Elena Morte Barrachina y Marisol Lila Murillo
Universidad de Valencia

Los Puntos de Encuentro Familiar (PEF) en España han ido adquiriendo cada vez mayor protagonismo en nuestro contexto socio-cultural, constituyéndose como una alternativa a la vía judicial en la resolución de conflictos familiares. Aunque en nuestro país llevan funcionando hace poco más de 10 años, en otros países de la Unión Europea los PEF se encuentran en funcionamiento desde la década de los 80, siendo Francia uno de los países que cuenta con un mayor desarrollo de estos servicios.

En las relaciones familiares tras la separación y/o divorcio, uno de los aspectos que más conflicto genera es el régimen de visitas y comunicaciones de los hijos con sus progenitores y la familia extensa. Por ello, el Punto de Encuentro se constituye como una alternativa al conflicto que, ante todo, intenta preservar la integridad física y afectivo-emocional del menor. Este recurso social persigue proteger al menor de un conflicto que no le pertenece y puede repercutir negativamente en su desarrollo madurativo y en la formación de su identidad.

Debido a la creciente demanda y necesidad de este servicio, se han ido instaurando progresivamente nuevos PEF por toda la geografía española. Las Administraciones Públicas y el Consejo General del Poder Judicial han reconocido su utilidad y eficacia en la resolución de conflictos.

El Punto de Encuentro Familiar se desarrolla como una alternativa de intervención temporal y está orientado principalmente a padres separados y/o divorciados y parejas separadas sin ningún tipo de vínculo formal legalizado que, debido a la existencia de conflictos, encuentran dificultades para ejercer con éxito la coparentalidad. Según la Asociación para la Protección del Menor (APROME), dos son los objetivos generales: (1) favorecer el cumplimiento del derecho fundamental del menor de mantener la relación con ambos progenitores después de la separación, estableciendo los vínculos necesarios para un desarrollo adecuado; y (2) preparar a los padres para que consigan autonomía y puedan mantener las relaciones con sus hijos sin depender de este servicio.

 

Los usuarios que asisten al centro, ya sea por decisión judicial o por derivación de servicios sociales, se encuentran en alguna o varias de las situaciones siguientes: (1) niños separados de sus padres con medidas de protección que residen con una familia acogedora, o con la familia; (2) hijos de madres que residen en casas de acogida o protección, porque han sufrido algún tipo de maltrato y es necesario mantener la confidencialidad del domicilio; (3) progenitores que por circunstancias personales no pueden ejercer el derecho de visitas sin que sean supervisadas, ya que pueden representar algún riesgo para la integridad del menor; (4) progenitor no custodio que carece de un lugar que garantice el bienestar del menor durante la visita; (5) familias en las que el progenitor custodio se opone a la entrega del menor y no favorece los encuentros, así como aquellos menores que muestran una disposición negativa a relacionarse con su progenitor, y (6) familias que, durante y después del proceso de separación, tienen dificultades para mantener la relación entre los hijos menores y ambos progenitores.

En el PEF se pueden realizar visitas tuteladas y no tuteladas, además de la función de recogida y entrega (o intercambio) que garantiza el correcto cumplimiento del régimen de visitas. Los servicios de visita tutelada requieren la presencia de un profesional en todo momento que se encarga de vigilar y apoyar a padres o visitantes en el ejercicio de sus roles y tareas. Por el contrario, los servicios de visita no tutelada transcurren en el interior del centro, sin la presencia de un profesional.

Actualmente no existe ningún protocolo de actividades e intervención común para los Puntos de Encuentro. La metodología de actuación varía según la problemática del caso y cada intervención obedece a un plan de acción personalizado, con un enfoque integral biopsicosocial. Para continuar, interrumpir o finalizar la permanencia en el centro se toman en consideración las evaluaciones que emite el equipo técnico del PEF y que remite periódicamente a las entidades derivantes.

La metodología de trabajo que siguen la mayoría de los PEF se podría resumir en el siguiente cuadro:

1. Fase de Contacto
  • Estudio del Protocolo de Derivación.
  • Apertura de expediente.
  • Primera toma de contacto telefónico para concertar cita.

2. Fase Inicial

  • Familiarización con las instalaciones y adaptación.
  • Primera entrevista (anamnesis).
  • Información sobre reglamento interno y aclaración de incertidumbres.
  • Estudio del caso y evaluación.
  • Elaboración del Programa de Intervención por el equipo técnico.
  • Intervención previa al inicio del régimen de visitas, si se considera oportuno.

3. Fase de Intervención

  • Inicio y cumplimiento del régimen de visitas.
  • Gestión de recepción de las visitas.
  • Observación de las visitas y de la interacción.
  • Análisis y seguimiento del caso.
  • Intervención psicosocial en determinados casos.
  • Apoyo psicopedagógico.
  • Registros del desarrollo de la visita y parte de incidencias.

4. Fase Final

  • Normalización del vínculo paterno-filial.
  • Mediación para la independencia del servicio.

Tabla 1: Metodología de trabajo en el PEF

En cada una de estas fases se emplean unas herramientas de trabajo en función de las necesidades que se plantean y a lo largo de todo el proceso se facilita asesoramiento jurídico-social a las familias y apoyo psicopedagógico al menor.

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista Intervención Psicosocial: Morte, E., Lila, M. (2007). La alternativa al conflicto: Punto de Encuentro Familiar. Intervención Psicosocial, 16, 3, 289-302.

Sobre las autoras:

Elena Morte es Licenciada en Psicología, Diploma de Estudios Avanzados en Psicología Social por la Universidad de Valencia y Máster en Psicología Jurídica y Mediación, por el Colegio Oficial de Psicólogos y la Universidad Miguel Hernádez. Ha trabajado y participado en investigaciones vinculadas al ámbito de la familia y de la inmigración.

Marisol Lila Murillo es Profesora Titular de Psicología Social de la Familia de la Universitat de València. Con una amplia trayectoria de investigación en el ámbito de la familia, es coautora, entre otros libros, de "Programa Lisis. Las relaciones entre padres e hijos en la adolescencia" (Editorial Pirámide, 2006) y "Familia y adolescencia" (Síntesis, 2001). En la actualidad, dirige el Máster de Mediación Intercultural desde la Perspectiva de Género, así como el Programa CONTEXTO (Programa de Intervención para Hombres Penados por Violencia contra la Mujer).

Artículos Relacionados
ENTREVISTA A LA PRESIDENTA DE LA FEDERACIÓN NACIONAL DE PUNTOS DE ENCUENTRO FAMILIAR
PUNTOS DE ENCUENTRO FAMILIAR: EL BIENESTAR DEL NIÑO ANTE LAS RUPTURAS DE PAREJA
ESTILOS DE EDUCACIÓN FAMILIAR
REPERCUSIONES DEL DIVORCIO EN LOS NIÑOS: ¿CÓMO PERCIBEN LA NUEVA SITUACIÓN FAMILIAR?
INFANCIA Y FAMILIA: CENTROS DE ATENCIÓN A LA FAMILIA - CONCLUSIONES DEL TERCER DESAYUNO DE INFOCOP
MEDIACIÓN Y APOYO A LA FAMILIA
MENORES: VÍCTIMAS FRECUENTES DE LA SEPARACIÓN DE SUS PADRES
CARACTERÍSTICAS DE LOS MEDIADORES Y ÉXITO DE LA MEDIACIÓN
MEDIACIÓN. PROCESO, TÁCTICAS Y TÉCNICAS