Entre otros aspectos, los sistemas sanitarios deben fortalecer los servicios de atención primaria y de salud mental si quieren estar preparados para futuras pandemias. Así, lo recoge un extenso informe elaborado por el Panel de Expertos sobre formas efectivas de invertir en salud, que lleva por título “La organización de atención social y sanitaria resiliente tras la pandemia de COVID-19” (The organisation of resilient health and social care following the COVID-19 pandemic).

Tal y como detallan los expertos en el documento, la pandemia de COVID-19 ha planteado una nueva reflexión sobre la resiliencia o resistencia de los sistemas de salud en todo el mundo. Por este motivo, con la idea de adelantarse a futuras amenazas, más allá de la actual crisis sanitaria, este grupo de expertos plantea un nuevo marco de trabajo para la gestión de la atención sanitaria y social después de la pandemia de COVID-19.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Anna Shvets Fecha descarga: 06/12/2020

En el detallado informe se analiza el impacto que ha tenido la presente situación en los sistemas sanitarios identificando puntos débiles y aspectos clave a reforzar para crear sistemas sanitarios y sociales capaces de dar respuestas efectivas a crisis futuras, de forma que se optimice la gestión de las inversiones en salud, por parte de los gobiernos.

El informe, por tanto, identifica los componentes básicos de los sistemas de salud y de asistencia social, explora los elementos y condiciones para la construcción de sistemas más resilientes, aborda la prestación de atención sanitaria a los grupos de pacientes más vulnerables y estrategias para asegurar la continuidad de la atención en situaciones bajo presión y establece un enfoque para desarrollar y aplicar "pruebas de resistencia" a los sistemas de salud de los Estados Miembros.

Las recomendaciones se centran en varias líneas de acción clave, entre ellas:

  • El aumento de la capacitación y resiliencia de la fuerza de trabajo.
  • La revisión de los procedimientos y protocolos en investigación y desarrollo (especialmente para medicamentos.
  • La identificación de los falsos rumores y la reducción de la desinformación entre la población innovadores).
  • El aumento de la colaboración interprofesional e intersectorial entre los profesionales de la salud comunitarios y el sector de cuidadores informales por ejemplo, integrando las tecnologías de la información y la comunicación en todos los niveles de la salud pública.
  • El fortalecimiento de los servicios de atención primaria y de salud mental.
  • El aumento de la atención de la salud pública en el abordaje del sufrimiento psicológico.
  • La creación de métodos que permitan a los Estados Miembros recopilar y compartir datos sanitarios.
  • El desarrollo de estrategias de formación online, para la mejora de la atención sanitaria y social de los profesionales de la primera línea de atención en relación con la prestación de cuidados a los grupos vulnerables.
  • La inversión de la Comisión Europea en el desarrollo y la aplicación de un programa amplio de pruebas de resistencia de los sistemas de salud, mediante metodologías de recolección de datos cualitativos y cuantitativos para generar resultados significativos y útiles para la transformación de los sistemas de salud, y de la creación de las correspondientes comunidades de aprendizaje dentro y entre los Estados Miembros, con el fin de compartir las lecciones aprendidas en este periodo de gestión de la COVID-19.

Se puede acceder al informe aquí.

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