En nuestro país, diferentes hospitales vienen realizando proyectos de incorporación de los psicólogos clínicos a los distintos servicios y unidades asistenciales. Estas experiencias incipientes, destinadas a aliviar el estrés y el sufrimiento psicológico de pacientes, familiares y profesionales, se enmarcan en un movimiento internacional de humanización de la calidad asistencial. Así, por ejemplo, meses atrás Infocop dio a conocer el Proyecto de Intervención Psicológica en las UCI durante la crisis del COVID-19, por parte de Proyecto HU-CI, que se puso en marcha en algunos hospitales de diferentes comunidades autónomas con gran éxito de acogida (más información aquí).

En Castilla-La Mancha, fruto de la política y del compromiso adquirido por la Junta de comunidades de la región, del gobierno, de la Junta del COP de Castilla-La Mancha, de los servicios de salud mental y de la apertura de las direcciones médicas hospitalarias, se han ido realizando otras iniciativas relacionadas con la inclusión de la figura del psicólogo clínico en diversas unidades. Tal es el caso de la incorporación de psicólogos en las unidades de Reanimación y Cuidados Críticos de adultos (REA), encargadas del cuidado intensivo del paciente crítico postquirúrgico, politraumatizado y de trasplante de órganos. A este respecto, los psicólogos residentes de la especialidad de Psicología Clínica del servicio de salud mental se han incorporado al equipo de la REA a través de un proyecto que desde hace un año se viene desarrollando dentro del programa de atención continuada para del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete (Gerencia de Atención Integrada), destinado a mitigar el impacto psicológico en pacientes, familiares y profesionales en estos entornos.

Dada la trascendencia de estos proyectos para la incorporación de los psicólogos clínicos más allá de los servicios especializados de salud mental, desde Infocop hemos querido conocer cuál ha sido la experiencia de los médicos y del personal de Enfermería que han estado trabajando en estrecha colaboración con los profesionales de la Psicología durante estos meses, en las REA del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete.

De esta manera, en primer lugar, José María Jiménez Vizuete, jefe de la Unidad de Reanimación (UCI Anestesia), María Dolores Pardo Ibáñez, supervisora de la Unidad de Reanimación (UCI Anestesia) y Mari Luz Guerrero Rodríguez, supervisora de la Unidad de Reanimación del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, nos ofrecen su valiosa e interesante opinión sobre la demanda de atención psicológica y la aportación de la figura del psicólogo clínico en estos contextos.

Mari Luz Guerrero Rodríguez, José María Jiménez Vizuete y María Dolores Pardo Ibáñez 

ENTREVISTA

¿Qué razones han impulsado la incorporación de un psicólogo clínico residente en la unidad de Reanimación y Cuidados Críticos de adultos (REA)? 

“Desde hace unos años estamos trabajando en la prevención del síndrome post-UCI, que afecta tanto a pacientes como a familiares. En este síndrome las alteraciones psicológicas y psiquiátricas con una parte fundamental del mismo. Por ello pensamos que la incorporación del psicólogo clínico a la Unidad serviría para la prevención de dicho síndrome tanto en los familiares como luego en el paciente. Además, hemos visto que con la pandemia se han puesto de manifiesto las necesidades psicológicas de los profesionales, por lo cual el apoyo psicológico es también fundamental”.

“Pues llevamos años trabajando en mejoras de humanización en la unidad, y una de ellas era aportar la incorporación de nuevos profesionales para lograr la atención integral del paciente: fisioterapeutas, trabajadores sociales y psicólogos/as en nuestro equipo multidisciplinar diario”.

“Los psicólogos se encargarían de las gestiones emocionales de la persona, ya sea paciente, familiar o profesional”.

¿Qué necesidades de apoyo emocional presenta este tipo de unidades y quiénes son los principales destinarios?

“Pacientes: Para el paciente, un ingreso en una UCI puede suponer un cambio importante en su vida, en su cotidianidad o rutina diaria, en su seguridad… Las UCI son unidades de cuidados a pacientes en situaciones graves, que ven limitadas sus capacidades y aumentadas sus necesidades, todo esto genera estrés, desorientación, agitación, depresión, insomnio, ira… Además de prevenir el síndrome de post-UCI que puede desencadenarse una vez dado de alta de la UCI”.

“Familiares: Son los principales sufridores, ya que tienen que superar situaciones de gran impacto emocional, al principio, sobre todo. Momentos como la muerte inesperada de un familiar, la despedida en una situación de acompañamiento al final de la vida, convertirse en los principales cuidadores del paciente, la falta o pérdida de ingresos para los cuidados necesarios del paciente con grandes limitaciones, pueden desarrollar estrés, depresión, agotamiento, insomnio…”

“Profesionales: En nuestra unidad se trabaja bajo situaciones que generan carga emocional y estrés a los profesionales (desgaste profesional o burnout). Es necesario el desarrollo de competencias emocionales y habilidades psicosociales para un mejor trabajo. Integrar la salud laboral con la emocional hará un mejor resultado en el trabajo del profesional y trato en el paciente y familia”.

“Además, en esta situación de pandemia, todas estas necesidades se han visto agudizadas. Estamos más sensibles todos, más cansados, los familiares y pacientes no pueden verse con la frecuencia con la que se hacía antes de la pandemia y el psicólogo clínico ha venido bien, sobre todo, para esas familias que están viviendo esta situación con mucha angustia e incertidumbre”.

¿Qué ventajas ha supuesto este cambio y cuáles son los primeros resultados obtenidos de este programa?

“Los principales beneficiarios han sido los familiares de los pacientes, el apoyo psicológico les ha dado consuelo para poder encajar los momentos difíciles y les ha ayudado a superar de una forma más adecuada las situaciones de duelo. Además, a los pacientes, sobre todo, les ayuda a superar determinadas alteraciones psicológicas que pueden limitar su vida diaria”.

A su modo de ver, y tras un año desde el inicio de este programa, ¿cuál es el balance de la experiencia? ¿Qué beneficios ha supuesto la incorporación de psicólogos clínicos en estos equipos? ¿Qué ha podido aportar esta figura profesional al trabajo que se venía realizando tradicionalmente?

 

Fuente: www.pexels.com Artista:
Louis Bauer Fecha descarga: 03/12/2020

“El balance es muy positivo. Los principales beneficios han sido poder dar cobertura a una serie de problemas que afectan a familias y pacientes y que con un adecuado tratamiento puede ayudar a prevenir el síndrome post-UCI”.

“Respecto al trabajo tradicional ha supuesto un importante salto asistencial, ya que antes nos centrábamos en la parte “física”, dejando un poco de lado la parte “psicológica” y en base a los conocimientos actuales del síndrome post-UCI, el tratamiento psicológico tanto del paciente como de sus familias es básico. Ojalá lo hubiésemos hecho antes”.

“También creo que a los compañeros de psicología les está aportando trabajar en un área que les está aportando en su formación y experiencia profesional de manera positiva. Son ellos los que dentro de poco nos van a informar sobre resultados obtenidos al respecto".

“Positivo, ahora contamos con un profesional que se encarga de una necesidad demandada por pacientes y familias principalmente, además de poder llegar a los profesionales. Todo ello es aportar, sumar, mejorar…”.

* La Redacción de Infocop agradece a los profesionales entrevistados su dedicación, colaboración y tiempo para la realización de la entrevista, así como a Cristina Torres, periodista del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, su ayuda como enlace para la realización de las entrevistas.

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