Con motivo de la publicación de los últimos resultados ofrecidos por el Ministerio de Salud y Consumo en materia de donación de órganos, Infocop Online ha querido entrevistar para sus lectores a Rafael Matesanz, Director de la Organización Nacional de Trasplante (ONT). Fruto de su dilatada experiencia en el campo del trasplante y la donación, en 1999 fue galardonado con el Premio Rey Jaime I, en su modalidad de Medicina Clínica, por su liderazgo en la creación de la ONT y por su labor en este ámbito sanitario.

 

Rafael Matesanz                      

En esta entrevista, Matesanz nos ofrece los datos más relevantes en lo que a trasplante y donación de órganos se refiere y nos da su opinión sobre el papel de los psicólogos y psicólogas dentro del sistema de donación de órganos.

ENTREVISTA

Recientemente, el MSC hacía públicos los últimos datos en materia de donación de órganos, en la que, gracias al trabajo desarrollado por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), España vuelve a encabezar la lista de donantes a nivel mundial, para el año 2007. ¿Nos podría comentar cuáles son los datos más destacados? ¿Qué balance haría de este último año en lo que a donaciones se refiere?

Los datos del 2007 son realmente muy positivos, pues hemos conseguido un récord histórico en el número de donaciones, llegando a 1.550 en este último año. Un número que nunca antes se había conseguido en España y que nos hace colocarnos, un año más, en el primer puesto mundial en cuanto a donaciones. Estoy hablando de 34,3 donantes por millón de habitantes (pmp), cuando la media europea se encuentra en torno a 17 y en países como Reino Unido o Alemania no sobrepasa los 12 ó 14 pmp.

Y además, el balance que hacemos es realmente bueno, si tenemos en cuenta otros factores. Este número de donaciones se ha conseguido en un momento en el que la siniestralidad vial en nuestro país ha descendido de manera palpable, con la consiguiente reducción del número de posibles donantes de órganos por accidentes de tráfico. En este contexto, por otra parte, muy positivo, hemos podido no sólo mantener sino aumentar el número de donantes. En estos momentos, el porcentaje de donantes de órganos por accidente de tráfico no representa más del 10% del total de donantes. Por tanto, tenemos que congratularnos de estos buenos resultados.

A pesar de estas buenas noticias, el número de donantes sigue siendo muy reducido, si tenemos en cuenta la cantidad de personas que están en lista de espera para conseguir un órgano. Situación de la que la ONT es muy consciente. En este sentido, ¿qué medidas tienen previstas a medio y largo plazo para aumentar el número de donantes y seguir encabezando así las listas mundiales de donación?

El donante de órgano más habitual es aquella persona que fallece, en una situación muy especial, cuando se produce la muerte cerebral (con la consiguiente destrucción del cerebro, donde radica la vida). Estos pacientes se encuentran, principalmente en las unidades de vigilancia intensiva de los hospitales. Pues bien, se calcula que no más del 2% de las personas que mueren en los hospitales, fallecen por estas circunstancias, por lo que el número de donantes es, de por sí, muy limitado. En este sentido, aunque todo el sistema funcione "a las mil maravillas", es muy difícil que el número de donante se incremente más allá de determinados límites. En España, como decía antes, estamos en 34,3 donantes por millón de habitantes y en 7 de las Comunidades Autónomas, se superan los 40 pmp.

Una vez apuntado esto, el objetivo que nos planteamos en el plan estratégico en los siguientes tres años, es conseguir que las 17 Comunidades Autónomas puedan alcanzar esas cifras de referencia, que son los 40 donantes por millón de habitantes. Si consiguiéramos estas cifras, estaríamos hablando de no menos de 1.000 pacientes más. Aunque, como estoy indicando, esto se conseguiría en el supuesto de que todas las comunidades funcionaran sin ningún problema.

 

¿Cuáles son los puntos en los que se puede mejorar? El primero y fundamental es el de la negativa familiar. En España es imprescindible consultar siempre a la familia en todos los casos de donación de órganos, pues bien, si los familiares no acceden a la donación, estaríamos perdiendo un número importante de donaciones. En este sentido, nos solemos encontrar con diferencias evidentes entre las distintas comunidades en lo que a la tasa de negativas familiares se refiere. Así, por ejemplo, en el País Vasco, Navarra y la Rioja, las negativas familiares suelen ser muy bajas, mientras que en otras comunidades, como Galicia y Murcia, estas tasas son muy altas. Por tanto, nuestro objetivo fundamental es poder trabajar con más ahínco para conseguir un mayor número de donaciones y mucho más en aquellas comunidades donde la tasa es más baja.

Por otra parte, también nos proponemos como objetivo trabajar más con el colectivo de inmigrantes que, en los últimos años, ha aumentado considerablemente. En fechas recientes hemos alcanzado la cifra de 5 millones de habitantes de origen extranjero. En muchos casos, estas personas proceden de países donde la donación como tal no existe, por tanto, no es fácil conseguir que las realicen. Me estoy refiriendo a países y regiones como pueden ser el Norte de África, la zona subsahariana, países de Asia, etc. Países y comunidades, en las que suelen predominar poblaciones islámicas o con otras religiones asiáticas, y en donde, en algunos casos, nos encontramos con algunos problemas porque no suelen contemplar la donación como una posibilidad. Es importante señalar que, si bien es cierto que no se niega la donación de manera rotunda, tampoco se anima mucho a ella, ya que no es un aspecto que no suele estar presentes en estas culturas.

Por tanto, ahora estamos elaborando una campaña dirigida a los diferentes colectivos de inmigrantes, trabajando de manera muy estrecha con los mediadores culturales, con el objeto de poder acercarnos a ellos (a través de su idioma, sus tradiciones, costumbres, religión, etc.). Esto nos parece fundamental si partimos de la idea de que la donación y el trasplante es un sistema universal en el que todo el mundo debe ser donantes, porque también todo el mundo puede necesitar un órgano en algún momento. En este sentido, consideramos que esta población se tiene que ir incorporando a la cultura de la donación y el trasplante.

Otro punto en el que se tiene que incidir más es en el de los donantes vivos, es decir, aquellas personas que pueden donar un riñón o una parte de su hígado, por ejemplo. Efectivamente, este perfil de donantes no es la base del sistema de donación habitual, el cual se basa principalmente en la donación de personas fallecidas, pero como complemento, pretendemos potenciar y desarrollar este tipo de donación. De esta manera, podríamos sacar a muchos más pacientes de la diálisis, por ejemplo. En España, este tipo de donación está muy poco desarrollada porque realmente hemos podido contar con un buen número de donantes fallecidos en los últimos años, pero queremos ahora desarrollarlo.

Como usted está indicando, el principal donante es aquel paciente con muerte cerebral, que fallece en los hospitales. En estos casos, la solicitud de la donación a los familiares por parte de los profesionales sanitarios puede llegar a ser una tarea nada fácil (manejo de las emociones, de la información, etc.). Desde su punto de vista, ¿qué papel pueden jugar los profesionales de la Psicología en el proceso de la donación de órganos?

En mi opinión, los psicólogos están jugando un papel muy relevante en todo el proceso. De hecho, hay algunos hospitales españoles en los que los coordinadores solicitan la ayuda de los psicólogos, por ejemplo, en lo que se refiere a la entrevista familiar, elemento fundamental en el proceso de solicitud de donación.

No obstante, esta participación depende mucho de los centros, ya que los modelos varían mucho de una comunidad a otra y de un hospital a otro. Pero, de manera general, los psicólogos nos han ofrecido un soporte muy importante, sobre todo en los cursos de formación de la entrevista familiar, como estaba comentando.

 

De manera más concreta, uno de los grupos más experimentados de coordinadores es el de Alicante. Estos profesionales, verdaderos expertos en la entrevista familiar, han desarrollado toda una metodología en lo que a solicitud de donación se refiere, que se ha extendido por toda España, por Italia, Latinoamérica, etc. Esta metodología a la que me estoy refiriendo la han elaborado en un 50% con los psicólogos de la Universidad de Alicante. En este sentido, los psicólogos han tenido, y siguen teniendo, un papel decisivo en el proceso. No tanto en la entrevista directa, que casi siempre la suelen hacer los médicos, sino más bien en cómo formar y enseñar a los propios médicos en cuestiones como qué decir o no decir y en qué momentos, cómo hay que afrontar las distintas situaciones, etc. En definitiva, los psicólogos están desempeñando un papel muy importante en la formación de nuestros coordinadores, cosa que vienen realizando desde hace ya mucho tiempo.

Días atrás, Melchor Trejo, Presidente de la Asociación para la Lucha Contra las enfermedades Renales de Badajoz solicitaba al Sistema Extremeño de Salud (SES) la incorporación de psicólogos en los hospitales extremeños para que pudieran encargase de la solicitud de órganos y aumentar así el número de donantes necesarios para cubrir las necesidades de estos pacientes. En este sentido, ¿cuál es el panorama general con respecto a la presencia de psicólogos en los distintos hospitales que cuentan con sistema de donación?

Éste es un tema complicado porque cada hospital cuenta con su propio entorno, su organización particular y una historia determinada. Cada uno ha desarrollado un sistema distinto de coordinación y de ayuda con otros profesionales. La figura del coordinador, al menos en España, suele ser la de un médico que trabaja en la unidad de vigilancia intensiva y que está apoyado, sobre todo en los hospitales grandes, por el equipo de enfermería. En otros casos, el equipo de donación se suele limitar a un médico y una enfermera, lo que pasa es que, a su vez, se suele pedir la colaboración de otros profesionales, según las circunstancias y las necesidades detectadas. En algunos casos, se recurre, por ejemplo, a los mediadores culturales cuando se cuenta con una colonia grande de personas inmigrantes. En otros casos, se solicita el apoyo de algún psicólogo, ya sea propio del hospital o del ámbito universitario, etc. Por tanto, no puedo precisar demasiado esta pregunta porque depende mucho de cada hospital, siendo un panorama muy diverso y las colaboraciones muy variadas. Como decía anteriormente, el caso más visible y evidente de participación de los psicólogos es el de Alicante, con todo el trabajo del desarrollo y formación en técnicas propias de la entrevista familiar.

De manera más general, considero que el sistema de donación y trasplante es uno de los mejores ejemplos de trabajo interprofesional, en el que se integran muchas especialidades. En este contexto, el psicólogo tiene un papel decisivo, tanto en el pre-trasplante como en el pos-trasplante. En este último caso, su papel es evidente porque los problemas psicológicos en las personas que reciben un órgano es importante. También en el pre-trasplante, los aspectos psicológicos son fundamentales y hay que abordarlos: cómo ayudar en esos momentos tan difíciles del trasplante, cómo transmitir la información, cómo manejar los estados emocionales, etc. Me consta que en hospitales de Cataluña, Madrid o Andalucía, los psicólogos están colaborando de distinta manera y a distintos niveles.

Esto nos hace pensar que la figura del psicólogo no está tan institucionalizada como debiera dentro del sistema público de salud y, de manera más concreta, en el sistema de donación de órganos en nuestro país...

 

Hay que tener en cuenta que los equipos de donación de órganos y trasplante son muy reducidos. Para que los lectores de Infocop se puedan hacer una idea, en España, hay 156 hospitales autorizados para la donación de órganos y en cada uno de estos centros hospitalarios, el equipo de donación se reduce prácticamente un médico y una enfermera.

Los profesionales que se dedican a esto son realmente muy pocos, lo que sucede es que, como ya indiqué, luego se solicita la colaboración de otros profesionales. En el caso de los psicólogos, se suele recurrir a aquellos que ya trabajan en el mismo hospital o se pide la colaboración externa a departamentos de Psicología de las universidades.

Contar con psicólogos específicos para estas funciones y a tiempo completo es muy complicado. Hay que tener en cuenta que en la mayoría de los hospitales, se está haciendo entre unas 5 y 10 donantes al año, por lo que no se puede tener un profesional destinado únicamente a este cometido. Quienes suelen tener un mayor número de trasplantes son los hospitales grandes, como al que me estaba refiriendo de Alicante, el cual puede tener como máximo unos 40 donantes.

En definitiva, me atrevería a decir que este trabajo todavía es muy "artesanal" y esto hace que sea muy difícil tener cualquier figura institucionalizada dentro del sistema. Otra cosa bien diferente es contar con esos profesionales como colaboradores, que es lo más habitual. Colabora mucha gente a lo largo de todo el proceso. La situación más frecuente es contar con la colaboración de otros profesionales, incluidos los psicólogos, que ya trabajan en el hospital.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir alguna otra cuestión con respecto al tema que nos ocupa?

Es muy importante la entrevista familiar para conseguir que la familia acceda a la donación de los órganos del ser querido fallecido. Para ejemplificar la importancia de las técnicas de solicitud de los órganos, quiero remitirme a los datos de un estudio realizado hace unos dos años en EEUU. En este trabajo, en el que se compara la supervivencia de los pacientes trasplantados con los no trasplantados, se concluye que con la donación de órganos se le está dando a los receptores nada menos que 56 años de vida adicional. Un dato especialmente relevante si consideramos también que de cada donante se puede realizar entre 3 y 5 donaciones. En la medicina no hay ningún otro ejemplo de acción médica o quirúrgica en la que se pueda proporcionar estos 56 años de vida adicional; años, en muchos casos, ganados a la muerte. De aquí que la entrevista familiar sea algo tan decisivo dentro del proceso de la donación, ya que el conseguir un "sí" o un "no" se puede traducir en que unos pacientes puedan seguir viviendo o no.

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