La pandemia por la COVID-19 ha afectado de manera desproporcionada a quienes ya se encuentran en situaciones vulnerables, incluidas las personas con discapacidades psicológicas y sociales. El derecho a la salud y el acceso a la atención médica es un derecho humano básico; sin embargo, la COVID-19 ha puesto al descubierto las desigualdades existentes.

Así lo afirmó la Organización Mental Health Europe (MHE) –que agrupa a más de 3.000 ONGs y asociaciones de salud mental en toda Europa-, en un comunicado emitido en el marco del Día Mundial de la Salud, celebrado el pasado mes de abril con la finalidad de centrar la atención en cuestiones importantes de salud pública que afectan a la comunidad internacional.

Como bien indica el lema en este año 2021, el Día Mundial de la Salud se ha centrado en la urgente necesidad de construir un mundo más justo y saludable, poniendo de relieve las desigualdades en al acceso a los servicios de salud para algunas poblaciones, aún más evidentes con la pandemia de la COVID-19.

Foto: Pixabay Fuente: pexels Fecha descarga: 01/07/2021

Tal y como señala MHE, las desigualdades en la salud mental son un problema sistémico y deben abordarse urgentemente, siendo fundamental una mejor promoción, prevención y servicios de salud mental. Al mismo tiempo, la organización insta a la UE y a los estados miembros a reconocer y abordar los defectos fundamentales que impiden que Europa logre un sistema de salud equitativo: uno en el que los grupos vulnerables, incluyendo aquellos que tienen discapacidades psicológicas y sociales, puedan acceder a una atención adaptada a sus necesidades. Estos desafíos persistentes deben abordarse más que nunca mientras la pandemia "sigue dejando huellas en cada uno de nosotros".

Según manifiesta en su comunicado, las minorías étnicas, las mujeres y las niñas, las personas con discapacidad, las personas LGBTI, las personas indocumentadas y aquellas con realidades socioeconómicas difíciles, son solo algunos ejemplos de grupos que tienen más probabilidades de soportar una carga desigual de morbilidad y mortalidad. En este sentido, advierte de que la discriminación se apoya y se mantiene a nivel estructural, desde la falta de información hasta los estándares inaccesibles de apoyo en salud mental, impidiendo así que los grupos vulnerables reciban una atención adecuada.

Concretamente, la pandemia ha evidenciado las disparidades existentes en el acceso a la atención de la salud mental: las personas con discapacidades psicológicas y sociales suelen tener dificultades para acceder a los servicios de apoyo adecuados, agravados aún más por la pandemia. En palabras de MHE, la falta de confianza dentro de las comunidades hacia la atención de salud mental se atribuye a problemas más amplios para acceder al apoyo, incluidas las malas experiencias de los pacientes, el estigma social en torno a la salud mental, los factores financieros, las barreras del idioma y la preocupación de estar sujetos/a a un tratamiento coercitivo. Todo disminuye aún más la probabilidad de que los grupos vulnerables busquen ayuda o sean remitidos a estos servicios. De igual modo, al retrasarse la intervención temprana, pueden incrementarse y agravarse problemas de salud mental que con una detección e intervención precoces son prevenibles.

Teniendo en cuenta la importancia de aplicar un enfoque interseccional para construir un sistema de salud más igualitario y equitativo, así como un mundo más justo y saludable, la organización insta a las autoridades europeas, nacionales y locales a:

  • Garantizar que todas las personas puedan acceder a información y servicios de salud de calidad, cuando y donde los necesiten.

  • Avanzar hacia una atención de la salud mental equitativa y que respete los Derechos Humanos. Esto incluye lograr un cambio europeo hacia un enfoque psicológico y social de la salud mental en lugar de biomédico.

  • Invertir en actividades para aumentar la alfabetización en salud mental, incluso para todos los funcionarios públicos.

  • Resolver la mala gestión de la pandemia reduciendo la brecha de confianza entre las personas, las comunidades y los servicios de salud mental.

  • Adoptar con urgencia estrategias integrales a largo plazo para mitigar las consecuencias sanitarias y socioeconómicas de la crisis actual en las personas con discapacidad psicológica y social.

Se puede acceder a las recomendaciones a través del siguiente enlace:

World Health Day 2021: Inequalities in mental health is a systemic issue and should be addressed at its core

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