“Es preciso recordar que las personas que se encuentran en la fase final de su vida, en su proceso de morir, presentan cuatro tipos de necesidades que precisan ser atendidas por quienes les cuidamos: las necesidades físicas o biológicas, las necesidades emocionales o psicológicas, las necesidades sociales o familiares y las necesidades espirituales o trascendentales. Estas cuatro necesidades deben ser satisfechas para conseguir morir bien, para morir en paz y con dignidad”. Así lo explica la guía Cuidar a las personas en el proceso de morir, publicada por la Fundación San Juan de Dios, con el objetivo de proporcionar pautas y recomendaciones sobre los cuidados que pueden prestar a una persona que se encuentra en el final de su vida.

La guía, especialmente dirigida a los familiares y cuidadores, aborda cuestiones asociadas a la humanización de la asistencia a través de la visión del enfermo como una persona con necesidades, el acompañamiento en el proceso de morir, la importancia del contacto físico, la escucha , cómo responder a sus preguntas sobre la muerte, la empatía, los cuidados paliativos o las necesidades del enfermo y de la familia durante el proceso.

Asimismo, la guía incluye un decálogo para cuidar bien al final de la vida, que se recoge a continuación:

1. Tratar al enfermo como un ser humano hasta el momento de su muerte. Y que no solo se le contemple como una estructura biológica, sino que además se tenga en cuenta su dimensión emocional, social y espiritual.

2. Que se le permita al enfermo expresar sus propios sentimientos y emociones sobre su forma de enfocar la muerte.

3. Que se le permita al enfermo participar en las decisiones que incumban a sus cuidados.

4. Que no se le deje morir solo, abandonado por sus seres queridos ni por los profesionales.

5. Que se responda a sus preguntas con sinceridad, que no se le engañe.

6. Que se le respete su individualidad y no se le juzgue por sus decisiones, aunque sean contrarias a las de quienes le atiendan.

7. Que le cuiden personas solícitas, sensibles y entendidas, intentando comprender sus necesidades y que, además, sean capaces de obtener satisfacción del hecho de ayudarle a afrontar la muerte.

8. Que quien le cuide al final de la vida lo haga como le gustaría que le cuidaran a él cuando llegue su momento.

9. Que no le precipiten deliberadamente su muerte, pero que tampoco prolonguen innecesariamente su agonía, sino que le ayuden a no sufrir mientras llegue su muerte.

10. Y que se atienda a sus seres queridos después de su muerte, para aliviar su pena.

Se puede descargar la guía en el siguiente enlace:

Cuidar a las personas en el proceso de morir

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