“La Educación y la Formación en materia de Movilidad y Seguridad Vial, tienen que jugar un papel determinante para ayudar a conseguir los objetivos de este decenio 2021-2030.”

Con esta afirmación se presenta un acuerdo impulsado por la Fundación para la Seguridad Vial (FESVIAL), la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (AESLEME) y Fundación Mapfre con el propósito de poner en valor la importancia de la formación vial de las personas que conducen la diversidad de vehículos, así como la calidad de la misma, en aras de ayudar a conseguir los retos y desafíos del nuevo decenio de Acción de Seguridad Vial 2021-2030, entre ellos, el de reducir a la mitad el número de personas que fallecen o resultan heridas graves por un siniestro vial.

Conseguir personas seguras en su conducción y movilidad, prosociales en sus conductas viales y responsables con la sostenibilidad y la eficiencia global, son los objetivos principales que se plantean en el manifiesto por una formación vial de calidad lanzado por las tres entidades, que ha sido respaldado por el Consejo General de la Psicología junto con más de 20 organizaciones relacionadas con la seguridad y la formación vial.

Fuente: Seguridad Vial 2021-2030

De acuerdo con lo expuesto en el manifiesto, la formación vial y la educación deben:

  1. Estar presentes a lo largo del ciclo vital de las personas en todos sus ámbitos y en todos sus modos de movilidad, ya que las necesidades de movilidad y los riesgos viales varían a lo largo de la vida del ser humano.

  2. Dejar atrás los modelos formativos basados exclusivamente en el conocimiento de la norma y trabajar más en aquellos que explican el porqué de las normas, los riesgos viales o la percepción y la toma de decisiones seguras. Diferentes investigaciones científicas afirman que en la siniestralidad vial intervienen más las actitudes, la propia percepción del riesgo que tiene el individuo sobre la conducción y los valores sociales como tolerancia, respeto, solidaridad, que el desconocimiento de las normas, y todo ello a su vez, muy ligado a los aspectos psicológicos de la persona.

  3. Apoyarse en contenidos de concienciación y sensibilización vial como comportamientos prosociales, sostenibles y eficientes, actitudes viales seguras, saludables y positivas, dimensiones determinantes de la movilidad futura en las vías públicas.

  4. Incluir, después de las pruebas de control de conocimiento y previos a la formación práctica, unos módulos (contenidos) específicos de concienciación y sensibilización vial, obligatorios y presenciales, para los aspirantes a la obtención de los distintos permisos de conducir. El carácter presencial de este tipo de módulos está recomendado por diferentes estudios e investigaciones, como el Study on driver training, testing and medical fitness (2017), desarrollado para implementar la Directiva 2006/126/CU y se aplica en aproximadamente el 80% de los países de Europa. Es la estrategia más eficaz para trabajar de manera sensibilizadora y actitudinal las habilidades superiores, la percepción o la detección de riesgos en la conducción.

Toda la información relativa a esta importante iniciativa se encuentra disponible a través del siguiente enlace:

Seguridad Vial 2021-2030

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