Durante la última década diferentes ciudades europeas han experimentado una creciente demanda de atención psicológica y psiquiátrica por parte de usuarios que presentan problemas derivados de la práctica de chemsex, un tipo particular de consumo recreativo de drogas en contextos sexuales vinculado a la cultura sexual LGTBQ+ (y especialmente, a la cultura sexual gay).

Con el fin de contar con materiales específicos que contribuyan a mejorar la formación, la evaluación y el manejo de los problemas de salud mental de los usuarios y las usuarias de chemsex, la Fundación para la Cooperación y Salud Internacional del Sistema Nacional de Salud de España ha publicado un documento técnico dirigido fundamentalmente a profesionales de la salud mental, a través del cual se ofrece material de apoyo para la formación.

Tal y como señalan sus autores, su principal objetivo es facilitar el conocimiento y la comprensión de este fenómeno de consumo de drogas en contextos sexuales, así como mejorar la detección, evaluación y abordaje de patologías psiquiátricas relacionadas con el chemsex, en el contexto de los servicios de urgencias, unidades de hospitalización breve, centros de salud mental ambulatorio, centros de atención a las adicciones, etc.

Foto: Wendy Wei Fuente: pexels Fecha descarga: 11/06/2021

El documento recoge diversos ejemplos de buenas prácticas, recomendaciones para mejorar las competencias culturales LGTBQ+, casos prácticos y referencias para ampliar conocimientos sobre el tema.

De acuerdo con el manual, tanto en Europa como en España, el policonsumo es una práctica frecuente en el ámbito del chemsex, un fenómeno principalmente urbano donde se observan grandes diferencias en relación con el tipo de drogas consumidas. Concretamente en España, entre las sustancias más utilizadas para practicar chemsex destacan: GHB/GBL (gammahidroxibutirato/gamma-butirolactona), mefedrona (y otras catinonas), cocaína, poppers, metanfetamina, ketamina, speed, éxtasis/MDMA y fármacos para favorecer la erección.

Los motivos principales para el uso de drogas en hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (GBHSH) son la búsqueda de placer, la sensación de pertenencia a una comunidad, el uso de drogas como estrategia de afrontamiento para lidiar con el malestar o con problemas diarios, la búsqueda de desinhibición conductual, la sensación de aumento de energía y la relajación muscular, la intensificación de las sensaciones y del deseo de placer en las relaciones sexuales, mayor confianza y resistencia física durante las relaciones, el aumento de confianza en sí mismo y de la conciencia de las propias emociones y de los otros, etc.

Si bien estas prácticas no siempre derivan en problemas, el mantenimiento o incremento de su intensidad, o la presencia de patología mental previa, puede elevar los riesgos de que aparezcan problemas de salud asociados, o constituir la base para el desarrollo de diferentes trastornos mentales (por ejemplo, trastornos por consumo de sustancias, adicciones sin sustancia o trastornos mentales inducidos).

Según señala el documento, los principales problemas de salud mental asociados al chemsex son: ansiedad, depresión, episodios psicóticos, conducta suicida y trastornos por consumo de sustancias, así como el trauma complejo y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) como vivencia transversal biográfica que, en muchos casos, se solapa con el resto de la psicopatología.

Teniendo en cuenta que la falta de conocimientos sobre este fenómeno puede dificultar que se ofrezca la atención adecuada a los usuarios y las usuarias, el informe pone de relieve la trascendencia de que los profesionales incorporen a su formación determinadas competencias culturales, tomando conciencia e incorporando conocimientos y habilidades para desarrollar su labor de forma eficaz. La adquisición de competencias -como referencias, habilidades para respetar creencias, conductas, argot, normas sociales y otras características culturales del colectivo LGTBQ+-, puede ayudar a reducir algunas situaciones de desigualdad en el acceso al sistema de salud, que pueden sufrir quienes pertenecen a colectivos vulnerables, como las personas migrantes o las personas LGTBQ+.

Los autores del manual afirman que el abordaje de este fenómeno complejo “requiere la participación de varios tipos de servicios y equipos, que deberán coordinarse entre sí para ofrecer un tratamiento integrado e interdisciplinar”, siendo el abordaje psicoterapéutico clave en el tratamiento de un usuario de chemsex que presenta problemas derivados de éste.

Aunque en la actualidad no se dispone de evidencia científica suficiente para recomendar intervenciones psicológicas específicas, hay una serie de modelos de terapias que se suelen usar en el área de las adicciones y que pueden servir como base de tratamiento e intervención con usuarios de chemsex, entre ellos, los siguientes:

  • La terapia de prevención de recaídas que busca ayudar a la persona para iniciar cambios y mantenerlos, mediante la detección de procesos comportamentales y cognitivos que preceden el consumo de sustancias. El trabajo con la persona que practica chemsex se basa en la identificación de distorsiones cognitivas o elementos facilitadores del consumo, por ej., el uso de aplicaciones de contactos basadas en geolocalización.

  • Aproximación al refuerzo comunitario: ofrecer al usuario refuerzos positivos en su entorno favoreciendo así la abstinencia. El documento pone de relieve la importancia de detectar antecedentes del consumo (uso de aplicaciones o espacios de ocio nocturno donde se distribuyen sustancias psicoactivas o se practica chemsex), así como de brindar herramientas para el desarrollo laboral y crear una red de apoyo psicológico y social, entre otras medidas.

  • Entrenamiento en habilidades interpersonales: se forma a los/as usuarios/as en habilidades sociales, estilos comunicativos y afrontamientos para fomentar el autocontrol y evitar la práctica de chemsex.

  • Terapias grupales: su objetivo es establecer un espacio seguro donde realizar intervenciones que permitan trabajar la regulación emocional, las habilidades interpersonales o aspectos como la homofobia interiorizada, el estigma relacionado con algunas prácticas sexuales o la serofobia.

Se puede acceder al documento completo a través del siguiente enlace:

Curto J, Dolengevich H, Soriano R, Belza M.J. Documento técnico: abordaje de la salud mental del usuario con prácticas de chemsex. Madrid: MSD; 2020. 

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