8 % de su población) y el 10 % de los jóvenes (15-34 años) nacidos en la UE tiene al menos un progenitor nacido en el extranjero. Más de una cuarta parte de los y las migrantes tienen un nivel educativo alto. Ofrecen recursos, ambición y motivación, pero a menudo no son capaces de poner en práctica sus habilidades. Se estima que, aproximadamente el 40% están sobrecalificados para el trabajo que desempeñan.

En palabras de la Comisión Europea, para que la integración y la inclusión tengan éxito debe ser un proceso bidireccional en el que se ofrezca ayuda a los y las inmigrantes y a los ciudadanos y ciudadanas de la UE de origen inmigrante para que se integren y, a su vez, hagan un esfuerzo activo para integrarse. El proceso de integración involucra a la sociedad de acogida, que debe generar oportunidades para la plena participación económica, social, cultural y política de los y las inmigrantes. Debe ser una adaptación a su vez, por parte de los migrantes, quienes tienen derechos y responsabilidades en relación con su nuevo país de residencia.

A lo largo de sus páginas, el Plan de Acción establece medidas para intensificar la acción y reunir a los actores de todos los niveles en un esfuerzo común para lograr la integración y la inclusión y, en última instancia, construir sociedades más cohesivas e inclusivas para todos. Si bien se basa en los logros del Plan de Acción de 2016, el nuevo Plan propone medidas nuevas y más amplias mediante las cuales la UE y los Estados miembros pueden aportar el mayor valor añadido y tener un mayor impacto. Estas acciones a seguir complementan las incluidas en las recientes estrategias de igualdad:

  • Fomento del acceso a los servicios sanitarios, incluida la atención sanitaria mental, para las personas de origen migrante. Además de la financiación específica de la UE, el Plan de Acción persigue garantizar que las personas estén informadas sobre sus derechos y reconoce los retos específicos a los que se enfrentan las mujeres, sobre todo durante el embarazo y después de este.

Tal y como manifiesta la Comisión, el acceso insuficiente a los servicios de salud puede ser un obstáculo importante para la integración y la inclusión, que afecta prácticamente a todos los ámbitos de la vida, incluidos el empleo y la educación. Los migrantes se enfrentan a barreras específicas y persistentes para acceder a los servicios de salud, incluidos obstáculos administrativos, temores vinculados a la incertidumbre sobre la duración de su estadía, discriminación, falta de información y de familiaridad con el sistema de salud y obstáculos lingüísticos e interculturales. Las mujeres migrantes, concretamente, enfrentan desafíos adicionales, ya que tienden a tener un menor dominio del idioma del país de acogida, redes sociales más débiles y mayores responsabilidades en el cuidado de los niños y la familia.

La actual pandemia de COVID-19 ha arrojado luz sobre desigualdades profundamente arraigadas en el acceso a los servicios de salud. También ha demostrado que estas desigualdades pueden plantear riesgos para la sociedad en general. Es más probable que los migrantes desempeñen trabajos que requieren un contacto cercano con otros, lo que los expone a ellos y a sus familias a un mayor riesgo de contraer COVID-19, así como otras enfermedades infecciosas.

La salud mental es fundamental para la integración. Si bien los migrantes, especialmente los refugiados, pueden correr un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental debido al trauma experimentado en su país de origen, las dificultades encontradas durante su viaje migratorio o las experiencias posteriores a la llegada (como el aislamiento social o la discriminación), a menudo enfrentan obstáculos en acceder a los servicios de salud mental.

  • Educación y formación inclusivas desde la primera infancia a la educación superior, dando prioridad al reconocimiento de cualificaciones y al aprendizaje de idiomas, con apoyo de los fondos de la UE.

  • Mejora de las oportunidades de empleo y reconocimiento de cualificaciones para valorar plenamente la contribución de las comunidades migrantes, y, particularmente, de las mujeres, y velar por que reciban apoyo para que aprovechen todo su potencial.

La Comisión colaborará con los interlocutores económicos y sociales y con los empleadores para fomentar la integración en el mercado laboral, apoyar el emprendimiento y hacer que sea más fácil para los empleadores reconocer y valorar las cualificaciones.

  • Acceso a una vivienda adecuada y asequible, financiado con cargo al Fondo Europeo de Desarrollo Regional, el Fondo Social Europeo Plus, el Fondo de Asilo, Migración e Integración e InvestEU, así como a plataformas de financiación para intercambiar experiencias a escala local y regional en materia de lucha contra la segregación y la discriminación en el mercado de la vivienda.

Se puede acceder al Plan de Acción a través del siguiente enlace:

Communication From The Commission To The European Parliament, The Council, The European Economic And Social Committee And The Committee Of The Regions. Action plan on Integration and Inclusion 2021-2027

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