“Una de cada 6 personas en el mundo tiene entre 10 y 19 años; los trastornos mentales representan el 16% de los problemas en estas edades. La mitad de los trastornos mentales comienzan a los 14 años, o antes, pero en la mayoría de estos casos ni se trata. La depresión es una de las principales causas de discapacidad entre los adolescentes a nivel mundial y el suicidio es la tercera causa de muerte en los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años.”

Con estos datos se presentó, el pasado 21 de mayo, la Jornada sobre salud mental “Detección precoz de los trastornos mentales en jóvenes”, un evento organizado por el Consejo Español para la Defensa de las personas con Discapacidad y/o con Dependencia (CEDD) con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de la detección precoz en los problemas de salud mental, especialmente, entre la población joven.

Foto: cottonbro Fuente: pexels Fecha descarga: 26/05/2021

En línea con su labor de visibilizar y concienciar sobre los derechos de las personas con problemas de salud mental, y de fomentar la adecuada intervención de las autoridades públicas y del conjunto de la población mediante un nuevo modelo de sociedad que asegure su salud y su bienestar, la CEDD impulsó esta Jornada, retransmitida por Radio La Barandilla, y que contó con la presencia de la presidenta de AMAI TLP, Teresa Oñate, de la Jefa de Psiquiatría del Hospital Gómez Ulla, la teniente coronel Marta Presa, y de Rosa Iglesias y Encarni Cabrera, presidenta y psicóloga, respectivamente, de Planeta TOC.

A lo largo del encuentro, se abordó en detalle el problema actual del retraso de diagnósticos de salud mental en la adolescencia así como del vacío existente en el tratamiento de trastornos mentales, poniendo de relieve la importancia de la paridad en salud mental (“la cabeza hay que tratarla como se trata un hígado o un riñón”).

Se destacó el papel clave que desempeña la familia, tanto de factor de protección como de factor precipitante “al ser la primera que estigmatiza”. Así, tal y como se explicó, ante un diagnóstico, las madres y los padres pueden tener creencias erróneas que los lleva a pensar “que han hecho algo mal”, lo que deriva en un gran sentimiento de culpa.

Concretamente, se habló del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), que constituye una de las de las cinco enfermedades más discapacitantes a nivel mundial, subrayando el mayor efecto de la pandemia de la COVID-19 sobre la población subclínica en comparación con las personas con trastorno severo, afectando a la funcionalidad de cada vez más personas. En este contexto de pandemia, los asistentes a la Jornada pusieron de manifiesto el incremento de pacientes adolescentes que han ingreso en urgencias sin patologías previas.

Entre las conclusiones del encuentro, todos/as los/as participantes coincidieron en afirmar la relevancia de la detección precoz para los problemas de salud mental en niños, niñas y adolescentes, en aras de facilitarles una vida adulta saludable, una medida que conllevaría además un ahorro de recursos coste-económicos. Algunas soluciones expuestas fueron la necesidad de formar a los profesionales en detección precoz, el aumento del tiempo de consulta y la sensibilización y concienciación de la población sobre estas problemáticas.

Fuente: CEDD

 

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