Santiago Redondo Illescas1 y Vicente Garrido Genovés2

Universidad de Barcelona1 y Universidad de Valencia2

 

En España se inició la aplicación de tratamientos psicológicos con agresores sexuales en prisión en 1996, a partir del denominado Programa de control de la agresión sexual, dirigido tanto a violadores como a abusadores de menores, y cuyo objetivo principal es mejorar las posibilidades de reinserción y de no reincidencia en el delito de los agresores sexuales tratados (Garrido y Beneyto, 1996). Este tratamiento se aplica en formato grupal, a razón de una o dos sesiones terapéuticas semanales, a lo largo de unos dos años.

Sus principales ingredientes o módulos terapéuticos son los siguientes:

  1. Educación sexual sobre el funcionamiento de la sexualidad humana en cuanto una actividad de gratificación, comunicación y respeto recíproco.

  2. Conciencia emocional, cuyo objetivo es la mejora de la competencia de los sujetos para apreciar emociones en sí mismos y en otras personas, tanto positivas (esperanza, satisfacción, amor, alegría, compasión, ternura, etc.) como negativas (ira, envidia, inseguridad, odio, humillación, remordimiento, etc.). El propósito de fondo es el reaprendizaje por los sujetos de la experimentación adecuada de dichas emociones, de manera que su repertorio emocional sea más amplio y equilibrado. Se considera que es imprescindible que sean capaces de "sentir" dichas emociones para poderlas despúes identificar e interpretar correctamente en otras personas.

  3. Empatía con la víctima. En este módulo se trabaja la capacidad del sujeto para ser consciente y solidario con el sufrimiento de otras personas en general y con el de sus víctimas en particular. Para ello se reflexiona acerca de los diversos daños físicos y psicológicos que pueden sufrir las víctimas de agresión sexual, tales como cortes, contusiones, mordeduras, roturas, gran ansiedad, incapacidad para tomar decisiones, sentimientos de pánico, deseo de venganza, pesadillas, culpabilización, disfunciones sexuales, depresión, etc.

  4. Mecanismos de defensa, que atiende al trabajo sobre las justificaciones del delito, a partir de un listado de 107 excusas frecuentemente utilizadas por los agresores sexuales, como por ejemplo las siguientes: "No hubiese ocurrido si el niño no hubiese preguntado cosas sobre sexo", "todo lo que hicimos fue porque a ella le apetecía", "ella me provocó", etc.

  5. Distorsiones cognitivas, que profundiza en el trabajo sobre pensamientos erróneos acerca del uso de la violencia, la conducta sexual, las mujeres, etc. En uno de los ejercicios de confrontación de las distorsiones cognitivas se sigue, por ejemplo, el siguiente esquema de trabajo: 1) se informa al sujeto sobre el funcionamiento habitual de las distorsiones, 2) se le ayuda a identificar su diálogo interno, 3) se clasifican los pensamientos irracionales y antisociales, 4) se desafían dichos pensamientos, y 5) se ayuda al individuo a reemplazarlos por pensamientos e interpretaciones más racionales.

  6. Estilo de vida positivo, que enseña a los sujetos a programar su vida cotidiana de un modo más ordenado (horarios, rutinas diarias, objetivos, etc.), como base general para normalizar su vida prosocial.

  7. Modificación del impulso sexual, módulo opcional integrado por técnicas psicológicas de reducción del impulso sexual ante estímulos inapropiados que impliquen el uso de violencia o de menores. Para ello puede usarse sensibilización encubierta o recondicionamiento masturbatorio.

  8. Prevención de la recaída, en que se entrena en estrategias de anticipación de situaciones de riesgo y posibles recaídas, para resolverlas lo antes posible. Se enseña al individuo a considerar secuencias habituales de recaída, aplicando la siguiente estructura: emoción – fantasía – distorsión cognitiva – plan – desinhibición – agresión sexual. Se trabaja especialmente a partir de los ‘fallos’ más comunes que pueden cometerse y hacer más probable la recaída.

Este es el primer y hasta ahora único estudio realizado en España sobre la eficacia del tratamiento psicológico de los agresores sexuales. Los datos evaluativos disponibles hasta ahora, correspondientes a una muestra de 49 sujetos tratados en las prisiones de Cataluña, muestran que, tras un periodo de seguimiento de cuatro años, reincidieron en delitos de agresión sexual dos individuos del grupo de tratamiento (equivalentes al 4,1% de la muestra).

Además, los reincidentes tratados cometieron delitos de menor gravedad que los protagonizados por los reincidentes no tratados (que fueron 13 sujetos, lo que equivale a un 18,2% del grupo de control). Es decir, de acuerdo con esta primera evaluación española sobre la eficacia del tratamiento de los agresores sexuales, se habría logrado rebajar la tasa de reincidencia en 14 puntos sobre el 18,2% que sería esperable en ausencia de tratamiento. Este resultado de eficacia es muy notable, si se toman en consideración tanto la propia complejidad del comportamiento de agresión sexual como los múltiples factores que puede favorecer la reincidencia delictiva, de los cuales el tratamiento psicológico sólo puede modificar una pequeña parte.

En conclusión, los resultados obtenidos sugieren una razonable potencia terapéutica del tratamiento psicológico aplicado con los agresores sexuales en la prisión de Brians (Barcelona) y actualmente extendido a múltiples prisiones españolas. Sin embargo, estos resultados iniciales sólo constituyen una primera aproximación evaluativa, que deberá ser completada mediante un seguimiento más prolongado de los sujetos en el que evaluar su reincidencia a más largo plazo. Este u otros tratamientos psicológicos con delincuentes se describen con más detalle en una reciente obra de Redondo (2008) que invitamos al lector a consultar.

Este trabajo se basa en el artículo aparecido en la revista Psicothema: Redondo, S., y Garrido, V. (2008). Efficacy of a psychological treatment for sex ofender. Psicothema, 20, 4-9.

Referencias bibliográficas

Garrido, V., y Beneyto, M.J. (1996). El control de la agresión sexual. Un programa de tratamiento para delincuentes sexuales en prisión y en la comunidad. Valencia: Ed. Cristobal Serrano Villalba.

Redondo, S. (2008). Manual para el tratamiento psicológico de los delincuentes. Madrid: Ed. Pirámide.

Sobre los autores

Santiago Redondo

Vicente Garrido

Santiago Redondo Illescas es Profesor titular de Psicología y Criminología de la Universidad de Barcelona y experto reconocido en Criminología general y Psicología criminal. Ha publicado recientemente un Manual para el tratamiento psicológico de los delincuentes.

Vicente Garrido Genovés es Profesor titular de Educación y Criminología de la Universidad de Valencia y experto reconocido en el estudio de la violencia juvenil y la psicopatía. Ha publicado recientemente Antes de que sea tarde: cómo prevenir la tiranía de los hijos.

 

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