Carmen Viejo 1, Beatriz Leva, 1 Jorge Paredes 2 y Rosario Ortega-Ruiz1

1Universidad de Córdoba

2Universidad CEU Cardenal Herrera

La adolescencia es una etapa de cambios profundos a distintos niveles, pero lo que se refiere al mundo social de los y las adolescentes tiene una especial relevancia. Las primeras relaciones erótico-sentimentales asumen un papel relevante en esta etapa, cuando los chicos y chicas se encuentran en pleno proceso de maduración y construcción de su identidad social.

El proceso de cortejo y de acercamiento sentimental supone una complejización del mundo social adolescente que se amplía desde el núcleo familiar a las primeras parejas pasando por las pandillas y amigos íntimos. Este proceso requiere que los chicos y chicas sean capaces de transferir las competencias ya adquiridas para afrontar relaciones interpersonales a un nuevo contexto relacional, el de las relaciones sentimentales; este contexto, si bien tiene elementos comunes con el contexto de los iguales, exige, además, la gestión de nuevas emociones y la satisfacción de necesidades como la búsqueda de apoyo e intimidad.

Autor: Katerina Holmes Fuente: 
pexels Fecha descarga: 11/01/2021

Supone, por tanto, un paso más en la complejidad de las relaciones interpersonales que puede derivar para los y las adolescentes en conflictos dentro de sus relaciones, e incluso en la reproducción de dinámicas de riesgo aprendidas anteriormente o en el uso de patrones agresivos más o menos presentes y normalizados en la sociedad.

En este sentido, los patrones comportamentales anteriormente adquiridos tienen una gran importancia en el proceso de cortejo y acercamiento sentimental. Comportamientos de riesgo tales como patrones violentos podrían actuar de factores de riesgo para su reproducción en el contexto de la pareja adolescente. Distintos autores han señalado la relación que existe entre comportamientos de bullying previos y comportamientos violentos durante el proceso de cortejo adolescente, interpretándola como distintas formas de manifestación de un patrón de conducta violento (Zych et al., 2019). Los modelos explicativos de este fenómeno se refieren a la interiorización de un patrón de conducta agresivo que, utilizado como forma eficaz de interacción en las relaciones interpersonales, se transfiere a otros contextos de relación social; es decir, el uso de patrones de comportamientos agresivos entre iguales, en la medida en que significa un aumento de estatus y el reconocimiento social de quien lo ejerce, puede llegar a interiorizarse como forma válida de relación y utilizarse, posteriormente, en otros tipos de relaciones como son las relaciones sentimentales.

Particular interés tiene lo referido a la violencia psicológica por un doble motivo: 1) porque, debido a los comportamientos de los que se nutre (amenazas, chantajes, menosprecios, etc.) es más difícil de identificar que otras formas de violencia, pasando en muchas ocasiones desapercibida; y 2) porque los estudios han señalado que es el tipo de violencia que tiene una implicación más alta en el contexto de las parejas, superando en algunos casos el 50% de implicación (Jennings et al., 2017). En esta línea, es preciso considerar que los estudios han subrayado que el tipo de violencia ejercida se relaciona con el tipo de violencia al que se ha estado expuesto anteriormente, de forma que la exposición a violencia indirecta podría incidir en el aumento de la probabilidad de que este tipo de violencia se produzca posteriormente o en otros contextos (Woodin & O’Leary, 2010).

Con el objetivo de analizar esta posible relación entre los comportamientos de bullying indirecto y violencia psicológica en el contexto de las primeras relaciones sentimentales, se diseñó un estudio en el que participaron 3144 escolares con edades comprendidas entre los 10 y 14 años (desde 5º de Educación Primaria hasta 2º de Educación Secundaria Obligatoria), entendiendo que es en estas edades cuando comienzan a surgir las primeras relaciones sentimentales y cuando podría ocurrir esta transferencia de comportamientos violentos entre los contextos de iguales y el de la pareja.

Los resultados de este trabajo permiten obtener algunas conclusiones interesantes. De acuerdo a lo que numerosos estudios venían apuntando, encontramos tasas de implicación más altas en las formas indirectas de bullying que en las directas, siendo a la vez, que este tipo de violencia es el que presenta una mayor dificultad de identificación. Así mismo, a lo largo de los años preadolescentes y adolescentes, uno de cada diez participantes reconoce haber hecho uso de comportamientos violentos de carácter psicológico durante el cortejo y, más de dos de cada diez participantes manifestaba haber sido víctima de este mismo tipo de violencia. Esto parece significar que la mitad de los chicos y chicas utilizan conductas agresivas negativas en el inicio y desarrollo de sus relaciones sentimentales, tales como insultos, amenazas, chantajes, episodios de celos, etc. Así mismo, los resultados han mostrado que la implicación en fenómenos en bullying está significativamente correlacionada con la presencia de comportamientos violentos, igualmente de carácter psicológico, en los procesos de cortejo juvenil incipiente o temprano.

No se han encontrado diferencias en relación con el sexo en la implicación de violencia psicológica en esta fase incipiente de cortejo juvenil, aunque sí se han detectado tasas de prevalencia mayores entre los jóvenes de Secundaria respecto a los de Primaria. Algunas investigaciones recientes han señalado la responsabilidad de la variable psicoeducativa para explicar estas altas prevalencias de violencia; de acuerdo con estos trabajos, el inicio del cortejo incluiría, en estas edades, una serie de pautas comportamentales rudas, con tintes de juego erótico poco hábil, o de aspecto agresivo que sería aceptado por ambas partes de la pareja, construyendo una dinámica social próxima a la violencia, que podría ir desapareciendo en la medida en que se desarrollen mejores competencias para la relación sentimental (Davila et al., 2009).

El artículo completo puede encontrarse en Psicothema:

Viejo, C., Leva, B., Paredes, J., y Ortega-Ruiz, R.(2020). Bullying and Psychological Dating
Violence: The Relation Between two Aggressive Peer-Behaviours. Psicothema, 32 (4), 533-540. 

Referencias:

Davila, J., Steinberg, S. J., Miller, M. R., Stroud, C. B., Starr, L. R., & Yoneda, A. (2009). Assessing romantic competence in adolescence: The Romantic Competence Interview. Journal of Adolescence, 32(1), 55–75.

Jennings, W. G., Okeem, C., Piquero, A. R., Sellers, C. S., Theobald, D., & Farrington, D. P. (2017). Dating and intimate partner violence among young persons ages 15-30: Evidence from a systematic review. Aggression and violent behavior, 33, 107-125.

Woodin, E. M., & O’Leary, K. D. (2010). A brief motivational intervention for physically aggressive dating couples. Prevention Science, 11(4), 371-383.

Zych, I., Viejo, C., Vila, E., & Farrington, D. P. (2019). School Bullying and dating-violence in adolescents: A systematic review and meta-analysis. Trauma, Violence, & Abuse, 1-16.

Dra. Carmen Viejo Almanzor es Profesora Titular en el Dpto. de Psicología de la Universidad de Córdoba y miembro del Laboratorio de Estudios para la Convivencia y Prevención de la Violencia (LAECOVI- www.uco.es/laecovi). Sus líneas de investigación versan sobre las relaciones sentimentales adolescentes y sus riesgos y sus beneficios, habiendo participado en diferentes proyectos de investigación nacionales e internacionales y publicado distintos artículos en revistas de impacto científico sobre estas temáticas.

Dña Beatriz Leva Tamajón es maestra de Educación Primaria, con las especialidades de Lenguas Extranjeras en inglés y francés. Con un Máster en Psicología Aplicada a la Educación y Bienestar Social, es colaboradora del LAECOVI y estudiante de doctorado en la Universidad de Córdoba.

Dr. Jorge Paredes Giménez es maestro de Educación Infantil y Primaria, con las especialidades de Educación Física y Pedagogía Terapéutica. Con un Máster en Gestión y Dirección de Centros y Doctorado en convivencia escolar por la Universidad Cardenal Herrera CEU, de Valencia, es miembro del LAECOVI. Ha sido secretario, jefe de estudios y en la actualidad director del CEIP Rosa Serrano, un centro con diferentes premios educativos a nivel nacionala.

Dra. Rosario Ortega-Ruiz es Profesora Emérita del Dpto. de Psicología en la Universidad de Córdoba e Investigadora Principal del LAECOVI. Tiene una larga trayectoria de investigación en relaciones interpersonales, juego infantil y construcción del conocimiento social, violencia escolar y bullying, cyberbullying y cortejo juvenil y sus riesgos, trabajando en proyectos internacionales, nacionales y regionales. Ha publicado más de cien artículos científicos y libros y capítulos de libro sobre estos temas y dirigido más de veinte tesis doctorales sobre los mismos.

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